El perfil de quien lidera los temas ESG dentro de una empresa es, ante todo, híbrido. Muchos CSO actuales vienen de áreas como comunicación, derecho, relaciones internacionales o responsabilidad social, pero también cada vez más de operaciones, planeación financiera o compliance. No hay una carrera única para llegar ahí. Lo que sí se necesita es una visión transversal y habilidades de gestión del cambio.
Para Adriana Pulido, fundadora y directora general de ILUNKA, consultora especializada en ESG, la evolución se nota. “La posición ya se entiende en las empresas, por lo menos en las grandes, en las que están más maduras en temas de sostenibilidad. Definitivamente no podemos decir que se está generalizando, pero ha sido interesante ver cómo cada vez es más común este rol articulador, integrador, con visión y capacidad de alinear objetivos de negocio”.
¿A quién le reporta y qué decisiones toma?
A diferencia de otros roles en la C-suite, el CSO aún no tiene una ruta institucional clara. Según el estudio ESG Council de Ipsos, 43% de estos directivos en grandes empresas trabaja con equipos de cinco personas o menos y, en muchos casos, no reportan directamente al CEO sino a áreas como legal, recursos humanos o reputación.
“Esa dispersión es un reto, porque los compromisos ESG exigen transformaciones que tocan todas las áreas de la empresa”, advierte Pulido.
Sin embargo, el cambio ya está en marcha. Casi nueve de cada 10 ejecutivos encuestados por Ipsos afirman que el CSO se ha convertido en una figura estratégica dentro de las organizaciones. Y el 71% considera que su papel ha cambiado significativamente en los últimos cinco años, pasando de cumplir con normativas a influir en decisiones de inversión, innovación de producto, adquisiciones y diseño de cadenas de valor.