¿Qué considera la NOM-035?
La norma contempla factores como las cargas excesivas de trabajo, las jornadas que exceden lo establecido, la falta de control sobre las actividades, los liderazgos negativos, las relaciones laborales conflictivas y la violencia en el trabajo. También considera los acontecimientos traumáticos severos que pueden experimentar los trabajadores durante el desempeño de sus actividades o con motivo de ellas.
Las obligaciones varían según el número de trabajadores, ya que los centros laborales con hasta 15 personas deben establecer políticas de prevención y mecanismos de atención; aquellos que tienen entre 16 y 50 trabajadores deben identificar y analizar los factores de riesgo psicosocial, mientras que las empresas con más de 50 también deben evaluar el entorno organizacional.
Sin embargo, cumplir con la NOM-035 no significa necesariamente que una empresa tenga una estrategia integral de salud mental. La aplicación de cuestionarios permite identificar los riesgos, pero el siguiente paso consiste en convertir los resultados en cambios en la organización del trabajo, mecanismos de atención psicológica y programas de prevención que tengan continuidad.
"Muchas de las organizaciones terminan su evaluación, por ejemplo, de una NOM-035, reciben un reporte y no saben cómo convertirlo en un plan de trabajo. Si una evaluación muestra que determinadas áreas tienen cargas excesivas de trabajo, la solución no es simplemente organizar una conferencia sobre el manejo del estrés", señala Eduardo Medeiros, fundador y CEO de Welbe.
Ante este panorama, la incorporación de la salud mental en los reportes ambientales, sociales y de gobernanza (ESG) responde a la necesidad de demostrar cómo las compañías gestionan su capital humano. Dentro del componente social, la salud y seguridad ocupacional permiten evaluar las condiciones laborales, las medidas de prevención y las acciones para construir ambientes de trabajo saludables.
Medeiros explica que invertir en salud preventiva requiere una visión de largo plazo y debe convertirse en una prioridad estratégica para los comités directivos y las áreas de sostenibilidad, en lugar de limitarse a un presupuesto de recursos humanos sujeto a resultados financieros de corto plazo.
"La salud preventiva no se limita al tratamiento médico. También requiere atender la alimentación y la salud mental. Estos tres componentes, la salud física, la nutricional y la psicológica, están relacionados y deben abordarse de manera integral para identificar problemas y ofrecer a las personas programas de prevención adecuados", agrega Medeiros.
Por su parte, Telus Health, empresa proveedora de servicios de tecnología sanitaria, bienestar y salud integral, destaca en un reporte que la implementación de la norma debe comenzar con un diagnóstico que permita identificar los procesos, áreas y turnos más expuestos a riesgos psicosociales y considera necesario capacitar a los líderes y responsables de recursos humanos, mantener una comunicación interna que genere confianza y aplicar periódicamente los cuestionarios para analizar sus resultados.
"A partir de estos hallazgos, las compañías deben desarrollar planes de mejora y evaluar su impacto en las condiciones laborales", señala.