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NOM-035 y salud mental corporativa, cómo integrarlas en el reporte ESG

Las empresas necesitan incorporar indicadores de salud mental como el estrés, la ansiedad y la sobrecarga laboral que impactan en la productividad y en sus estrategias de sostenibilidad.
Emleados de una empresa en sesión para tratar los problemas de salud mental
La salud mental representa un desafío para el componente social de ESG, su medición requiere coordinación entre recursos humanos, sostenibilidad, finanzas y dirección general. (Gemini)

Jornadas que se alargan, cargas de trabajo que rebasan al personal y prácticas de acoso pueden comprometer tanto la salud mental de las personas que trabajan como la productividad de una empresa. Para las compañías que buscan ser sostenibles, atender lo que ocurre dentro de sus equipos es parte de su responsabilidad.

En México, la NOM-035 obliga a los centros de trabajo a atender los factores de riesgo psicosocial y promover un entorno organizacional favorable, pero el desafío empresarial va más allá de acreditar su cumplimiento. Implica revisar cómo se distribuyen las tareas, cómo se ejerce el liderazgo y qué tan posible es pedir ayuda sin temor a represalias.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) calcula que la depresión y la ansiedad provocan la pérdida de 12,000 millones de jornadas laborales al año en el mundo, equivalentes a un billón de dólares en productividad.

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¿Qué considera la NOM-035?

La norma contempla factores como las cargas excesivas de trabajo, las jornadas que exceden lo establecido, la falta de control sobre las actividades, los liderazgos negativos, las relaciones laborales conflictivas y la violencia en el trabajo. También considera los acontecimientos traumáticos severos que pueden experimentar los trabajadores durante el desempeño de sus actividades o con motivo de ellas.

Las obligaciones varían según el número de trabajadores, ya que los centros laborales con hasta 15 personas deben establecer políticas de prevención y mecanismos de atención; aquellos que tienen entre 16 y 50 trabajadores deben identificar y analizar los factores de riesgo psicosocial, mientras que las empresas con más de 50 también deben evaluar el entorno organizacional.

Sin embargo, cumplir con la NOM-035 no significa necesariamente que una empresa tenga una estrategia integral de salud mental. La aplicación de cuestionarios permite identificar los riesgos, pero el siguiente paso consiste en convertir los resultados en cambios en la organización del trabajo, mecanismos de atención psicológica y programas de prevención que tengan continuidad.

"Muchas de las organizaciones terminan su evaluación, por ejemplo, de una NOM-035, reciben un reporte y no saben cómo convertirlo en un plan de trabajo. Si una evaluación muestra que determinadas áreas tienen cargas excesivas de trabajo, la solución no es simplemente organizar una conferencia sobre el manejo del estrés", señala Eduardo Medeiros, fundador y CEO de Welbe.

Ante este panorama, la incorporación de la salud mental en los reportes ambientales, sociales y de gobernanza (ESG) responde a la necesidad de demostrar cómo las compañías gestionan su capital humano. Dentro del componente social, la salud y seguridad ocupacional permiten evaluar las condiciones laborales, las medidas de prevención y las acciones para construir ambientes de trabajo saludables.

Medeiros explica que invertir en salud preventiva requiere una visión de largo plazo y debe convertirse en una prioridad estratégica para los comités directivos y las áreas de sostenibilidad, en lugar de limitarse a un presupuesto de recursos humanos sujeto a resultados financieros de corto plazo.

"La salud preventiva no se limita al tratamiento médico. También requiere atender la alimentación y la salud mental. Estos tres componentes, la salud física, la nutricional y la psicológica, están relacionados y deben abordarse de manera integral para identificar problemas y ofrecer a las personas programas de prevención adecuados", agrega Medeiros.

Por su parte, Telus Health, empresa proveedora de servicios de tecnología sanitaria, bienestar y salud integral, destaca en un reporte que la implementación de la norma debe comenzar con un diagnóstico que permita identificar los procesos, áreas y turnos más expuestos a riesgos psicosociales y considera necesario capacitar a los líderes y responsables de recursos humanos, mantener una comunicación interna que genere confianza y aplicar periódicamente los cuestionarios para analizar sus resultados.

"A partir de estos hallazgos, las compañías deben desarrollar planes de mejora y evaluar su impacto en las condiciones laborales", señala.

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Apoyo tecnológico para su medición

Las herramientas tecnológicas pueden facilitar este proceso mediante la digitalización de cuestionarios, la centralización de las respuestas de los trabajadores y la generación de reportes que permitan identificar las áreas con mayores riesgos psicosociales.

En México existen soluciones como Welbe, Telus Health, CONTPAQi Evalúa, 035 en Línea y simpleNOM035, que ofrecen servicios de evaluación, análisis de resultados y seguimiento de medidas preventivas. Estas plataformas ayudan a organizar la información y respaldar la toma de decisiones, aunque no sustituyen la responsabilidad de las empresas de interpretar los diagnósticos y aplicar acciones correctivas.

Para evaluar la efectividad de estas estrategias, Medeiros considera que las compañías deben ir más allá del número de cuestionarios aplicados o de las consultas psicológicas realizadas y observar los cambios en la salud de sus colaboradores. Entre los indicadores que recomienda incorporar están la evolución del bienestar, el ausentismo, las incapacidades y la rotación del personal.

"El indicador importante no es cuántas consultas o cuánta gente llenó la encuesta, sino cuánto mejoró la salud. El resultado que necesitamos evaluar al final es la evolución del bienestar, el ausentismo, las incapacidades y la rotación. Esos son los indicadores que la empresa tiene que medir", considera el directivo de Welbe.

Estos resultados pueden incorporarse en los reportes de sostenibilidad mediante indicadores sobre los riesgos identificados, la cobertura de las evaluaciones, los programas de prevención, el acceso a servicios psicológicos y los efectos de las intervenciones. El estándar GRI 403, publicado por el Global Reporting Initiative, ofrece un marco para comunicar cómo se gestionan los riesgos laborales, las medidas de prevención y las afectaciones a la salud relacionadas con el trabajo.

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