Los bonos etiquetados premian menos y exigen más a las empresas
El beneficio financiero de etiquetar una emisión se ha reducido, mientras inversionistas exigen metas medibles, datos verificables y una conexión entre sostenibilidad y continuidad del negocio.
En 2023, el mercado de los bonos etiquetados en México registró un récord en el número y monto de emisiones.(Foto: Dilok Klaisataporn/Getty Images)
Rosalía Lara
El mercado de bonos etiquetados, aquellos con algún atributo ESG (ambiental, social y gobernanza, por sus siglas en inglés), tuvo en 2023 su año de ensueño. En ese entonces se emitieron 283,724 millones de pesos en 61 emisiones, de acuerdo con el Consejo Mexicano de Finanzas Sostenibles ; sin embargo, desde aquel pico, las emisiones y los montos han ido a la baja y es que el mercado es cada vez más exigente.
Fibra Educa, el fideicomiso especializado en infraestructura educativa, realizó su primera emisión vinculada a sostenibilidad en 2023 y volvió a utilizar este tipo de instrumento este año. Raúl Martínez, su director general, explica que la primera vez que entraron a este mercado tuvieron que realizar un doble análisis para ver la viabilidad de la emisión.
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En esa primera experiencia, la empresa estimaba que le podía representar una reducción de entre 10 y 15 puntos base obtener financiamiento con esta etiqueta versus una emisión de bonos normal, es decir, era un financiamiento más barato.
Del otro lado del análisis, estaba la naturaleza del negocio y su relación con la educación, un sector con impactos sociales vinculados con desigualdad, género y desarrollo comunitario.
En la emisión más reciente, el sentido social se mantiene pero el greenium (la diferencia entre el costo de bonos sostenible versus uno normal) prácticamente desapareció. Martínez relaciona este cambio con la modificación de la conversación internacional alrededor de los criterios ESG, particularmente después de la entrada de Donald Trump al gobierno de Estados Unidos.
Mercado de Deuda Etiquetada
Emisiones etiquetadas en el mercado mexicano
Monto anual emitido de bonos (MDP) y número de emisiones colocadas
Monto Anual (Eje Izquierdo)
Número de Emisiones (Eje Derecho)
Año
2015
2016
2017
2018
2019
2020
2021
2022
2023
2024
2025
2026
Monto (MDP)
$8,302
$3,000
$18,000
$13,982
$10,200
$66,710
$185,452
$267,370
$283,724
$281,602
$210,970
$209,293
Emisiones (#)
1
2
6
7
5
12
41
48
61
54
35
26
En 2026, se han realizado 26 emisiones por un monto de 209,293 millones de pesos; es decir, 26% menos que en 2023 en menos de la mitad de emisiones. José Jorge Rivero, vicepresidente senior de Banca Corporativa de Scotiabank, señala que la reducción del volumen no necesariamente significa un retroceso, sino que se trata de un cambio en la conversación ya que los inversionistas evalúan la calidad de las estructuras del financiamiento y la capacidad de generar resultados comprobables.
Para Fibra Educa, uno de los problemas consiste precisamente en establecer metas ambiciosas cuando no existen empresas comparables. Martínez cuenta que en su primera emisión hubo discusiones con el proveedor de la opinión de segunda parte, conocido como SPO, que es quien se encarga de verificar las métricas asociadas a los bonos. El problema era que algunos indicadores resultaban difíciles de evaluar al no existir referentes globales para una fibra dedicada exclusivamente a infraestructura educativa. La solución fue medir los objetivos de acuerdo con el impacto específico del negocio.
En la emisión actual, Fibra Educa tiene objetivos relacionados con la sustitución de energía fósil por renovable mediante paneles fotovoltaicos y con un programa de becas para población en situación de vulnerabilidad económica, con una orientación de género en las que al menos 75% de las becas deben otorgarse a mujeres. Martínez asegura que la proporción se encontraba cercana a 80%.
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Además, su análisis de riesgo climático identificó al estrés hídrico como una de las principales vulnerabilidades de algunos de sus inmuebles. Aunque el consumo directo de agua de los planteles no representa, según Martínez, el principal problema, la disponibilidad de agua también puede afectar la generación de electricidad convencional en regiones donde disminuyen los niveles de las presas.
Así que para Fibra Educa, producir parte de la electricidad en sus propios inmuebles no solo reduce el consumo de energía convencional, también puede disminuir la exposición de los planteles a interrupciones asociadas con determinadas condiciones climáticas.
Para Rivero esa madurez del mercado ya no se trata únicamente de identificar un proyecto con beneficios ambientales o sociales para obtener financiamiento, sino de demostrar que esos objetivos forman parte de la operación, la gestión de riesgos y la estrategia de largo plazo de la empresa.
“Las empresas están pasando de una conversación centrada en “cómo emito un bono sostenible” a otra en la que primero existe una estrategia de sostenibilidad, una estructura de gobierno y un sistema de datos, y después se decide si tiene sentido utilizar una emisión vinculada para financiarse”, dice.
Para los bancos que estructuran este tipo de instrumentos también ha cambiado la forma de hacerlo. Ya no se trata solamente de colocar una etiqueta, sino que si la empresa todavía no tiene los elementos necesarios, buscan trabajar con ella durante 12 o 18 meses antes de acudir al mercado.
De acuerdo con Rivero, los participantes institucionales mexicanos han sofisticado su análisis y ahora ponen mayor atención en la credibilidad, la transparencia y el impacto medible. Martínez señala que incluso las Afores, los principales inversionistas en el país, ya incorporan cuestionarios de sostenibilidad en sus procesos de evaluación.
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Así, el reto para las empresas es construir indicadores que sean comparables, auditables y relevantes para el negocio para que la empresa logre atraer financiamiento.
Rivero explica que para determinar si una meta es suficientemente ambiciosa se revisan tres elementos: el desempeño histórico del emisor, la comparación con entidades similares cuando existen datos disponibles y los benchmarks internacionales o científicos. Para los objetivos sociales, el proceso puede incluir información de organismos como UNESCO y el Banco Mundial.
En el caso de Fibra Educa, su estrategia contempla 963 becas activas como meta a 2030, certificar 30% de su área bruta rentable como sostenible para ese año y que el 45% de su consumo energético provenga de fuentes renovables.
Conseguir la etiqueta ESG dejó de ser el fin mismo y más bien se convierte en el resultado de una estrategia de sostenibilidad que debe estar integrada en la operación y respaldada por datos. Rivero asegura que cada vez el mercado dependerá menos de tener un proyecto que pueda etiquetarse como sostenible y más de la capacidad de generar resultados tangibles.