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La reducción de las obligaciones ESG de la UE redefine el reporte empresarial

En diciembre, la Unión Europea redujo el alcance de las normas ESG para las empresas, en un ajuste que busca aliviar cargas y que debilita el liderazgo europeo en estándares de sostenibilidad.
jue 08 enero 2026 05:16 AM
¿Gana el capitalismo? La Unión Europea reduce las obligaciones ESG a las empresas por esta razón
El cambio supone un retroceso en la disponibilidad de datos en un momento en el que los riesgos climáticos y sociales son cada vez más evidentes. (Foto: LUDOVIC MARIN/AFP)

Tras años de construir un marco ambicioso con la Corporate Sustainability Reporting Directive (CSRD) como eje, las principales instituciones de la Unión Europea —Parlamento y Consejo—, aprobaron en diciembre una reforma que reduce drásticamente el alcance de esas normas obligatorias, en respuesta a presiones de competitividad económica y críticas sobre la carga administrativa para las empresas.

Este cambio, aprobado formalmente, forma parte de lo que se conoce como el “Omnibus I Package”, un paquete de simplificación que revisa tanto la CSRD como la Corporate Sustainability Due Diligence Directive (CSDDD), dos piezas centrales del marco europeo para la sostenibilidad empresarial, con el objetivo de eliminar cargas y fomentar la competitividad de la UE, dijo Marie Bjerre, ministra danesa de Asuntos Europeos, en el comunicado conjunto del Consejo y el Parlamento.

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De 50,000 empresas a unas pocas: un nuevo umbral

Originalmente, la CSRD, ya en marcha desde 2024 y en fases de implementación hasta 2028, se diseñó para reemplazar la Directiva sobre Información No Financiera (NFRD) y expandir el número de compañías sujetas a reportes de sostenibilidad. Bajo su configuración inicial, se estimaba que más de 50,000 empresas europeas y extranjeras que operan en la UE tendrían que presentar información detallada sobre impactos ambientales, sociales y de gobernanza (ESG, por sus siglas en inglés) desde emisiones de carbono hasta cuestiones sociales y de gobernanza.

Sin embargo, las reformas de diciembre de 2025 elevan de manera sustancial el umbral de empleados requerido para estar dentro del ámbito de la obligación de reporte. Según el acuerdo provisional, solo las empresas que emplean a más de 1,000 personas y que tienen una facturación anual neta superior a 450 millones de euros estarán obligadas a preparar informes de sostenibilidad bajo CSRD a partir de 2026.

Documentos internos del Consejo estiman que el aumento de los requisitos de tamaño reduce en cerca del 80% el número de sociedades que deben informar, en comparación con la versión previa de la directiva.

¿Por qué este retroceso?

El debate sobre la necesidad de aliviar la carga regulatoria comenzó mucho antes de la aprobación final. En 2025 varios gobiernos, incluidos Francia y Alemania, presionaron para flexibilizar las reglas alegando que la ampliación muy agresiva de requisitos ESG podía erosionar la competitividad de las empresas europeas frente a rivales en Estados Unidos o Asia.

Quienes están a favor de la simplificación argumentan que el impacto económico y el coste administrativo eran desproporcionados para empresas medianas, especialmente en un contexto de bajo crecimiento económico europeo. El texto del Consejo señala que la elevación de umbrales y la alineación con una facturación significativa busca “proporcionar seguridad jurídica y reducir la carga para las empresas”.

Por otra parte, críticos de la iniciativa advierten que la reducción de alcance podría poner en riesgo la transparencia del mercado y aumentar los riesgos para los inversionistas. El Banco Central Europeo, por ejemplo, señaló que la exclusión de una gran parte de empresas de los requisitos de sostenibilidad podría “incrementar los riesgos para los inversionistas, la economía y los objetivos de sostenibilidad de la Unión Europea”.

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Cambios estructurales: simplificación, voluntariedad y umbrales

Además del cambio en el umbral, otros aspectos de la reforma apuntan a simplificar la información que las empresas deben entregar. El acuerdo de diciembre estipula que los estándares de reporte serán más cuantitativos y menos prescriptivos, se eliminará la obligatoriedad de reportes sectoriales específicos y se introducirá un portal digital con plantillas y orientaciones.

Asimismo, la reforma protege explícitamente a las empresas más pequeñas de verse arrastradas por obligaciones indirectas. Bajo las nuevas reglas, las compañías con menos de 1,000 trabajadores no estarán obligadas a proporcionar información adicional a sus grandes socios comerciales más allá de lo que establecen los estándares voluntarios.

En cuanto a la CSDDD, las reglas de diligencia debida sobre derechos humanos y medio ambiente, también están siendo retrasadas y acotadas a un número mucho más restringido de empresas, aunque algunas de sus obligaciones se mantienen bajo revisión.

Impacto en el mercado

Para consultoras y asociaciones empresariales, estos cambios alivian lo que consideraban una carga desproporcionada para muchas corporaciones europeas.

“La simplificación permitirá que las empresas se enfoquen más en resultados ambientales tangibles en lugar de un laberinto burocrático”, señalan analistas de RÖDL & Partner.

Sin embargo, para otros el efecto es preocupante. La reducción de obligaciones de reporte y la menor participación obligatoria de pequeñas y medianas empresas han sido criticadas como una debilitación de la transparencia corporativa y un posible obstáculo para la integración de criterios ESG en decisiones de inversión y financiamiento.

Más allá del ámbito europeo, el repliegue regulatorio tiene implicaciones para el avance de los criterios ESG a nivel global, pues durante los últimos años, la Unión Europea se había consolidado como el principal referente normativo en materia de sostenibilidad corporativa, influyendo tanto en regulaciones nacionales de terceros países como en las políticas internas de grandes multinacionales.

De acuerdo con la Fundación IFRS, la CSRD había contribuido a acelerar la adopción de estándares internacionales de reporte, al generar “una fuerte demanda de información comparable y fiable sobre sostenibilidad por parte de los mercados financieros”. La disminución del número de empresas obligadas a reportar debilita ese efecto de arrastre y podría ralentizar la convergencia global hacia marcos comunes, un objetivo que organismos como el International Sustainability Standards Board (ISSB) consideran clave para la estabilidad financiera y la asignación eficiente de capital.

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) ha advertido que una menor cobertura regulatoria incrementa los riesgos de asimetría de información y dificulta la evaluación de impactos ESG en cadenas de valor transfronterizas. Para los inversionistas institucionales, agrupados en iniciativas como los Principios para la Inversión Responsable (PRI), el cambio supone un retroceso en la disponibilidad de datos consistentes, en un momento en el que los riesgos climáticos y sociales son cada vez más materiales para las decisiones de inversión a escala global.

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Unión Europea Sustentabilidad

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