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México ocupa el lugar 22 en infraestructura sostenible entre 30 países

México obtiene 47.6 puntos en infraestructura sostenible, por debajo de economías como China y Brasil, pero encima de Argentina e Indonesia, según Economist Impact.
México supera a Argentina e India en infraestructura sostenible, pero aun así no alcanza el top 10
El barómetro Good Barometer de Economist Impact, Nicholas Institute y Deloitte reconoce que el reto global esta en crear las condiciones para crear beneficios económicos, sociales y ambientales medibles. (piranka/Getty Images)

México ocupa el lugar 22 de 30 países en el Infrastructure for Good Barometer de Economist Impact, Nicholas Institute y Deloitte, una posición que refleja que el país todavía enfrenta dificultades para convertir la infraestructura en un motor de desarrollo sostenible, resiliente e incluyente. Con una calificación de 47.6 puntos sobre 100, México se encuentra por debajo del promedio de las economías evaluadas y de países como China y Brasil, aunque supera a Argentina, India e Indonesia.

El barómetro muestra que el mayor reto global no está únicamente en construir más infraestructura, sino en crear las condiciones para que los proyectos produzcan beneficios económicos, sociales y ambientales medibles. En el ranking, el índice analiza cinco pilares: gobernanza y planeación, financiamiento e inversión sostenible, impacto social y comunitario, beneficios económicos y empoderamiento, y sostenibilidad ambiental y resiliencia.

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“Latinoamérica enfrenta una brecha de inversión en infraestructura, lo que limita su potencial de desarrollo social y económico. La infraestructura tradicional como carreteras, puentes, energía, agua, telecomunicaciones, es la columna vertebral de las economías modernas; sin embargo, no basta con construir lo que históricamente se ha construido”, mencionaron en su análisis Ricardo Flores y Gema Sacristán, socios líderes en Deloitte.

En México, una de las oportunidades que menciona el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) está en fortalecer la planeación de largo plazo y la capacidad para atraer capital hacia proyectos sostenibles, pues estima que América Latina y el Caribe necesita invertir al menos 3.12% de su PIB cada año hasta 2030 para cerrar brechas en agua y saneamiento, energía, transporte y telecomunicaciones. Sin embargo, reconoce que la región ha mantenido niveles de inversión inferiores a esa porcentaje.

Por otro lado, en el Good Barometer de Economist Impact, menciona que México cuenta con avances que pueden servir como punto de partida como mecanismos de supervisión, integridad y planeación para los proyectos de infraestructura, pero la posición 22 del barómetro evidencia que todavía existe espacio para mejorar la conexión entre inversión, inclusión y resiliencia.

En el barómetro, la gobernanza y la planeación son el pilar con mejor desempeño promedio del país con 61.7 puntos, mientras que el impacto social y comunitario es el de menor puntuación, con 50.3 puntos. El mismo estudio reconoce también que todavía son limitados los mecanismos para evaluar de manera sistemática los resultados sociales de los proyectos y la participación de las comunidades.

“Este contexto obliga a repensar cómo se concibe la infraestructura en México: no solo como construcción de obra física, sino como motor de competitividad, cohesión social y sustentabilidad ambiental. Por otro lado, muestra la necesidad de que las empresas de infraestructura, el gobierno y la iniciativa privada, trabajen en conjunto para asegurar que surjan nuevos proyectos de gran nivel, promoviendo desarrollo sostenible a nivel nacional”, señaló en un comunicado Hermes Infraestructura.

Los países que lideran en barómetro son Canadá con 70.4 puntos en la clasificación, seguido por Reino Unido y Alemania con 69.6 y 67.7 puntos, respectivamente. En América Latina, Brasil ocupa el lugar 20, con 50.4 puntos, mientras que Argentina obtuvo 44.8 puntos. Para los países asiáticos China lidera con la posición 19, con 51.4 puntos; India en el 27, con 43 puntos, e Indonesia en el 29 puntos, con 34.5.

En los resultados, Brasil presenta una ventaja frente a México, aunque la Economist Impact destacó que su desempeño en sostenibilidad ambiental y resiliencia es una de sus principales debilidades, mientras que tiene un desempeño sólido en gobernanza y planeación. Los proyectos que más sobresalen son marco de saneamiento que busca ampliar el acceso a agua potable y alcantarillado, además de abrir un mayor espacio para la participación privada.

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Por su parte, el desempeño de Argentina, el estudio indica que es relevante como referencia regional frente a México, ya que ambos países enfrentan desafíos relacionados con la planeación, el financiamiento y la resiliencia de sus sistemas de infraestructura.

Deloitte menciona que otros de los ejemplos sobre el desarrollo de infraestructura sostenible es Chile, que aunque no entra dentro del barómetro, representa uno de los contrastes más claros en materia energética, pues ha impulsado inversiones en generación renovable y cuenta con políticas para ampliar su capacidad solar y eólica, además de desarrollar una estrategia alrededor del hidrógeno verde. Colombia, por su parte, ha construido una experiencia reconocida en movilidad urbana mediante la integración de sistemas como autobuses de tránsito rápido, metros, cables y autobuses eléctricos.

La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) explica que la infraestructura sostenible puede impulsar el crecimiento económico al elevar la productividad, reducir costos logísticos y cerrar brechas estructurales. La inversión en redes de transporte, energía, agua y telecomunicaciones genera empleo, mejora la eficiencia y facilita el acceso a mercados, educación y servicios, al tiempo que fortalece la competitividad y sienta bases para un desarrollo más resiliente.

“La inversión en infraestructura puede generar un círculo virtuoso de crecimiento al expandir la producción potencial, generar empleos formales y aumentar la recaudación tributaria futura”, agrega la CEPAL.

El propio análisis regional en ‘Infraestructura con propósito: el nuevo motor de desarrollo Latinoaméricano’ de Deloitte plantea que las asociaciones público-privadas, los bonos temáticos, el blended finance (la combinación de recursos públicos y privados para reducir riesgos) y la participación de bancos multilaterales pueden ayudar a movilizar recursos privados hacia proyectos con impacto social y ambiental.

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