“La NDC 3.0 también incluyó tres nuevos componentes que no estaban contemplados anteriormente. Tradicionalmente hablábamos de mitigación y adaptación, pero ahora también se incorpora un componente transversal que aborda temas como los derechos humanos”, explicó Oribe.
La funcionaria dijo que en sectores como residuos, petróleo y gas, las medidas de mitigación ya están identificadas, pero persisten brechas para ejecutarlas. En residuos, México cuenta con más de 2,250 sitios de disposición final, de los cuales menos de 100 cumplen con la normativa y menos de 10% tiene capacidad para instalar biodigestores o sistemas de aprovechamiento de biogás, lo que evidencia la necesidad de fortalecer las capacidades de los gobiernos locales.
En movilidad, Oribe dijo que la Semarnat trabaja en la Estrategia Nacional de Movilidad Eléctrica (ENME) como instrumento rector para coordinar las acciones de electrificación. Sin embargo, la transición no se limita al cambio tecnológico: requiere infraestructura, regulación, energía y financiamiento, además de una perspectiva de transición justa, por lo que el reto, resaltó, es evitar que los beneficios de la movilidad eléctrica se concentren en las ciudades y sectores de mayores ingresos.
La implementación también requiere actualizar el marco institucional para que los compromisos climáticos trasciendan los periodos de gobierno. Durante el panel se destacó que el Programa Especial de Cambio Climático (PECC) actualizado busca traducir la NDC 3.0 en acciones concretas de la Federación, con trazabilidad y seguimiento. Sin embargo, la funcionaria reconoció que el desafío será articular estos instrumentos con estados y municipios y convertir la voluntad política en leyes, regulación, presupuesto y proyectos que permanezcan en el tiempo.
La oportunidad en la reducción de metano
El metano representa una oportunidad de corto plazo para acelerar la reducción de emisiones y contener el calentamiento global mientras avanzan medidas de mayor plazo, como la electrificación del transporte y el desarrollo de energías renovables. En México, este gas representa alrededor de una cuarta parte de las emisiones nacionales, con la ganadería, los residuos y el sector de petróleo y gas entre sus principales fuentes.
Erika Ortiz, gerente de Descarbonización del Instituto de Desarrollo, Energía y Ambiente (IDEA), indicó que la reducción del metano permite concentrar esfuerzos en sectores donde ya existen soluciones identificadas y con potencial de aplicación inmediata, aunque el reto está en llevar esas soluciones al territorio y generar las condiciones técnicas y financieras para implementarlas.
Ortiz señala que IDEA trabaja en proyectos con recicladores de base, capacitación para gobiernos estatales y municipales y herramientas para generar información sobre las emisiones mediante el Observatorio Mexicano de Emisiones de Metano (OMEN). En particular, el sector de residuos enfrenta barreras de financiamiento y de capacidades institucionales, mientras que en ganadería persisten dificultades asociadas con los pequeños asentamientos en los que se encuentran.
“El metano es una oportunidad de corto plazo que tenemos para mitigar cambio climático y poder entonces buscar implementar otras acciones que llevan más tiempo por ejemplo la movilidad, desarrollo de infraestructura, o otras acciones como financiación de energías renovables”, resaltó.