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La IA y los satélites, aliados para prevenir incendios forestales en México que ya suman más de 5,000 en 2026

La inteligencia artificial transforma la prevención de incendios forestales con sistemas de monitoreo, análisis predictivo y detección temprana para proteger ecosistemas en México.
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La IA ayuda a detectar incendios forestales antes de que se propaguen, mejorando la prevención y la respuesta de brigadas y autoridades. (gorodenkoff/Getty Images)

Las altas temperaturas, las sequías prolongadas y el descuido humano han intensificado los incendios forestales en todo el mundo con miles de hectáreas arrasadas, pérdidas millonarias, comunidades evacuadas y ecosistemas dañados. Ante este escenario, la prevención cobra un papel estratégico, y la inteligencia artificial (IA) se consolida como una herramienta capaz de detectar incendios en sus primeras etapas, anticipar su propagación y agilizar la respuesta de las autoridades.

En México, durante 2025 se registraron 7,016 incendios forestales. Al 16 de julio de 2026, la ci4fra acumulada ya alcanzaba los 5,122 siniestros, equivalente al 73% del total reportado en todo el año anterior, según los informes oficiales de la Comisión Nacional Forestal (Conafor). Los datos reflejan que, cuando aún no concluye la temporada de incendios, el país ya acumula un elevado número de emergencias.

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Pero la tecnología puede ser clave para la prevención de incendios, ya que a diferencia de los métodos tradicionales, que dependen de reportes ciudadanos o de la observación directa, los sistemas basados en IA procesan información proveniente de satélites, sensores, cámaras y estaciones meteorológicas para identificar anomalías térmicas en tiempo real.

El análisis automatizado permite emitir alertas antes de que el incendio alcance grandes dimensiones, reduciendo el tiempo de reacción y aumentando las posibilidades de controlarlo. En Estados Unidos, el Instituto Nacional de Estándares y Tecnología (NIST) desarrolla modelos de inteligencia artificial que apoyan a los cuerpos de emergencia mediante simulaciones del comportamiento del fuego, pronósticos en tiempo real y sistemas que ayudan a definir rutas de evacuación más seguras. El objetivo es fortalecer la toma de decisiones durante las emergencias y reducir tanto las pérdidas humanas como los daños materiales.

La adopción de estas tecnologías también comienza a expandirse en América Latina. En México, empresas como Satellites on Fire, OroraTech, Pano AI y Dryad Networks, además de centros de investigación e instituciones públicas exploran el potencial de la IA para mejorar el monitoreo forestal, identificar zonas de riesgo y optimizar la asignación de recursos antes de que un incendio se convierta en una emergencia de gran escala.

"El objetivo que nosotros tenemos con Satellite on Fire es poder revolucionar la forma en como combatimos incendios. Hoy el reto ya no es únicamente apagar el fuego cuando es visible, sino detectarlo lo antes posible para que las brigadas y las autoridades puedan actuar antes de que el incendio se expanda", afirma Armando Hernández, Lead Sales & Growth de Satellite on Fire.

Hernández explica que Satellites on Fire combina imágenes de satélites de la Agencia Espacial Europea (ESA) y la NASA con algoritmos de aprendizaje automático para identificar incendios en sus primeras fases. La plataforma ya opera en proyectos en México, Panamá y Argentina, además de monitorear regiones de América, Europa y África. El sistema integra información de satélites geoestacionarios y de órbita baja para detectar variaciones térmicas que podrían indicar el inicio de un incendio.

Posteriormente, los modelos de IA analizan el comportamiento esperado del fuego considerando variables como vegetación, temperatura, humedad, viento y topografía, información que resulta útil para planear la respuesta operativa.

"Nosotros construimos una base de datos con alrededor de 20 años de incendios forestales y entrenamos nuestros modelos de inteligencia artificial. Así, cuando detectan una variación térmica relevante, generan una alerta y también estiman cómo podría propagarse el incendio bajo distintas condiciones", comenta Hernández.

De acuerdo con la empresa, esta metodología permite detectar incendios hasta 30 o 40 minutos antes que algunos sistemas convencionales. Cuando el monitoreo se complementa con cámaras terrestres capaces de identificar columnas de humo, el tiempo de detección puede reducirse a entre tres y cinco minutos después de iniciado el fuego. La información se distribuye mediante alertas automáticas, incluso por aplicaciones de mensajería, para acelerar la movilización de brigadas.

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"Nuestro sistema está detectando incendios en los primeros 45 minutos desde que se generan y, en promedio, lo hace cerca de 40 minutos antes que el sistema de la NASA. Además, identificamos alrededor de 30% más focos de calor, lo que permite ampliar la capacidad de respuesta de las autoridades", agrega el directivo de Satellite on Fire.

Por otro lado, el Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias (INIFAP) destaca que estas tecnologías pueden integrar grandes volúmenes de información para generar mapas de riesgo, identificar áreas con mayor probabilidad de incendios y apoyar estrategias de manejo forestal preventivo.

Otras instituciones también investigan cómo prevenir los incendios forestales, como el Instituto Politécnico Nacional (IPN), por ejemplo, desarrolla proyectos que aplican inteligencia artificial al monitoreo ambiental y la gestión de riesgos. Una de sus iniciativas, creada por estudiantes de Ingeniería en Inteligencia Artificial, busca prevenir incendios en El Tepozteco para proteger su biodiversidad y reducir la pérdida de superficie forestal.

La plataforma contempla tres tipos de usuarios: administradores, autoridades gubernamentales y usuarios comunes. Esta estructura permite que habitantes de las comunidades cercanas o visitantes del parque capturen y carguen fotografías de posibles zonas de riesgo, con lo que también se fortalece la participación ciudadana y se amplía la capacidad de monitoreo en un territorio que abarca más de 23,000 hectáreas.

“La capacidad de procesar millones de datos en tiempo real abre la posibilidad de anticipar escenarios críticos, mejorar la coordinación entre instituciones y optimizar el despliegue de recursos humanos y materiales”, señala la NIST.

El desarrollo tecnológico también avanza hacia plataformas que integran visión por computadora, sensores ambientales, drones y dispositivos conectados mediante Internet de las Cosas (IoT). Diversas investigaciones muestran que esta combinación mejora la precisión en la identificación de humo y llamas, reduce falsas alarmas y permite emitir avisos automáticos con mayor rapidez.

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No obstante, reportes de la NASA advierten que la IA debe operar como una herramienta de apoyo y no sustituir el criterio humano. El documento ‘Ethical Use of Artificial Intelligence for the Fire Service’ señala que su implementación debe regirse por principios de transparencia, supervisión humana, protección de datos y rendición de cuentas, especialmente cuando las decisiones pueden comprometer la seguridad de las personas.

"Lo que estamos buscando es reducir el tiempo de detección de 40 minutos hasta llegar, eventualmente, a 10 o incluso cinco minutos. Eso permitiría canalizar los recursos de manera mucho más eficiente, proteger a los brigadistas y evitar que un incendio pequeño se convierta en una emergencia mayor", añade Hernandez.

Con el crecimiento de las constelaciones satelitales, la incorporación de drones autónomos y el desarrollo de modelos predictivos cada vez más precisos, la inteligencia artificial perfila una nueva etapa en la gestión de incendios forestales.

La Ethical Use of Artificial Intelligence for the Fire Service del Instituto Nacional de Estándares y Tecnología de Estados Unidos menciona que más que reaccionar cuando las llamas ya son visibles, el desafío consiste en anticiparse, ya que el cambio climático incrementa el riesgo de incendios extremos y prolonga las temporadas de fuego en distintas regiones del mundo, estas tecnologías podrían convertirse en una de las principales herramientas para proteger bosques, biodiversidad y comunidades.

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Incendios

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