“Tenemos la fortuna de haber apoyado a 93,000 personas, y el objetivo para 2030 es que sean 160,000. Sin embargo, va más allá de eso, tiene que ver con la ética con la que extraemos los insumos, con el abastecimiento y con el tema de co-crear para garantizar la trazabilidad y la calidad de los productos”, señaló Becerril.
Un ejemplo de ello es la manteca de karité que obtienen de Burkina Faso. En el territorio colaboran para preservar la biodiversidad y le enseñan a los habitantes de la región cómo regenerar los suelos para conseguir cosechas de calidad, que permitan el suministro constante de manera responsable con el ecosistema.
Adicionalmente, la empresa líder en la industria de la belleza tiene una inversión de 50 millones de euros dedicados a resguardar los bosques y otras áreas naturales.
Mientras que para la innovación en sustentabilidad, L’Oréal Groupe cuenta con un fondo de 100 millones de euros que dedican a analizar proyectos para crear nuevos productos, en conjunto con el Instituto de Liderazgo en Sostenibilidad (CISL) de la Universidad de Cambridge.