Publicidad

Natura explora bioactivos en la Selva Lacandona y el desierto de Sonora

La compañía explora ecosistemas mexicanos para desarrollar una cadena local de bioactivos, un proyecto que podría tardar entre seis y siete años en llegar a un producto.
Por cada real que ingresa, Natura calcula cuatro de impacto social y ambiental
Para Francisco Demesa, CEO de Natura y Avón en México, la transformación tiene que coexistir con la presión diaria por entregar resultados financieros. (Diego Álvarez )

Natura empezó a explorar en México qué ecosistemas podrían convertirse en el origen de una nueva cadena de suministro de bioactivos locales, un proyecto con el que quiere replicar parte del modelo que desarrolla en Amazonia.

Francisco Demesa, director general de Natura y Avon México, explicó durante el Expansión ESG Summit 2026 que el primer paso será estudiar la biodiversidad disponible y determinar qué ingredientes pueden aprovecharse comercialmente sin deteriorar el ecosistema. Entre las regiones que puso como ejemplo están el desierto de Sonora y la Selva Lacandona.

Sin embargo, la compañía cosmética aún no define la región y calcula que convertir la investigación en un producto puede tomar entre seis y siete años. “Viene un grupo de científicos y empieza a estudiar qué podría obtenerse de ahí. Este proceso va a durar seis o siete años”, señaló el directivo.

Publicidad

La apuesta parte de una idea que Natura ha aplicado en Amazonia, donde busca que conservar el bosque genere mayor valor económico que talarlo. Para ello, la empresa compra bioactivos a comunidades locales y los incorpora como materias primas de sus productos, a la par que los proveedores mantienen actividades productivas vinculadas con la conservación.

Natura reporta actualmente alianzas con más de 10,000 familias de la región amazónica que contribuyen a mantener alrededor de 2.2 millones de hectáreas de bosque en pie. La empresa pretende trasladar esa práctica a otros mercados, aunque Demesa reconoce que desarrollar una cadena mexicana requiere varios años de investigación y construcción de proveedores.

El proyecto se da mientras México gana peso dentro del negocio. Natura y Avon cuentan con más de 420,000 consultoras y consultores en el país y durante 2026 Natura planea abrir 20 puntos de venta adicionales, con lo que llegaría a 34 establecimientos.

Ponerle un valor al impacto

La decisión de invertir en una cadena de suministro regenerativa se debe a la manera en que Natura intenta medir el retorno de sus acciones ambientales y sociales. La empresa utiliza el Integrated Profit & Loss, conocido como iP&L, para traducir a valores monetarios impactos que tradicionalmente quedan fuera de un estado de resultados.

La herramienta incorpora variables de capital humano, social y natural, como generación de ingresos, educación, bienestar, emisiones, residuos y conservación de ecosistemas. De esta manera, la compañía pretende comparar el desempeño financiero con el valor que asegura generar para la sociedad y el ambiente.

Los resultados de 2025 estiman que por cada real de ingresos Natura generó el equivalente a cuatro reales en beneficios sociales y ambientales, frente a 2.5 reales en 2024. El valor monetizado llegó a 86,850 millones de reales y permitió a la empresa alcanzar anticipadamente el nivel que había planteado para 2030, de acuerdo con información publicada por la compañía.

Publicidad

Demesa considera que esa medición modifica la discusión sobre el costo de la sostenibilidad porque permite incorporar otros resultados a la decisión empresarial. “Yo lo veo más que como un costo, como una inversión”, afirmó, ya que una estrategia de este tipo puede influir en la atracción de talento, las decisiones de los consumidores y el interés de los inversionistas.

Sin embargo, el directivo reconoce que producir bajo estos criterios puede elevar el precio frente a otras alternativas del mercado. En ese escenario, la compañía tiene que demostrar el valor adicional para convencer al consumidor de pagar la diferencia.

“Puede ser que el producto sea un poco más caro que lo que hay en el mercado. El desafío viene en cómo comunicar esos beneficios para que el consumidor esté dispuesto a valorar ese esfuerzo”, señaló.

De reducir el daño a intentar repararlo

Con miras al 2050, la compañía pasó de colocar la sostenibilidad como objetivo final a adoptar una estrategia de regeneración que genere resultados positivos en cuatro dimensiones, la financiera, humana, social y natural.

Demesa parte de que una operación empresarial siempre deja algún impacto negativo, incluso cuando utiliza empaques reciclables, sistemas de refill o materias primas obtenidas bajo criterios de conservación. Por ello, la meta consiste en conseguir que el impacto positivo supere ese daño.

La estrategia también obliga a pensar la economía circular desde el diseño del producto y no únicamente desde el reciclaje, pues las decisiones sobre materiales y envases determinan desde el origen si estos podrán regresar a la cadena productiva.

Para Demesa, esa transformación tiene que coexistir con la presión diaria por entregar resultados financieros. La respuesta de Natura consiste en integrar ambos objetivos dentro de las mismas decisiones, en lugar de administrar la sostenibilidad como una partida separada.

En su intervención, Demesa reconoció que Natura todavía debe elegir dónde desarrollar su proyecto, identificar los bioactivos que puedan tener una aplicación comercial y construir una cadena local capaz de conservar el ecosistema mientras genera ingresos.

De lograrlo, el primer resultado tangible tardará varios años en llegar, pero también permitirá comprobar si un modelo desarrollado en Amazonia puede funcionar bajo las condiciones ambientales y productivas mexicanas.

Publicidad

Tags

Avon ESG

Publicidad