Wendy Henry, Global & US Consulting Blockchain & Digital Assets Leader de Deloitte Consulting, señala en un reporte que para determinar cómo aplicar blockchain en una cadena de suministro es necesario entender que esta funciona como una red de empresas interconectadas, en la que cada participante agrega valor antes de que un producto o servicio llegue al consumidor final.
“Este intercambio y acumulación de valor se registra mediante una serie de transacciones, o flujos, de información, bienes, servicios y finanzas. Una blockchain con permisos ofrece el potencial de registrar estas transacciones (tanto físicas como virtuales) en un libro mayor compartido e inmutable, lo que permite la captura, validación y compartición de datos entre estas empresas interconectadas”, indicó Henry.
Esta capacidad puede atender uno de los principales obstáculos para medir el desempeño ambiental de las cadenas de suministro: el acceso a información confiable de los proveedores. De acuerdo con un análisis del Protocolo de GEI, estándar internacional para medir y reportar emisiones de gases de efecto invernadero, 83% de las empresas enfrenta dificultades para acceder a datos precisos sobre emisiones. A esto se suman la falta de consistencia entre los estándares de reporte y la fragmentación de los sistemas utilizados para recopilar la información.
En este contexto, blockchain comienza a utilizarse en aplicaciones relacionadas con los mercados de carbono y el seguimiento de emisiones de Alcance 3, mientras se combina con inteligencia artificial, sensores e internet de las cosas para automatizar la captura de datos. El objetivo es reducir la dependencia de procesos manuales y facilitar que la información pueda ser verificada y auditada.
“A pesar de los avances en herramientas digitales, muchas organizaciones aún utilizan hojas de cálculo para gestionar sus datos de emisiones. Las innovaciones tecnológicas como el blockchain y la IA en contabilidad de carbono agilizan la medición, aprovechan factores de emisión actualizados y proporcionan un registro auditable de los datos brutos, pero su adopción sigue siendo lenta debido a los costos y las dificultades de implementación”, explicó Julia Millot, senior Power Decarbonization Manager de Carbon Direct.
Sin embargo, la incorporación de blockchain también plantea retos ambientales y operativos. PwC, en su reporte “Adoptar la innovación sostenible en blockchain: Comprender los impactos de la tecnología blockchain”, identifica entre ellos el consumo energético, los costos, la interoperabilidad y la calidad de los datos.
El impacto ambiental de la tecnología depende del protocolo utilizado, ya que mecanismos como proof-of-work (sistema de seguridad digital) pueden requerir más energía que otras alternativas. Por ello, la consultora recomienda evaluar el consumo eléctrico y las emisiones asociadas antes de implementar estas soluciones.
PwC advierte que la evaluación tampoco debería limitarse a la electricidad utilizada por la red, aunque las empresas deben considerar otros impactos, como las emisiones generadas, los residuos electrónicos y el carbono incorporado en el hardware utilizado. Estos factores pueden quedar fuera de una evaluación que únicamente considere el consumo energético del sistema.