En una planta de la Casa de la Moneda del Reino Unido, antiguos teléfonos fijos del Banco de Inglaterra son desmontados y sus componentes se sumergen en grandes depósitos con sustancias químicas. El objetivo es recuperar el oro presente en sus circuitos electrónicos.
En sus instalaciones situadas en Llantrisant, a unos 15 km al noroeste de Cardiff, en Gales, y protegidas con vallas y sistemas de acceso restringido, la Royal Mint, la institución pública encargada de fabricar las monedas del Reino Unido, ha decidido recuperar los metales valiosos presentes en los residuos electrónicos, considerados "minas urbanas", para transformarlos en joyas.
La Royal Mint inauguró hace dos años una planta especializada en el reciclaje de residuos electrónicos. Actualmente, esta instalación puede procesar unas 4,000 toneladas de aparatos electrónicos desechados al año y recuperar de ellos alrededor de 400 kilos de oro, según Sean Millard, director de desarrollo de la empresa.
Mientras habla, a sus espaldas se alza un conjunto de grandes tanques que funcionan casi de forma automática, pero no está permitido grabarlos ni filmar el proceso, para proteger la tecnología patentada que utiliza la empresa canadiense Excir.