La principal fuente de emisiones se encuentra en la etapa de reducción del mineral de hierro. Un análisis del Rocky Mountain Institute (RMI) señala que, durante más de dos milenios, la industria ha utilizado carbón para separar el oxígeno del mineral y obtener hierro metálico, un proceso que genera dióxido de carbono como subproducto inevitable.
La producción convencional comienza con la extracción del mineral de hierro y continúa con su reducción para eliminar el oxígeno. Posteriormente, el hierro se transforma en acero mediante la incorporación de otros elementos y finalmente se moldea en productos destinados a sectores como la construcción, la movilidad y la manufactura.
“La producción de acero es uno de los sectores que más contribuyen a las emisiones globales de gases de efecto invernadero, con una huella de aproximadamente 2.9 gigatoneladas de CO2 al año, y está en camino de consumir 50% del presupuesto de carbono compatible con 1.5 °C hacia 2050”, señala el Rocky Mountain Institute.
Frente a este desafío, las tecnologías de acero verde sustituyen el carbón coque por hidrógeno producido con energía renovable para realizar la reducción directa del hierro. En lugar de emitir dióxido de carbono, el proceso genera vapor de agua. Esta transformación se complementa con hornos de arco eléctrico alimentados con electricidad de bajas emisiones y una mayor utilización de acero reciclado, un material que puede reutilizarse múltiples veces sin perder sus propiedades.
En México, empresas como Ternium, ArcelorMittal México y DeAcero han comenzado a incorporar metas de reducción de emisiones, eficiencia energética y economía circular para responder a las exigencias de mercados que cada vez valoran más la huella ambiental de los materiales.
Juan Antonio Reboulen, director de Asuntos Corporativos y Comercio Internacional de DeAcero, explica que las emisiones asociadas a los materiales tienen un peso creciente en las decisiones de compra. En diversos mercados, afirma, el precio ha dejado de ser el único factor relevante, y la intensidad de carbono comienza a convertirse en un elemento diferenciador. para los productores.
“Para DeAcero el tema de la sustentabilidad no es un asunto de responsabilidad social únicamente, es la esencia misma de nuestro modelo de negocio. Somos el principal reciclador de chatarra de acero en México y uno de los principales en el mundo. El 98% del acero que producimos proviene de material reciclado, lo que nos permite operar con una huella ambiental significativamente menor respecto de otros procesos tradicionales”, señala.
La apuesta por el acero de bajas emisiones también responde a una lógica de competitividad. Empresas como Ternium y ArcelorMittal coinciden en que la descarbonización será un factor determinante para el futuro de la industria. Mientras Ternium desarrolla en México una acería basada en reducción directa de hierro y hornos eléctricos, ArcelorMittal advierte que el avance de la siderurgia baja en carbono dependerá de la disponibilidad de energía limpia, infraestructura adecuada y marcos regulatorios que faciliten estas inversiones.
En el caso de DeAcero, la empresa reporta una intensidad de carbono de 0.391 toneladas de CO2 por tonelada de acero crudo, por debajo del umbral de 0.40 toneladas que utiliza para clasificar al denominado acero verde. De acuerdo con la compañía, este indicador también se sitúa por debajo de los promedios registrados en México, Estados Unidos, Canadá, Europa y China.
“Lo que nos coloca en esta posición es la combinación de nuestro modelo de reciclaje con una utilización cada vez mayor de energía renovable. A ello se suman inversiones para optimizar procesos, reducir consumos y aprovechar mejor los recursos. Esa mezcla nos permite ser reconocidos como uno de los productores de acero con menor huella de carbono no sólo en México, sino también a nivel internacional”, afirma Reboulen.