Con los precios de la energía afectados por las tensiones geopolíticas, disrupciones en las cadenas de suministro y la transición hacia sistemas más limpios, reducir la exposición a esas fluctuaciones, especialmente para las empresas intensivas en consumo energético, no es solo una decisión ambiental, es también financiera.
Pero el verdadero cambio que impulsa De Ryck no se queda en iniciativas aisladas, sino que permea toda la organización. Desde el consejo de administración, que recibe reportes constantes sobre avances, hasta los equipos en campo que trabajan con agricultores.
La estructura de esa estrategia se apoya en cuatro pilares: agua, agricultura sostenible, empaques y clima. Cada uno responde a un punto crítico de la operación cervecera. El agua, por ejemplo, no es solo un insumo, sino el eje sobre el que se construye todo el negocio. “Sin agua no hay cerveza”, dice. Por eso, AB InBev ha trabajado en dos frentes: la gestión dentro de sus operaciones y la intervención en las comunidades donde opera.
La empresa ha logrado reducir su consumo en más del 20% desde 2017 y más del 30% en zonas de alto estrés hídrico. Además, ha alcanzado su meta de mejorar la disponibilidad y la calidad del agua en todas las comunidades identificadas como prioritarias. El enfoque combina eficiencia operativa con soluciones basadas en la naturaleza y la participación comunitaria.
Es en este punto donde aparece uno de los conceptos de la visión de De Ryck, la evolución de proyectos a plataformas, lo que ella denomina el modelo PPP (proyecto, programa, plataforma). El proyecto, explica, tiene un alcance limitado, pues se ejecuta en una ubicación específica, con un objetivo concreto y suele terminar cuando se agotan los recursos.
El siguiente nivel es el programa, que amplía el horizonte temporal, incorpora a más actores, incluido el sector público, y aborda múltiples indicadores. Sin embargo, el verdadero punto de inflexión está en la plataforma. “Es un alcance geográfico mucho mayor, con múltiples ciudades, acuerdos de largo plazo y varios actores del sector privado y público”, detalla.
Un ejemplo de este modelo es Aguas Firmes, una iniciativa impulsada por AB InBev en alianza con la Cooperación Alemana al Desarrollo Sustentable (GIZ) y a la que recientemente se unió Coca-Cola. El objetivo es mejorar la seguridad hídrica mediante soluciones basadas en la naturaleza, infiltración de acuíferos y prácticas agrícolas sostenibles en regiones como Apan, Hidalgo; Calera, Zacatecas, y la Ciudad de México.