Las evaluaciones, el análisis y las pruebas de siembra se extienden a otras variedades de mezcal que crecen de forma silvestre, como el tobalá y el cuishe. El objetivo es reforestar montes y cerros y que sean utilizados por los lugareños y que algunos productores las desarrollen en el futuro, dado que no tienen exclusividad.
Para evitar erosionar la tierra, la destilería realiza evaluaciones de suelo con agricultores que buscan mejorar sus plantaciones fuera del agave. Tras el análisis, los ingenieros recomiendan las variedades con mejor rendimiento.
La inversión que la empresa ha realizado desde la construcción de la destilería hasta el desarrollo de los programas de mejora del agave es de 200 millones de dólares.
Para todo mal, mezcal
El dicho popular reza: “Para todo mal, mezcal, y para todo bien, también”. Es una invitación a beber en las buenas y en las malas. Pero esta demanda para brindar en todas las ocasiones ha derivado en la cosecha de agaves silvestres sin replantación, lo que pone en riesgo de extinción algunas especies.
La situación ya es visible. Después de un fuerte incremento en 2022, que casi duplicó la producción de mezcal, 2024 supuso el segundo año de caída, al rozar la producción los 11.4 millones de litros, de acuerdo con el Informe 2025 del Consejo Regulador del Mezcal (Comercam). Fue una baja de 7.17% frente al año anterior. La tendencia también se extiende al número de agaves registrados, que sumaron casi 63 millones, 2.77% menos que en 2023.
Esta excesiva demanda de agaves también incide en el precio. El gobierno federal especifica que, entre 2015 y 2022, el precio del agave mezcalero tocó un techo de 18 pesos por kilo de piña a pie de parcela, mientras que en 2025 se ubicó entre 1 y 3 pesos.
Debido al tiempo que requieren los agaves para madurar y dar piñas que se convierten en mezcal, el impacto de las acciones de Mezcales Casa Armando no es inmediato. “Buscamos que esto sea a largo plazo, que no sea solo ahorita. Es educar para el futuro”, asegura Martínez.