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La IA frente a la agenda ESG: el reto ya no es sólo innovar, sino hacerlo de forma sostenible

La inteligencia artificial promete acelerar la transición hacia empresas más sostenibles, pero su crecimiento también incrementa el consumo de energía y agua.
ia expansion esg summit 2026
Además del impacto ambiental y social, los especialistas señalaron que la inteligencia artificial también está modificando la forma en que las organizaciones toman decisiones y administran sus procesos internos.
(Foto: Diego Alvarez Esquivel/Diego Alvarez Esquivel)

La inteligencia artificial dejó de ser únicamente una herramienta para automatizar tareas o aumentar la productividad, su acelerada adopción está obligando a las empresas a replantear su estrategia ESG (ambiental, social y de gobernanza), pues mientras los modelos de IA demandan cada vez más energía, agua e infraestructura, también abren oportunidades para optimizar recursos, reducir emisiones, formar talento y fortalecer la toma de decisiones dentro de las organizaciones.

Ese fue uno de los principales consensos durante el panel "IA: entre el potencial y el riesgo", el cual se llevó a cabo durante el Expansión ESG Summit 2026, donde representantes de Amazon Web Services (AWS), Ericsson, Arca Continental e Intelab coincidieron en que el desarrollo de esta tecnología sólo será sostenible si avanza de la mano de mejores prácticas ambientales, una mayor inclusión y mecanismos de gobernanza que permitan aprovecharla de forma responsable.

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La IA pone a prueba la agenda ambiental

El crecimiento de la IA ha colocado a los centros de datos en la conversación ambiental. Conforme aumentan las consultas a modelos generativos y las empresas incorporan más herramientas de IA, también crece la demanda de electricidad y agua para mantener operando la infraestructura que hace posible estos servicios.

Sin embargo, para Ana Paola Barbosa, directora de Public Policy de AWS México, el debate no debe reducirse a una elección entre consumir menos agua o menos energía. La directiva sostuvo que existe un "falso dilema", pues en la actualidad un centro de datos diseñado desde su origen con criterios de eficiencia puede disminuir ambos consumos al mismo tiempo.

Como ejemplo explicó que la región de infraestructura que AWS inauguró en Querétaro, resultado de una inversión superior a los 5,000 millones de dólares, utiliza aire del exterior para enfriar sus instalaciones aproximadamente el 90% del tiempo, reduciendo la necesidad de agua y energía en sus sistemas de enfriamiento.

Añadió que la compañía ha mejorado en 52% su eficiencia en el uso del agua durante los últimos cinco años y mantiene el compromiso de convertirse en una empresa “water positive” para 2030, devolviendo a las comunidades más agua de la que consume. Actualmente, aseguró, el avance es de 75%.

La sostenibilidad, sin embargo, no depende únicamente de la infraestructura donde operan los modelos de IA. Eduardo Castañón, vicepresidente comercial para Latinoamérica Norte y el Caribe de Ericsson, explicó que la propia inteligencia artificial ya está ayudando a reducir el consumo energético de las redes de telecomunicaciones.

Actualmente existen alrededor de 8,800 millones de teléfonos conectados y más de 22,000 millones de dispositivos adicionales conectados a internet. Para atender esa creciente demanda, Ericsson utiliza algoritmos de inteligencia artificial y aprendizaje automático que identifican los horarios de menor tráfico y apagan automáticamente partes de la red para disminuir el consumo eléctrico. Además, señaló que cada nueva generación de redes móviles reduce alrededor de 30% el consumo energético respecto a la generación anterior para transportar la misma cantidad de información.

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La dimensión social: formar talento y cerrar brechas

Los participantes coincidieron en que el crecimiento de la IA también está transformando el componente social de la estrategia ESG. Para Barbosa, contar con infraestructura de clase mundial resulta insuficiente si el país no desarrolla el talento capaz de aprovecharla.

"Infraestructura sin talento es fierro caro", afirmó al explicar que AWS busca capacitar a más de un millón de mexicanos entre 2009 y 2030 mediante distintos programas de formación y que actualmente participa con la Secretaría de Economía en una iniciativa para entrenar a 450,000 personas en inteligencia artificial y robótica hacia 2028.

La ejecutiva también defendió la necesidad de acercar la educación tecnológica desde edades tempranas y ampliar el acceso más allá de las universidades, con especial atención en la participación de niñas y mujeres en disciplinas STEM.

Fernanda Zenizo, fundadora y CEO de Intelab, advirtió que las empresas ya cuentan con suficientes datos para conocer la magnitud de las brechas de género, pero aún falta convertir esa información en acciones concretas.

Recordó que durante la pandemia hasta 65% de las mujeres abandonaron el trabajo presencial debido a las labores de cuidado y que las diferencias salariales entre hombres y mujeres siguen superando el 20% en distintos sectores.

"Los datos sin acción no sirven de nada", resumió la especialista, quien insistió en que medir únicamente los indicadores no resuelve las desigualdades si las empresas no implementan políticas que respondan a esos hallazgos.

Además del impacto ambiental y social, los especialistas señalaron que la inteligencia artificial también está modificando la forma en que las organizaciones toman decisiones y administran sus procesos internos.

Zenizo explicó que las empresas necesitan medir constantemente la alineación entre sus valores corporativos y la cultura organizacional, identificar riesgos relacionados con integridad y corrupción, y utilizar esa información para fortalecer sus mecanismos de gobernanza.

"Lo primero que tienes que hacer es medirlo, conocerlo, tener esa información y poderla gestionar", señaló durante el panel.

Para David Moreno, gerente de Sostenibilidad Corporativa de Arca Continental, esa transformación ya está ocurriendo y como ejemplo puso a la empresa que representa, la cual utiliza inteligencia artificial de forma transversal en distintas áreas del negocio para mejorar procesos operativos, apoyar a pequeños comercios en la administración de inventarios, monitorear la seguridad de su flota mediante sistemas capaces de detectar fatiga o distracciones en los operadores, lo que ha permitido reducir 30% los accidentes registrados, y desarrollar proyectos de gestión del agua con mayor precisión.

A su juicio, el futuro de la sostenibilidad dependerá de que la inteligencia artificial deje de verse como una herramienta aislada y se convierta en un habilitador de decisiones para toda la organización.

La conversación sobre la IA ya no se limita, entonces, a cuánto puede aumentar la productividad de una empresa. Conforme la tecnología gana presencia en todos los sectores, también redefine la manera en que las organizaciones entienden la sostenibilidad.

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