Mauricio La Valle, coordinador de ventas de la SUCAP, explica que han trabajo por tener un producto sustentable y la certificación FSC ayuda a que los compradores tengan la seguridad de que su árbol tiene un efecto positivo en términos sociales y ambientales.
La Valle dijo que entre las prácticas que exige la certificación es que las plantaciones que se hagan en la región no implique ningún riesgo para el trabajador y que en el manejo de las plantaciones se cuide a las especies, que no se utilicen pesticidas artificiales, que no estén genéticamente modificados para no alterar el orden del ecosistema y además, no se permite la conversión de los bosques para su uso comercial (las que se usan eran agrícolas). El coordinador de ventas en Árboles de Navidad Villa del Carbón también resalta que el tema social es muy importante, pues se pide que no se involucre el trabajo infantil, que se respete el derecho de los trabajadores y de las comunidades indígenas.
“A las personas que vienen a comprar un árbol les comentamos que es importante cerciorarse de que el árbol sea legal, es decir, que tenga todos los permisos de aprovechamiento. Además, es importante que sea nacional, aunque es una realidad que no podemos satisfacer la demanda de árboles en el país, pero esto ayuda a la economía de las comunidades locales. Por último, que se fijen en las certificaciones, ya que esto es garantía de que estamos haciendo un manejo responsable de las plantaciones”, añadió La Valle.
El representante de la SUCAP dice que en esa región del Estado de México se ofrecen árboles de las especies endémicas como Ayacahuite, Pseudotsuga y Oyamel que tardan de siete a 10 años en crecer para su venta que, dependiendo el tamaño (los más grandes hasta dos metros), rondan entre los 800 a los 1,100 pesos.