“El estrés en la biodiversidad se debe claramente a los desarrollos inmobiliarios, debido a la construcción de puentes, de muelles. Además tenemos un tema de mala gestión de residuos, desgaste de la biodiversidad y pérdida de calidad de agua”, señala López.
A principios de este año, Royal Caribbean presentó a la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT) las Manifestaciones de Impacto Ambiental (MIA) de dos parques acuáticos para construirse en Cozumel y Mahahual.
Alerta por daño ambiental
El crecimiento turístico en Cozumel prende las alertas sobre la fragilidad ambiental. La isla alberga ecosistemas clave como arrecifes coralinos, manglares y reservas naturales que son esenciales tanto para la biodiversidad como para la economía local.
“Este tipo de proyectos están diseñados para recibir altas demandas de visitantes en periodos muy cortos. En Mahahual, por ejemplo, un pueblo que no supera los 3,000 habitantes, Royal Caribbean pretende recibir a más de 21,000 turistas diarios. Esto implica una presión ambiental desproporcionada sobre ecosistemas costeros altamente frágiles que además enfrentan los impactos severos del cambio climático”, advierte Greenpeace.
El deterioro ambiental ya tiene efectos visibles. “Una de las causas para el blanqueamiento de los corales es la calidad del agua”, dice López. Este fenómeno amenaza la principal atracción turística de la isla: el buceo en arrecifes.
López cuenta que el daño al ecosistema es especialmente evidente en el destino llamado “El cielo”, un banco de arena y santuario marino conocido por sus aguas cristalinas poco profundas, donde habitan cientos de estrellas de mar. “Hay barcos sin certificación, las personas van, beben, hacen del baño ahí y todo eso afecta a las estrellas. Por eso es fundamental que el gobierno se ponga las pilas y empiece a medir cuál es la capacidad de carga para los destinos turísticos y empiece a ejercer presión para que se cumplan”, comenta López.