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La expansión de cruceros amenaza el modelo turístico de Loreto

Loreto enfrenta presión para integrarse a rutas de cruceros pese a que su economía depende del turismo de naturaleza y conservación marina.
jue 21 mayo 2026 08:32 AM
Loreto y medidas ambientales
La controversia creció después de la publicación de un decreto presidencial en abril de 2026 que modificó la clasificación del puerto de Loreto para permitir embarcaciones de mayor tamaño, lo que podría tener consecuencias para la biodiversidad y la forma de turismo. (descubreanp.conanp.gob.mx)

La posible incorporación del puerto de Loreto, Baja California Sur, a una red de puertos de alto cabotaje ha reavivado el debate sobre el futuro económico y ambiental de una región cuyo principal atractivo turístico depende, precisamente, de mantener intacto su entorno natural. Rodeado por el Parque Nacional Bahía de Loreto, hábitat de especies como la ballena azul, el tiburón ballena y los delfines, el destino ha construido su identidad alrededor de actividades de bajo impacto, como el kayak, la pesca deportiva y el avistamiento de fauna marina, lejos del modelo de urbanización acelerada que transformó otros puntos del Caribe mexicano.

La controversia creció después de la publicación de un decreto presidencial en abril de 2026 que modificó la clasificación del puerto de Loreto para permitir embarcaciones de mayor tamaño. El documento explica que entre sus razones es que el tráfico marítimo en el puerto incrementó en los últimos años y actualmente recibe embarcaciones tipo crucero, yates y de recreo, considerándose como un Puerto con ‘destino de influencia’ por estar ubicado en la ruta del Pacífico que conecta con la Costa del Pacífico de los Estados Unidos de América y Canadá.

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Para organizaciones ambientales y sectores turísticos locales, la medida podría marcar el inicio de una nueva etapa para la región: la expansión del negocio de cruceros hacia territorios que históricamente se promovieron por su fragilidad ecológica y exclusividad natural.

La Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp) define al Parque Nacional Bahía de Loreto como “una de las áreas marinas de mayor biodiversidad en México”. De acuerdo con el organismo, la región alberga cinco islas y una amplia diversidad de mamíferos marinos, aves y peces que dependen de la conservación de los ecosistemas costeros y marinos. Por otro lado, el Centro Mexicano de Derecho Ambiental (Cemda) advierte que el cambio en la operación portuaria que propone el gobierno podría incrementar riesgos para especies protegidas.

La diferencia con destinos como Cozumel o Mahahual es parte central de la discusión. En Loreto, gran parte de la economía turística se construyó alrededor de la baja densidad urbana y de experiencias asociadas con naturaleza y conservación. El temor de operadores turísticos y organizaciones es que la llegada masiva de cruceros y el crecimiento de embarcaciones comerciales altere precisamente el modelo que volvió competitivo al destino dentro del mercado internacional.

“La ballena azul depende de condiciones acústicas adecuadas para alimentarse, comunicarse y reproducirse; el aumento del tráfico marítimo amenaza directamente estos procesos”, señaló en un reporte el Cemda.

Greenpeace México también advierte sobre los efectos acumulativos de los grandes proyectos turísticos en ecosistemas marinos, pues menciona que el turismo masivo genera una presión enorme sobre manglares, arrecifes y especies marinas, particularmente en regiones donde la biodiversidad es el principal atractivo económico.

La discusión en Loreto ocurre mientras el sector turístico internacional busca nuevas fórmulas para mantener el crecimiento económico frente al deterioro ambiental en varios destinos del Caribe. El avance del sargazo, la pérdida de playas y el estrés sobre arrecifes llevaron a empresas turísticas a invertir cada vez más en infraestructura artificial, como lagunas controladas, parques acuáticos y playas modificadas, menos dependientes de las condiciones naturales.

La Organización Mundial del Turismo (OMT) señala que el turismo y la biodiversidad están estrechamente relacionados y que la degradación ambiental pone en riesgo la competitividad futura de los destinos y sostiene que la protección de ecosistemas naturales será determinante para mantener la viabilidad económica de las regiones turísticas en el largo plazo.

La industria de cruceros enfrenta crecientes cuestionamientos por su impacto ambiental debido a la enorme cantidad de residuos y emisiones que genera. De acuerdo con un informe de Oceana, un crucero con capacidad para entre 2,000 y 3,000 pasajeros puede producir diariamente hasta 800,000 litros de aguas grises, más de 100,000 litros de aguas negras y toneladas de basura y residuos tóxicos. Además, estos barcos utilizan combustibles altamente contaminantes que emiten dióxido de carbono, óxidos de azufre y partículas suspendidas, mientras que la quema de basura a bordo libera sustancias tóxicas.

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El impacto también alcanza a ecosistemas marinos sensibles como arrecifes de coral y zonas costeras. El informe documenta daños provocados por las anclas de los cruceros y por la expansión de puertos para recibir embarcaciones cada vez más grandes. En Cancún, por ejemplo, hasta el 80% de los fondos coralinos del parque nacional habían sufrido afectaciones relacionadas con estos buques. La presión ambiental se ha intensificado conforme crece el turismo marítimo, que pasó de movilizar unas 500,000 personas en los años setenta a más de 37.2 millones de pasajeros en 2025.

Ante las críticas, el sector naviero impulsa alternativas para reducir su huella ambiental. Entre ellas destacan la instalación de sistemas avanzados de tratamiento de aguas residuales, tecnologías para compactar y almacenar basura, el uso de combustibles menos contaminantes y la conexión eléctrica en puertos para disminuir el uso de motores durante las escalas.

La Asociación Internacional de Líneas de Cruceros (CLIA, por sus siglas en inglés) sostiene que la industria trabaja en estrategias para reducir emisiones y mejorar estándares ambientales que se apegan a las regulaciones internacionales, aunque las organizaciones como Greenpeace y Oceana coinciden en que las mismas regulaciones siguen siendo insuficientes y advierten que el principal reto será equilibrar el crecimiento acelerado de la industria con la conservación de los ecosistemas marinos que constituyen su principal atractivo turístico.

“Nuestro compromiso es avanzar hacia un turismo responsable y reducir el impacto ambiental de las operaciones marítimas”, señaló la CLIA en sus reportes de sostenibilidad.

Por otro lado, las embarcaciones de carga comercial (que también son consideradas de alto cabotaje), son responsables de aproximadamente el 2.9% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero y de hasta el 13% de los óxidos de nitrógeno (NOx) mundiales. En los puertos, esta contaminación se agrava por el uso constante de generadores diésel, derrames y la descarga de desechos tóxicos

En Loreto el debate no se concentra únicamente en tecnología o mitigación ambiental. Empresarios turísticos locales advierten que el perfil económico del visitante podría modificarse de manera significativa. El modelo actual privilegia estancias largas y actividades de naturaleza, mientras que el turismo de cruceros suele concentrarse en visitas de corta duración y consumo rápido.

Para organizaciones ambientales y operadores turísticos, el caso de Loreto podría convertirse en una señal de la siguiente expansión del negocio de cruceros en México: territorios cuyo valor comercial depende justamente de conservar aquello que otros destinos turísticos perdieron hace años. La discusión no gira solamente sobre crecimiento económico, sino sobre cuánto puede transformarse un santuario natural antes de dejar de ser el destino que originalmente atrajo visitantes.

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Medio ambiente Loreto Industria del turismo

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