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La COP31 busca destrabar el dinero para convertir los planes en proyectos

La cumbre de Antalya recibe una tarea pendiente entre las promesas y las obras. Destrabar recursos para adaptación será una prueba junto con elevar los recortes de emisiones.
Cop 31
Pilas de monedas con bloques de manera encima con logos de dióxido de carbono y reciclaje. (Foto: phakphum patjangkata/Getty Images)

La distancia entre el dinero aprobado para enfrentar el cambio climático y el desembolso real es una de las mayores pruebas que enfrenta la Conferencia de las Partes (COP) 31, que se celebrará del 9 al 20 de noviembre en Antalya, Turquía. La cumbre recibe compromisos de financiamiento y planes nacionales cuyo avance todavía tropieza con los procedimientos necesarios para convertirlos en proyectos.

El Comité Permanente de Financiamiento de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC) calcula que los flujos climáticos globales promediaron 1.9 billones de dólares anuales en 2023 y 2024, 32% más que en el bienio anterior. Sin embargo, los recursos identificados para adaptación representaron apenas 3% del total, o 5% al incluir aquellos que también contribuyen a reducir emisiones. El propio organismo advierte que persisten vacíos de información, especialmente sobre inversión privada en adaptación.

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Para los gobiernos que buscan proteger el abastecimiento de agua, la agricultura o la infraestructura, conseguir recursos exige superar obstáculos que tampoco quedan registrados de manera completa. La CMNUCC señala que los intentos fallidos de encontrar una entidad que acompañe un proyecto pueden no dejar rastro y que varios intervalos entre la planificación y el financiamiento carecen de medición. Una parte del retraso, por tanto, queda fuera de los indicadores con los que se evalúa el avance.

Turquía y Australia, responsables de conducir la cumbre y sus negociaciones, proponen conectar las prioridades nacionales con fuentes de financiamiento y asistencia técnica mediante la iniciativa BRIDGE. Su carta conjunta del 5 de octubre precisa que no será un nuevo fondo, sino que es una propuesta para acercar proyectos y financiadores, mientras las negociaciones deberán dar seguimiento al llamado de la COP30 a triplicar el financiamiento para adaptación hacia 2035.

En su balance publicado el 27 de octubre, la CMNUCC estima que los compromisos actuales de los países permitirían reducir las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero alrededor de 6% para 2035, respecto de los niveles registrados en 2019. Si todas las promesas se cumplieran plenamente, la disminución podría llegar a cerca de 9%.


Sin embargo, el organismo advierte que estos recortes siguen siendo insuficientes para mantener al alcance la meta de limitar el calentamiento global a 1.5 grados centígrados respecto de la era preindustrial. Por ello, los países deben tanto cumplir sus compromisos como establecer metas de reducción más exigentes.

En energía, la presidencia impulsa una adhesión voluntaria para que la electricidad represente 35% del consumo final mundial en 2035. La propuesta complementa los compromisos de triplicar la capacidad renovable y duplicar el ritmo de mejora de la eficiencia energética para 2030.

La COP31 también abordará medidas que pueden ponerse en marcha desde las ciudades y las empresas para reducir emisiones y proteger a la población del calor. Entre las prioridades del Programa están disminuir las emisiones de metano, impulsar sistemas de refrigeración más eficientes y fortalecer la capacidad de las ciudades para enfrentar temperaturas extremas. Esto incluye evitar el desperdicio de alimentos y mejorar el manejo de los residuos orgánicos, cuya descomposición genera metano.

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En Antalya, los países también buscarán definir cómo funcionará y quién coordinará el mecanismo de transición justa, orientado a apoyar el paso hacia economías bajas en emisiones sin profundizar las desigualdades.

A la par, deberán avanzar en la forma de medir los indicadores de adaptación acordados en Belém, para evaluar si las medidas adoptadas ayudan a enfrentar los impactos del cambio climático. Estas discusiones pondrán a prueba la capacidad de la cumbre para dar seguimiento al destino del financiamiento y comprobar si los proyectos mejoran la protección de las comunidades, la infraestructura y las actividades económicas.

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Organización de las Naciones Unidas Cambio climático

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