Así, el éxito de cualquier estrategia climática radica en transformar la percepción en compromiso y el compromiso en acción. Para ello, las narrativas utilizadas deben ser capaces de articular con precisión la urgencia de la situación, ofrecer rutas de acción claras y alcanzables que involucren a todos los sectores de la sociedad, y fomentar la construcción de una visión compartida sobre un futuro positivo y realista que motive la colaboración y la confianza en la capacidad colectiva para generar cambios significativos.
La persistente brecha entre conocimiento y acción
Diversos estudios destacan un aumento en la sensibilización pública sobre los impactos del cambio climático. Según el informe Peoples’ Climate Vote 2024, el 56% de la población global piensa regularmente en el cambio climático, ya sea a diario o semanalmente. Además, el 53% señala que su preocupación por este fenómeno ha aumentado en el último año, reflejando una creciente exposición a eventos climáticos extremos y sus consecuencias.
A pesar de estos indicadores positivos, el conocimiento sobre el cambio climático no siempre se traduce en decisiones concretas. Mientras que el 63% de las personas afirma considerar los impactos climáticos al tomar decisiones relevantes, solo el 33% indica que esto afecta significativamente sus elecciones de vida, como el lugar donde vivir o trabajar, o los productos que adquieren. Esta desconexión subraya una de las principales barreras para la acción climática: aunque existe una amplia comprensión del problema, las soluciones prácticas no son percibidas como urgentes o viables.
Este fenómeno no es casual. La persistencia de discursos que minimizan la urgencia de actuar desvían responsabilidades o enfatizan barreras percibidas contribuye a perpetuar esta inacción. Entender y contrarrestar estos discursos es fundamental para cerrar la brecha entre el entendimiento y la acción.
Discursos que erosionan el progreso
Existen narrativas que, consciente o inconscientemente, obstaculizan los avances en la lucha contra el cambio climático. Estos discursos, aunque diversos, comparten un objetivo común: mantener el statu quo, ya sea retrasando la implementación de medidas o justificando la falta de acción.
- Desviación de la responsabilidad: Estos discursos buscan trasladar la carga de acción climática a individuos o actores específicos, minimizando el rol esencial de gobiernos, empresas y sistemas en general. Al enfatizar que otros tienen una mayor responsabilidad o que las acciones individuales son suficientes, se desvía la atención de soluciones estructurales.
- Énfasis en los costos del cambio: Narrativas que presentan las medidas necesarias como inviables o excesivamente disruptivas, ya sea por su incompatibilidad con estilos de vida actuales o porque se considera que cualquier esfuerzo sería insuficiente frente a la magnitud del problema.
- Propuestas superficiales o dilatorias: Enfoques que postergan la acción real, confiando en soluciones tecnológicas futuras o en medidas transitorias que no abordan de raíz la necesidad de una transición energética sostenible.
- Perfeccionismo en políticas públicas: Discursos que insisten en esperar soluciones perfectas y consensuadas, lo que genera parálisis y retrasa la implementación de medidas prácticas y urgentes.
Estos discursos generan una falsa sensación de seguridad, erosionan la confianza en la posibilidad de cambio y desvían el enfoque de las soluciones transformadoras.
Construyendo narrativas para impulsar la acción
Superar estas barreras requiere desarrollar narrativas sólidas, estratégicas y técnicamente fundamentadas que motiven la acción y refuercen la credibilidad de las soluciones climáticas. Estas narrativas deben alinearse con los valores de las audiencias objetivo, ofrecer claridad sobre los pasos a seguir e inspirar confianza en la capacidad colectiva para abordar la crisis.
1. Enfatizar los beneficios concretos: Las narrativas deben centrarse en los resultados tangibles de la acción climática, como la mejora en la calidad del aire, la reducción de costos operativos y la creación de empleos verdes. Este enfoque permite vincular las soluciones climáticas con beneficios económicos y sociales inmediatos.
2. Fomentar la conexión con valores compartidos: Mensajes que apelan a principios universales, como la equidad y la protección de las futuras generaciones, son particularmente efectivos. Por ejemplo, destacar cómo las políticas climáticas pueden proteger a las comunidades más vulnerables refuerza la relevancia del mensaje y fomenta la solidaridad.
3. Proveer rutas claras hacia la acción: Una narrativa efectiva debe responder a preguntas clave, como: "¿Qué puedo hacer yo?" y "¿Cómo puedo contribuir al cambio?". Proporcionar pasos específicos y alcanzables refuerza el sentido de agencia individual y colectiva.