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La comunicación como herramienta para la acción climática

Aunque el conocimiento sobre el cambio climático ha crecido significativamente, traducir esta conciencia en acción requiere enfrentar las narrativas que frenan el progreso.
jue 12 diciembre 2024 06:02 AM
La comunicación como herramienta para la acción climática
La comunicación estratégica es clave para movilizar a individuos, empresas y gobiernos hacia un cambio sistémico, aprovechando las oportunidades económicas y sociales de la transición climática, señala Antonio Vizcaya Abdo. (iStock)

El cambio climático representa un desafío global que requiere respuestas rápidas, coordinadas y efectivas. Más allá de la implementación de soluciones tecnológicas o regulaciones ambiciosas, la clave para enfrentar esta crisis reside en cerrar la brecha entre la conciencia climática y la acción.

Aunque el nivel de conocimiento sobre los riesgos climáticos ha crecido significativamente en los últimos años, persiste una desconexión preocupante entre el entendimiento de la problemática y las medidas concretas necesarias para abordarla. En este contexto, la comunicación estratégica se posiciona como una herramienta indispensable para movilizar a individuos, empresas y gobiernos hacia la toma de acciones ambiciosas y sistémicas.

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Así, el éxito de cualquier estrategia climática radica en transformar la percepción en compromiso y el compromiso en acción. Para ello, las narrativas utilizadas deben ser capaces de articular con precisión la urgencia de la situación, ofrecer rutas de acción claras y alcanzables que involucren a todos los sectores de la sociedad, y fomentar la construcción de una visión compartida sobre un futuro positivo y realista que motive la colaboración y la confianza en la capacidad colectiva para generar cambios significativos.

La persistente brecha entre conocimiento y acción

Diversos estudios destacan un aumento en la sensibilización pública sobre los impactos del cambio climático. Según el informe Peoples’ Climate Vote 2024, el 56% de la población global piensa regularmente en el cambio climático, ya sea a diario o semanalmente. Además, el 53% señala que su preocupación por este fenómeno ha aumentado en el último año, reflejando una creciente exposición a eventos climáticos extremos y sus consecuencias.

A pesar de estos indicadores positivos, el conocimiento sobre el cambio climático no siempre se traduce en decisiones concretas. Mientras que el 63% de las personas afirma considerar los impactos climáticos al tomar decisiones relevantes, solo el 33% indica que esto afecta significativamente sus elecciones de vida, como el lugar donde vivir o trabajar, o los productos que adquieren. Esta desconexión subraya una de las principales barreras para la acción climática: aunque existe una amplia comprensión del problema, las soluciones prácticas no son percibidas como urgentes o viables.

Este fenómeno no es casual. La persistencia de discursos que minimizan la urgencia de actuar desvían responsabilidades o enfatizan barreras percibidas contribuye a perpetuar esta inacción. Entender y contrarrestar estos discursos es fundamental para cerrar la brecha entre el entendimiento y la acción.

Discursos que erosionan el progreso

Existen narrativas que, consciente o inconscientemente, obstaculizan los avances en la lucha contra el cambio climático. Estos discursos, aunque diversos, comparten un objetivo común: mantener el statu quo, ya sea retrasando la implementación de medidas o justificando la falta de acción.

- Desviación de la responsabilidad: Estos discursos buscan trasladar la carga de acción climática a individuos o actores específicos, minimizando el rol esencial de gobiernos, empresas y sistemas en general. Al enfatizar que otros tienen una mayor responsabilidad o que las acciones individuales son suficientes, se desvía la atención de soluciones estructurales.

- Énfasis en los costos del cambio: Narrativas que presentan las medidas necesarias como inviables o excesivamente disruptivas, ya sea por su incompatibilidad con estilos de vida actuales o porque se considera que cualquier esfuerzo sería insuficiente frente a la magnitud del problema.

- Propuestas superficiales o dilatorias: Enfoques que postergan la acción real, confiando en soluciones tecnológicas futuras o en medidas transitorias que no abordan de raíz la necesidad de una transición energética sostenible.

- Perfeccionismo en políticas públicas: Discursos que insisten en esperar soluciones perfectas y consensuadas, lo que genera parálisis y retrasa la implementación de medidas prácticas y urgentes.

Estos discursos generan una falsa sensación de seguridad, erosionan la confianza en la posibilidad de cambio y desvían el enfoque de las soluciones transformadoras.

Construyendo narrativas para impulsar la acción

Superar estas barreras requiere desarrollar narrativas sólidas, estratégicas y técnicamente fundamentadas que motiven la acción y refuercen la credibilidad de las soluciones climáticas. Estas narrativas deben alinearse con los valores de las audiencias objetivo, ofrecer claridad sobre los pasos a seguir e inspirar confianza en la capacidad colectiva para abordar la crisis.

1. Enfatizar los beneficios concretos: Las narrativas deben centrarse en los resultados tangibles de la acción climática, como la mejora en la calidad del aire, la reducción de costos operativos y la creación de empleos verdes. Este enfoque permite vincular las soluciones climáticas con beneficios económicos y sociales inmediatos.

2. Fomentar la conexión con valores compartidos: Mensajes que apelan a principios universales, como la equidad y la protección de las futuras generaciones, son particularmente efectivos. Por ejemplo, destacar cómo las políticas climáticas pueden proteger a las comunidades más vulnerables refuerza la relevancia del mensaje y fomenta la solidaridad.

3. Proveer rutas claras hacia la acción: Una narrativa efectiva debe responder a preguntas clave, como: "¿Qué puedo hacer yo?" y "¿Cómo puedo contribuir al cambio?". Proporcionar pasos específicos y alcanzables refuerza el sentido de agencia individual y colectiva.

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4. Contrarrestar el fatalismo con ejemplos positivos: Mostrar historias de éxito, como transiciones energéticas logradas en comunidades o avances tecnológicos que reducen emisiones, es crucial para combatir la apatía. Estas narrativas inspiran confianza en la capacidad humana para superar retos complejos.

5. Incorporar elementos locales y específicos: Ejemplos adaptados a contextos locales permiten conectar las soluciones climáticas con las realidades y prioridades de cada región. Este enfoque aumenta la relevancia de los mensajes y facilita su aceptación.

6. Integrar creatividad y profesionalismo: Mensajes claros, visualmente atractivos y basados en datos refuerzan la credibilidad y la persuasión. Herramientas como infografías, estudios de caso y simulaciones interactivas pueden complementar las narrativas, haciéndolas más accesibles.

Aunque el conocimiento sobre el cambio climático ha crecido significativamente, traducir esta conciencia en acción requiere enfrentar las narrativas que frenan el progreso. La comunicación estratégica es clave para movilizar a individuos, empresas y gobiernos hacia un cambio sistémico, aprovechando las oportunidades económicas y sociales de la transición climática. Mensajes claros, técnicamente sólidos y orientados a soluciones son esenciales para cerrar la brecha entre el entendimiento y la acción, asegurando un futuro resiliente y competitivo.

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Nota del editor: Antonio Vizcaya Abdo, consultor en distintas organizaciones y profesor en la Universidad Nacional Autónoma de México enfocado en Sostenibilidad Corporativa. Reconocido por LinkedIn como Top Voice en Sostenibilidad. Síguelo en LinkedIn . Las opiniones publicadas en esta columna corresponden exclusivamente al autor.

Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión

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Opinión Cambio climático Empresas Estrategia y marketing

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