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El empresario que convertirá un viaje espacial en una plataforma de impacto

Germán Bricio se prepara para convertirse en el próximo astronauta del país mientras impulsa un movimiento empresarial con impacto en educación, salud, cuidado ambiental y cumplimiento de sueños.
lun 23 febrero 2026 07:27 AM
The future of the world is in our hands.planet Earth in space. Elements of this image are decorated with NASA 3D rendering.
Apenas hace menos de tres años comenzaron los primeros vuelos comerciales al espacio. (Foto: Oselote/Getty Images/iStockphoto)

Cuando comenzaron los vuelos comerciales hacia el espacio, Germán Bricio, empresario y autor de la trilogía Empresas Pensantes, recuperó un sueño que tuvo cuando era niño. Y sin conocer aún los costos ni las probabilidades reales de ser elegido, decidió aplicar para viajar fuera de la atmósfera terrestre a bordo de una nave suborbital. Hoy, con un asiento asignado y el proceso técnico completado, espera una fecha de despegue que permanece en pausa por la reorganización de prioridades de la industria espacial privada, pero con una convicción clara: convertir un sueño personal en una plataforma de impacto social.

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El vuelo al que está asignado despegará desde Texas y alcanzará una altitud superior a los 100 kilómetros, cruzando la llamada línea de Kármán, el límite convencional del espacio exterior reconocido por organismos internacionales. Solo unas 600 personas en la historia han superado esa frontera, pero mexicanas solo dos: Rodolfo Neri Vela y Katya Echazarreta.

Bricio, sostiene que el viaje espacial, que se financia con recursos propios, es solo un medio para amplificar el mensaje, que ha defendido durante años, de que “la empresa debe ser una fuerza del bien, porque tiene recursos y su impacto puede ser mucho mayor que el de una persona individual”.

Para el empresario, los viajes espaciales seguirán el mismo camino que otras tecnologías que comenzaron como lujos inaccesibles y con el tiempo se democratizaron. La clave, dice, es que mientras eso ocurre, el relato no se quede en la hazaña individual, sino que inspire a otros a pensar en grande y a vincular sus aspiraciones con beneficios colectivos.

“No se trata solo de que un mexicano salga del planeta, sino de cómo ese sueño puede generar un beneficio en la Tierra”, dice Bricio.

Desde esa lógica surge el Movimiento México en el Espacio, una iniciativa empresarial de carácter social que articula cuatro ejes de acción: educación, salud, cuidado del planeta y un componente al que denomina Sueños en Movimiento. El objetivo es canalizar recursos privados hacia causas con impacto medible, sin depender de presupuestos públicos y demostrar que la rentabilidad puede convivir con la responsabilidad social.

En educación, la iniciativa se plantea como un facilitador de oportunidades. Bricio destaca acuerdos con plataformas educativas que permiten a jóvenes y adultos concluir la preparatoria o incluso una carrera universitaria en plazos reducidos y con acceso digital. Y es que mejorar el nivel educativo tiene un impacto directo en los ingresos, la empleabilidad y, en el largo plazo, en la reducción de la violencia.

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La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) señala en su informe Education at a Glance que, en promedio, cada año adicional de escolaridad incrementa los ingresos laborales entre 8% y 10%, además de reducir la probabilidad de desempleo y aumentar indicadores asociados al bienestar social, como la salud, la participación cívica y la movilidad social.

En el eje de salud, el movimiento ya firmó un convenio con el municipio de Puerto Vallarta, Jalisco, para donar equipo médico valuado en alrededor de un millón de dólares, previamente dictaminado por la Cruz Roja Mexicana para su distribución en clínicas con carencias críticas.

El componente ambiental es otro pilar central. Bricio participa desde hace años como consejero del sistema B en México y promueve la adopción de evaluaciones de impacto, economía circular y prácticas responsables en las empresas.

Sueños en Movimiento, el cuarto eje, busca apoyar a personas con talento sobresaliente, ya sea en ciencias, arte o deporte, que carecen de recursos o redes para desarrollar su potencial.

El enfoque se aleja de la narrativa tradicional de la carencia y se centra en lo que Bricio llama “overcapacidad”, que son habilidades excepcionales que, con el apoyo adecuado, pueden convertirse en motores de cambio. Desde infancias hasta juventudes, el movimiento pretende acompañar trayectorias que inspiren a otras a creer que los sueños son alcanzables con disciplina y persistencia.

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Más allá del viaje, para Bricio el verdadero despegue no será cruzar la línea de Kármán, sino demostrar que los grandes sueños pueden ser un catalizador de impacto social cuando se articulan con propósito, recursos y congruencia empresarial.

“En México soñamos poco porque no nos la creemos; soñar en grande también es una forma de responsabilidad social”, asegura el empresario.

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