“Nosotros iniciamos hace cuatro años con un programa anual de responsabilidad social y ahí fue donde conocimos al Banco de Alimentos. Empezamos con una donación tradicional de granos, pero después dijimos: si nosotros somos buenos en energías y ellos tienen un alto consumo energético, ¿por qué no identificar áreas de oportunidad y ayudarlos con soluciones que generen impacto a largo plazo?”, explica Daniel Alcalá, director Corporativo de Relaciones Institucionales de INVEX Controladora.
La Red de Bancos de Alimentos de México agrupa a más de 50 organizaciones que recuperan y distribuyen alimentos para poblaciones vulnerables. De acuerdo con BAMX, cada año se rescatan más de 170,000 toneladas de alimentos que llegan a millones de personas en el país. Sin embargo, la operación de centros de acopio, refrigeración y distribución implica costos energéticos elevados, especialmente por la necesidad de preservar productos perecederos.
El directivo señala que Ammper encontró en ese desafío una oportunidad para vincular su actividad principal con un proyecto de impacto social. Con los recursos de las primeras ediciones de la carrera se han instalado sistemas fotovoltaicos en distintas sedes de la red, lo que permite reducir el gasto en electricidad y liberar recursos para ampliar la ayuda alimentaria.
“Lo que hacemos es tomar al 100% lo recaudado y transformarlo en una instalación fotovoltaica para el Banco de Alimentos. Estamos muy contentos porque el reporte de impacto muestra que ya estamos ayudando a que más de 300,000 familias al mes tengan alimentos. Lo que es bueno para México es bueno para el Banco de Alimentos y también para nosotros”, señala Alcalá.
Los resultados de las ediciones recientes reflejan el alcance de la iniciativa. En 2024, la carrera reunió a 1,000 corredores y permitió financiar la instalación de paneles solares en una sede del Banco de Alimentos en Iztapalapa, Ciudad de México. El sistema fotovoltaico genera un ahorro superior al 90% en costos energéticos y contribuye a beneficiar de forma directa a cerca de 300,000 personas.
Para 2025, la participación creció a 1,500 corredores y los recursos permitieron impulsar proyectos solares en tres sedes de la red. Uno se instaló en el Centro Nacional de Distribución y Acopio, en Tepeji del Río, Hidalgo; otro en Fresnillo, Zacatecas; y uno más comenzó su construcción en Morelia, Michoacán. En todos los casos, los sistemas alcanzan ahorros cercanos o superiores al 90% en energía.
La iniciativa también busca sensibilizar a empresas y ciudadanos sobre la relación entre sostenibilidad ambiental y seguridad alimentaria. Según Alcalá, el proyecto demuestra que la transición energética puede integrarse a programas de responsabilidad social empresarial con beneficios concretos para comunidades.