Una de las experiencias del programa se realizó con 15 hogares de Lomas de Chapultepec, donde se trabajó en la reducción del desperdicio de alimentos. Las participantes recibieron acompañamiento y herramientas para planificar las compras, aprovechar sobras y comprender las fechas de caducidad. Durante el proceso, los participantes que reconocía que sus acciones tenían un impacto pasó de 57% a 91%, mientras quienes consideraban no tener herramientas para actuar disminuyeron de 28% a 8%.
Los retos de disminuir la huella
Daniela Gómez, co-fundadora de la app que mide la huella de carbono, Widu, señaló que uno de los principales obstáculos es la falta de alfabetización de carbono. Las personas suelen identificar acciones visibles, como separar residuos o reducir el tiempo de la ducha, pero pueden pasar por alto decisiones con un impacto mayor, particularmente relacionadas con el transporte y el consumo de energía.
“Hay que encontrar a ciertos ‘champions’ o personajes importantes en la comunidad que puedan darle voz y esparcir desde su propia experiencia, compartiendo su testimonio, para que más personas tengan esa confianza y digan: ‘Va, me sumo’”, explicó.
Los especialistas también identificaron un reto en las normas sociales y los hábitos de consumo de los hogares de mayores ingresos. En el trabajo comunitario se encontró que la responsabilidad moral, la identidad personal y las normas sociales influyen en la disposición para adoptar acciones ambientales. Por ello, las intervenciones deben combinar información con herramientas prácticas, acompañamiento y espacios comunitarios que refuercen los nuevos comportamientos.
El desafío, concluyeron los participantes, consiste en trasladar la discusión climática de un plano abstracto a decisiones cotidianas y, al mismo tiempo, reconocer que las responsabilidades son diferenciadas.
Además de modificar los hábitos dentro de los hogares, los cambios pueden extenderse a comunidades y centros de trabajo. El panel planteó así que la descarbonización requiere políticas específicas, herramientas accesibles y mecanismos que permitan convertir la capacidad económica de los sectores de mayores ingresos en acciones concretas de mitigación.