El impulso en Veracruz
En la laguna de Tamiahua, al norte de Veracruz, la ostricultura forma parte de las actividades económicas que sostienen a las comunidades ribereñas. La extracción y comercialización del molusco permiten generar ingresos para las familias y conservar conocimientos productivos transmitidos entre generaciones. No obstante, la continuidad de esta actividad depende de la disponibilidad del recurso, las condiciones del agua y la capacidad de los productores para mantener sus operaciones.
“Prácticamente toda la comunidad vivimos de la laguna. En épocas de lluvia, por ejemplo, escasea el marisco y el ostión muere por el ingreso de agua dulce. Es entonces cuando enfrentamos mayores dificultades, porque dejamos de tener una fuente de ingresos y eso afecta directamente nuestra economía”, explica Jazmín, productora ostrícola con más de 20 años de experiencia.
El Instituto Mexicano de Investigación en Pesca y Acuacultura Sustentables (IMIPAS) identifica la calidad del agua, la falta de certificación sanitaria y las limitaciones en el manejo productivo entre los problemas que afectan el desarrollo de la ostricultura. A estos factores se suma uno de los principales desafíos para la actividad: la disminución de los bancos naturales de ostión, que puede relacionarse con la presión pesquera, el deterioro de los ecosistemas y otras actividades humanas.
Frente a este panorama, el cultivo sostenible representa una alternativa para complementar la extracción tradicional y reducir la presión sobre las poblaciones silvestres. El proceso puede comenzar con la instalación de colectores que permiten captar las larvas del medio natural. Después, los ostiones juveniles se trasladan a estructuras de engorda, donde permanecen hasta alcanzar el tamaño comercial. La selección de los sitios, el mantenimiento de los colectores y el seguimiento del crecimiento son fundamentales para mejorar los resultados.
Este modelo también puede generar beneficios ambientales, ya que los ostiones son organismos filtradores que retienen partículas orgánicas presentes en el agua, por lo que su cultivo puede contribuir al funcionamiento de los ecosistemas acuáticos.
La guía Cultivo artesanal de ostión, elaborada por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y el Centro de Investigaciones Pesqueras, plantea que una ostricultura bien manejada puede combinar la producción de alimentos con la conservación de la biodiversidad marina y costera.
"A través de la acuicultura ecosistémica se puede incrementar la producción con un menor impacto ambiental, ayudar a la resiliencia de los ecosistemas dañados y mejorar la producción pesquera y la biodiversidad”, explica la guía.
Sin embargo, también reconoce que producir más no garantiza por sí mismo la sostenibilidad. La actividad depende, entre otros factores, de la calidad microbiológica del agua, que debe verificarse antes de la cosecha para reducir riesgos sanitarios, mientras que el manejo de los cultivos requiere vigilancia, limpieza periódica y seguimiento de las condiciones ambientales.