Con esta iniciativa, las autoridades de Nuevo León buscan contribuir a las metas nacionales de reducción de emisiones y transición energética mediante la coordinación entre el sector público y los principales clústeres industriales que viven en el estado como el electrodoméstico, automotriz y energético, con el objetivo de reducir hasta 20% el consumo energético y las emisiones asociadas.
La adopción del modelo en el estado surge de una iniciativa de la División Ambiental, en coordinación con la Agencia Estatal de Energías Renovables de la Secretaría de Economía y la Secretaría de Medio Ambiente estatal, y cuenta con el apoyo técnico y colaborativo de la Agencia Danesa de Energía y la Embajada de Dinamarca en México.
Al respecto, Daniel Sada, director general de la Agencia de Energía de Nuevo León, destacó que “es un reto impulsar la cultura de la eficiencia energética si como sociedad no se logra comprender el valor de la energía. La eficiencia energética debe educarse e impulsarse desde el hogar, las escuelas y los centros de trabajo, bajo un compromiso de responsabilidad compartida entre todos los neoleoneses”.
El programa danés Climate Partnership nació en 2019 y se sustenta en una larga tradición de cooperación entre el gobierno y las empresas para enfrentar retos climáticos complejos y alcanzar objetivos ambiciosos. En Dinamarca, esta iniciativa forma parte de una red de al menos 14 alianzas sectoriales que reúnen a autoridades públicas y representantes empresariales con el fin de definir propuestas concretas para reducir emisiones de dióxido de carbono (CO2) y otros gases, así como acelerar la innovación verde en cada sector de la economía.
Con estas alianzas, el objetivo en el país nórdico es el de reducir en 70% las emisiones de gases de efecto invernadero para 2030, respecto a los niveles de 1990, y alcanzar la neutralidad climática hacia 2050.
Además, en este modelo los grupos de trabajo no solo analizan las emisiones directas de los procesos productivos, sino también las indirectas a lo largo de la cadena de valor, incluyendo energía, transporte y logística.
En la propuesta de la Climate Partnership, las Pymes, especialmente del sector manufacturero, juegan un papel elemental y a su vez enfrentan diversos retos para avanzar en eficiencia energética. Entre ellos destaca la exigencia de obtener retornos de inversión menores a tres años, lo que limita la implementación de proyectos de mayor impacto. Además, destaca que solo 10% ha medido su huella de carbono, por lo que es de importancia que en el programa se planteé fortalecer la asesoría técnica y establecer incentivos fiscales que impulsen la electrificación y la economía circular.