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Nuevo León adopta el modelo danés Climate Partnership para reducir emisiones

Nuevo León adopta el modelo danés Climate Partnership que tiene como objetivo reducir el consumo energético y las emisiones industriales.
mar 03 febrero 2026 03:24 PM
Nuevo León y Dinamarca
La Climate Partnership destacó que Nuevo León se posiciona como el primero en el mundo en adaptar este esquema internacional a su propia estructura productiva. (EyeEm Mobile GmbH/Getty Images)

Para cumplir las metas de sostenibilidad hacia 2030, gobiernos y empresas enfrentan retos ambientales, económicos y sociales que difícilmente pueden resolverse de manera aislada. Ante este escenario, los organismos internacionales han insistido en la necesidad de fortalecer las alianzas público-privadas como un elemento clave para avanzar en la Agenda 2030 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

En este contexto, Nuevo León dio recientemente un paso inédito a nivel internacional en materia de política climática al adoptar el modelo danés Climate Partnership, una iniciativa de colaboración estructurada entre el gobierno y el sector privado orientada a reducir emisiones de gases de efecto invernadero y mejorar la eficiencia energética de las industrias que operan en el estado.

En un comunicado, la Climate Partnership destacó que esta acción posiciona al estado del norte del país como el primero en el mundo en adaptar este esquema internacional a su propia estructura productiva.

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Con esta iniciativa, las autoridades de Nuevo León buscan contribuir a las metas nacionales de reducción de emisiones y transición energética mediante la coordinación entre el sector público y los principales clústeres industriales que viven en el estado como el electrodoméstico, automotriz y energético, con el objetivo de reducir hasta 20% el consumo energético y las emisiones asociadas.

La adopción del modelo en el estado surge de una iniciativa de la División Ambiental, en coordinación con la Agencia Estatal de Energías Renovables de la Secretaría de Economía y la Secretaría de Medio Ambiente estatal, y cuenta con el apoyo técnico y colaborativo de la Agencia Danesa de Energía y la Embajada de Dinamarca en México.

Al respecto, Daniel Sada, director general de la Agencia de Energía de Nuevo León, destacó que “es un reto impulsar la cultura de la eficiencia energética si como sociedad no se logra comprender el valor de la energía. La eficiencia energética debe educarse e impulsarse desde el hogar, las escuelas y los centros de trabajo, bajo un compromiso de responsabilidad compartida entre todos los neoleoneses”.

El programa danés Climate Partnership nació en 2019 y se sustenta en una larga tradición de cooperación entre el gobierno y las empresas para enfrentar retos climáticos complejos y alcanzar objetivos ambiciosos. En Dinamarca, esta iniciativa forma parte de una red de al menos 14 alianzas sectoriales que reúnen a autoridades públicas y representantes empresariales con el fin de definir propuestas concretas para reducir emisiones de dióxido de carbono (CO2) y otros gases, así como acelerar la innovación verde en cada sector de la economía.

Con estas alianzas, el objetivo en el país nórdico es el de reducir en 70% las emisiones de gases de efecto invernadero para 2030, respecto a los niveles de 1990, y alcanzar la neutralidad climática hacia 2050.

Además, en este modelo los grupos de trabajo no solo analizan las emisiones directas de los procesos productivos, sino también las indirectas a lo largo de la cadena de valor, incluyendo energía, transporte y logística.

En la propuesta de la Climate Partnership, las Pymes, especialmente del sector manufacturero, juegan un papel elemental y a su vez enfrentan diversos retos para avanzar en eficiencia energética. Entre ellos destaca la exigencia de obtener retornos de inversión menores a tres años, lo que limita la implementación de proyectos de mayor impacto. Además, destaca que solo 10% ha medido su huella de carbono, por lo que es de importancia que en el programa se planteé fortalecer la asesoría técnica y establecer incentivos fiscales que impulsen la electrificación y la economía circular.

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A partir de este análisis, la organización danesa recalca que se proponen medidas que van desde la eficiencia energética y la electrificación hasta el desarrollo de nuevas tecnologías y modelos de negocio más sostenibles. Las recomendaciones resultantes, que pueden sumar hasta cientos de acciones específicas, sirven como insumo tanto para políticas públicas como para compromisos empresariales.

Sobre la adopción del esquema en Nuevo León, Claus Andreasson, Chief Advisor de la Agencia de Energía de Dinamarca, señaló que la intención no es que el estado repita el largo camino que Dinamarca recorrió durante décadas para alcanzar la eficiencia energética, sino acelerar el proceso a partir de las lecciones aprendidas para aprovechar tanto los aciertos como los errores y generar un beneficio duradero para la sociedad.

El organismo danés destacó que esta colaboración ha sido formalizada bajo el proyecto denominado “Alianzas Climáticas”, cuyo objetivo es consolidar las relaciones entre autoridades estatales, empresas y organismos sectoriales para desarrollar mejores prácticas energéticas y climáticas. A través de talleres y la elaboración de hojas de ruta para cada clúster, se identifican barreras para la adopción de medidas sostenibles y se proponen soluciones conjuntas desde la industria y el gobierno.

La implementación del modelo danés se suma a los compromisos estatales ya establecidos previamente, entre los que destacan la reducción del 50% de las emisiones para 2030 y el objetivo de que 25% de la generación eléctrica provenga de fuentes limpias. Estas metas están alineadas tanto con los planes climáticos estatales como con los esfuerzos globales para limitar el calentamiento global.

Tanto la Organización de las Naciones Unidas (ONU) como la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), recalcan que más allá de los beneficios ambientales, este tipo de alianzas son una oportunidad para que las autoridades puedan encontrar el camino para mejorar su eficiencia energética, lo cual actualmente representa una ventaja estratégica en términos de competitividad.

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