Publicidad

Ley de Economía Circular busca gestionar el ciclo de vida de productos en México

La Ley General de Economía Circular busca aprovechar mejor los materiales y reducir residuos. Expertos advierten que las empresas deben adaptarse con una coordinación sectorial.
mar 27 enero 2026 05:55 AM
Economía circular mexico
La Ley General de Economía Circular establece un marco normativo orientado a transitar de un modelo económico lineal hacia uno sostenible, con énfasis en la conservación ambiental y el uso eficiente de los recursos. (Boy Wirat/Getty Images)

Hace unos días, la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) dio a conocer la publicación en el Diario Oficial de la Federación de la Ley General de Economía Circular, un nuevo punto de partida para la política ambiental en México. La normativa tendrá implicaciones directas en la operación de las empresas y en su relación con las más de 120,000 toneladas de residuos que se generan diariamente en el país.

La nueva regulación es considerada un paso firme para reducir el uso de materiales vírgenes en los distintos sectores productivos, pues de acuerdo con estimaciones del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF, por sus siglas en inglés), el mundo ya consume más recursos naturales de los que el planeta puede regenerar. De mantenerse las tendencias actuales, hacia 2050 se requerirán hasta tres planetas para sostener el nivel de consumo global.

En este contexto, la nueva Ley General de Economía Circular se diferencia de normativas previas centradas únicamente en la gestión del residuo, ya que incorpora una visión completa sobre el ciclo de vida de los productos: desde la producción y transformación, los materiales utilizados y su entrega al usuario final, hasta los mecanismos para mantenerlos dentro del circuito económico. Expertos en sostenibilidad corporativa coinciden en que esta legislación no excluye ni sustituye a la Ley General para la Prevención y Gestión Integral de los Residuos (LGPGIR) ni a las leyes locales, sino que se suma a ellas para ampliar su alcance.

Publicidad

El decreto, publicado el 19 de enero, establece un marco normativo orientado a transitar de un modelo económico hacia uno sostenible, con énfasis en la conservación ambiental y el uso eficiente de los recursos. Entre sus objetivos destacan la reducción en la generación de residuos, la disminución en la extracción de materias primas vírgenes y el impulso al aprovechamiento de materiales secundarios a lo largo de los procesos productivos.

Antonio Vizcaya, consultor y profesor de sostenibilidad corporativa, sostiene que uno de los principales cambios que introduce la Ley es la ampliación de la responsabilidad empresarial más allá de la operación directa, pues las empresas dejarán de ser responsables solo de su gestión interna y ahora tendrán obligaciones que van desde el diseño del producto hasta lo que ocurre al final de su vida útil.

El experto considera que uno de los ejes centrales de la legislación es la incorporación de la Responsabilidad Extendida del Productor, que obliga a las compañías a asumir la gestión integral del ciclo de vida de sus productos, desde su concepción hasta su disposición final, con el objetivo de minimizar impactos ambientales. Esta medida busca incentivar la innovación, el ecodiseño y la reutilización de materiales.

“Esta ampliación del alcance implica que la circularidad deberá integrarse desde la selección de materias primas hasta la relación con proveedores y clientes finales. El nuevo marco obliga a las compañías a entender su impacto desde que se extrae una materia prima hasta que el producto se utiliza y eventualmente se desecha”, añade Vizcaya.

El decreto también formaliza la creación del Sistema Nacional de Economía Circular, coordinado por la Semarnat, con el propósito de articular políticas públicas entre los distintos niveles de gobierno y promover la participación del sector privado, la academia y la sociedad civil.

Asimismo, el texto contempla mecanismos de circularidad, instrumentos económicos y programas de educación y capacitación orientados a fortalecer la cultura ambiental, impulsar mercados circulares y consolidar una transición ordenada hacia un desarrollo económico más sostenible.

Publicidad

Eduardo Legorreta, socio de Regenerative y experto de la Asociación Mexicana de Empaques y Embalajes (AMEE), coincide que la Ley no sustituye otros marcos regulatorios existentes, como las leyes de gestión integral de residuos o los planes de manejo. Por el contrario, señala que la Ley de Economía Circular los articula y complementa al incorporar una visión integral sobre cómo se producen, transforman, distribuyen y recuperan los materiales.

No obstante, Legorreta advierte que el impacto será desigual para las pequeñas y medianas empresas (Pymes). Mientras que las grandes corporaciones suelen contar con mayor capacidad técnica y financiera para adaptarse, las Pymes enfrentan mayores desafíos, por lo que necesitarán instrumentos fiscales y financieros para que puedan iniciar su proceso de adaptación. En la misma línea, Vizcaya señala que imponer nuevas obligaciones sin acompañamiento puede dejar en una posición vulnerable a los proveedores más pequeños, por lo que la colaboración de todos los miembros de los sectores será un factor clave.

“La coordinación sectorial será fundamental para reducir costos y aumentar la eficiencia. A través de organismos coordinadores y asociaciones, las empresas podrán desarrollar soluciones compartidas para el acopio, reciclaje y aprovechamiento de materiales, especialmente en sectores como alimentos, empaques y envases, que generan grandes volúmenes de residuos”, apunta Legorreta.

Ambos especialista coinciden en que el enfoque gradual será determinante, pues no todos los sectores enfrentarán las mismas exigencias al mismo tiempo. Aquellos que generan mayores volúmenes de residuos o residuos problemáticos, como la industria alimentaria, estarán entre los primeros en ser considerados, mientras que sectores con requerimientos sanitarios estrictos, como el médico, mantendrán esquemas de manejo especializado.

Los especialistas reiteran en que el éxito de la Ley dependerá de un cambio estructural en las empresas, acompañado de capacitación, coordinación sectorial y un diálogo constante con las autoridades, para que industria, gobierno y sociedad avancen de manera conjunta hacia un modelo productivo más eficiente y sostenible.

En el contexto internacional, el Foro Económico Mundial (WEF, por sus siglas en inglés) ha señalado la importancia de que países como México se sumen a la tendencia de desacoplar el crecimiento económico de la generación de residuos, pues reconoce que la humanidad tiene por delante muchos retos, lo que incluye comprar más artículos producidos de forma sostenible, hacer menos viajes y comer menos carne.

"Hace falta, sobre todo, un cambio de mentalidad en los gobiernos, empresas, pero sobre todo individuos que tienen más altos niveles de consumo", menciona la organización ambiental.

Publicidad

Publicidad