En ese contexto, Jaramillo destacó que la sociedad demanda acciones concretas para enfrentar la escasez hídrica, a través de innovación, alianzas estratégicas y hábitos más sostenibles. “La buena noticia es que las soluciones ya están disponibles: desde tecnologías que permiten reutilizar el agua en procesos industriales y comerciales, hasta sistemas de monitoreo inteligente capaces de optimizar consumos y reducir emisiones de manera simultánea”, afirmó.
El directivo agregó que las empresas que decidan actuar hoy no solo contribuirán a proteger un recurso vital para México, sino que también fortalecerán su resiliencia, su competitividad y la confianza de sus grupos de interés, en un entorno donde la sostenibilidad comienza a ser un factor decisivo.
En la misma línea, Bernardo Villasuso, líder de la División de Tratamiento de Agua en Ecolab, coincidió en que la preocupación en el país es generalizada. Explicó que el consumidor no solo observa el deterioro ambiental, sino que también teme por el acceso a agua limpia y segura. Sin embargo, subrayó que el estudio revela un componente de optimismo social.
De acuerdo con la encuesta, 82% de los encuestados considera que la escasez de agua puede abordarse de manera efectiva para evitar riesgos en el largo plazo. Esta percepción se refuerza con el hecho de que el problema ya no se concibe como una amenaza futura, sino como un desafío del presente.
Los datos muestran que 83% de los mexicanos ha reducido su consumo de agua como respuesta al cambio climático, mientras que 85% estaría dispuesto a utilizar agua reciclada o reutilizada. Para Villasuso, estas cifras reflejan una mayor conciencia social sobre la urgencia del tema.
“El agua no es un recurso que podamos ver a futuro; es un recurso que tiene que estar en el hoy”, enfatizó.
El impacto de la crisis hídrica ya se percibe de forma directa en la vida cotidiana. El 46% de los mexicanos considera que la problemática afecta actualmente a su familia, mientras que 36% identifica consecuencias en su comunidad. Sete de cada 10 personas colocan al agua entre sus principales pendientes, incluso por encima de otros riesgos ambientales.
Los temores asociadas al cambio climático también están claramente identificadas. El 66% de los encuestados señala a las olas de calor como el principal riesgo relacionado con la escasez de agua, seguido de los incendios forestales, con el 57%, las sequías representan el 56% y las inundaciones el 41%.
A nivel global, el panorama refuerza esta percepción de urgencia. Durante la presentación los especialistas destacaron que, de mantenerse las tendencias actuales, para 2030 la demanda mundial de agua superará la oferta en 56%, un escenario que coincide con los diagnósticos de organismos internacionales como la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y el Foro Económico Mundial (WEF).