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Un juez federal de EU frena una ley de Texas que castigaba a las inversiones ESG

El juez declaró inconstitucional la ley que restringía inversiones estatales en empresas con políticas ambientales, sociales y de gobernanza, al vulnerar derechos de expresión y debido proceso.
lun 09 febrero 2026 11:36 AM
Crude Oil Prices Drop As Fears Of Trade War, Recession Loom
La industria del petróleo y gas es una de las más importantes para Texas. (Foto: Brandon Bell/Getty Images.)

El 5 de febrero, un juez federal de Estados Unidos declaró inconstitucional la ley conocida como Senate Bill 13 (SB 13), aprobada en Texas en 2021 diseñada para penalizar a empresas con políticas ambientales, sociales y de gobernanza (ESG, por sus siglas en inglés) que se percibieran como hostiles al petróleo y gas

En su fallo, el juez Alan Albright, del Tribunal de Distrito de los Estados Unidos para el Distrito Oeste de Texas, determinó que la norma violaba la Primera Enmienda de la Constitución estadounidense al castigar empresas por su discurso o por asociarse con organizaciones que promueven iniciativas contra los combustibles fósiles, y que, además, era “demasiado vaga para ser aplicada” de manera justa.

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Desde su aprobación, esa ley se había convertido en uno de los símbolos más visibles de la oposición legislativa a las inversiones ESG en Estados Unidos. Con una economía profundamente arraigada en la producción de petróleo y gas (Texas produce una parte considerable de la energía doméstica estadounidense), los legisladores estatales impulsaron la ley como una forma de proteger lo que consideran un motor económico estratégico frente a lo que perciben como presiones de la industria financiera para priorizar objetivos ambientales.

La norma requería que el Contralor del Estado de Texas elaborara y mantuviera una lista pública de firmas financieras que supuestamente boicoteaban a las compañías de energía fósil sin un “propósito comercial ordinario”. Las entidades estatales, incluidos fondos de pensiones como el Teacher Retirement System of Texas y el Texas Permanent School Fund, tenían la obligación de retirarse de las inversiones con esas firmas o de evitar contratarlas para la gestión de activos públicos. En algunos casos, grandes gestores de activos globales como BlackRock o JPMorgan Chase fueron incluidos en esa lista o vieron afectada su relación de negocios con el estado antes de ser retirados en procedimientos posteriores tras cambiar ciertas políticas y posiciones.

El fallo del juez Albright se produce en el marco de una demanda presentada en agosto de 2024 por el American Sustainable Business Council (ASBC), una organización que agrupa a más de 250,000 empresas que integran criterios de sostenibilidad en sus decisiones de inversión y gestión. En su queja, ASBC argumentó que SB 13 no solo discriminaba por “punto de vista” al castigar voces críticas con los combustibles fósiles, sino que también carecía de criterios claros para determinar qué conductas constituían un boicot, lo que generaba inseguridad jurídica y arbitrariedad en su aplicación.

En su sentencia, el juez sostuvo que la definición de “boicotear” en SB 13 era “demasiado amplia”, en el sentido de que permitía al estado penalizar a empresas por “toda clase de expresión protegida”, incluyendo declaraciones públicas o afiliaciones con grupos que abogan por acciones contra el cambio climático o por reducir la dependencia de combustibles fósiles. Asimismo, señaló que la vaguedad de ciertos términos no daba a las empresas una guía suficiente para saber qué acciones estaban prohibidas, violando los principios del debido proceso establecidos en la Constitución estadounidense.

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Los críticos de la ley, incluidos grupos empresariales y defensores de los derechos constitucionales, consideran que la decisión judicial es un hito para la protección de la libertad de expresión y de los derechos de las empresas para decidir sobre inversiones basadas en criterios ESG.

Tras conocerse el fallo, la contralora interina Kelly Hancock anunció que el estado planea apelar la decisión, subrayando que Texas tiene “todo el derecho de aprobar leyes responsables que protejan nuestra industria energética y prevengan que firmas de inversión usen el dinero de los texanos para promover agendas políticas que socaven nuestra economía”.

Este revés judicial va en contracorriente de la política de Donald Trump, que desde que asumió la presidencia en 2025, ha promovido políticas que favorecen la explotación de combustibles fósiles y ha desalentado regulaciones ambientales consideradas estrictas y se ha salido de acuerdos climáticos internacionales, como el Acuerdo de París.

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