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La sostenibilidad gana relevancia como requisito comercial en Europa

Sistema B advierte que los criterios ambientales, sociales y de gobernanza serán clave para que las empresas mexicanas accedan a mercados como la Unión Europea.
mar 09 junio 2026 05:04 PM
Unión Europea y sostenibilidad
El intercambio bilateral superó los 94,500 millones de dólares y, además de abrir oportunidades de negocio, acerca a las empresas mexicanas a un mercado donde la sostenibilidad se ha convertido en un requisito cada vez más relevante. (Cortesía)

La llegada de capital extranjero, la expansión de las cadenas regionales de suministro y la creciente integración comercial ya no son suficientes para garantizar la competitividad. Cada vez más compradores, inversionistas y gobiernos exigen evidencia sobre el respeto a los derechos laborales, la acción climática, la trazabilidad de los productos, la economía circular y la transparencia corporativa.

La relación entre México y la Unión Europea vive una etapa de fuerte expansión comercial. En 2025, las exportaciones mexicanas al bloque alcanzaron 27,658 millones de dólares, un crecimiento anual de 4.8%, lo que lo consolidó como el segundo destino de las ventas externas del país. El intercambio bilateral superó los 94,500 millones de dólares y, además de abrir oportunidades de negocio, acerca a las empresas mexicanas a un mercado donde la sostenibilidad se ha convertido en un requisito cada vez más relevante, según datos del Consejo Empresarial Mexicano de Comercio Exterior, Inversión y Tecnología (COMCE).

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Durante la conferencia “Las empresas mexicanas están preparadas para los nuevos estándares globales de sostenibilidad”, organizada por Sistema B México, Javier Herrero, director ejecutivo de la organización, señaló que el nuevo contexto comercial obliga a las empresas a prepararse para estándares cada vez más exigentes.

“Cuando una empresa mexicana, que en muchas ocasiones está pensando en el mercado interno, quiere salir a buscar nuevos mercados, sobre todo ante la incertidumbre que podemos tener ahora con el T-MEC, y busca la certidumbre de una relación comercial como la de la Unión Europea, lo que encontramos es un nivel mucho más elevado de exigencia”, afirmó Herrero.

Estas exigencias abarcan aspectos que van desde la gobernanza corporativa hasta la medición de impactos ambientales. Los nuevos estándares de sostenibilidad impulsados por Sistema B consideran temas como trabajo justo, derechos humanos, diversidad e inclusión, acción climática, economía circular, gestión ambiental, gobernanza y transparencia.

La trazabilidad de las cadenas de suministro también está ganando protagonismo, pues as empresas ya no solo deberán responder por sus operaciones directas, sino también por las prácticas de sus proveedores y socios comerciales, en un contexto donde la responsabilidad empresarial se extiende a toda la cadena de valor.

Parte de esta presión regulatoria responde a la necesidad de combatir el greenwashing. Herrero destacó que en Europa han surgido disposiciones destinadas a garantizar que las afirmaciones ambientales realizadas por las empresas estén respaldadas por evidencia verificable. El objetivo, explicó, es fortalecer la confianza de los consumidores y evitar mensajes engañosos sobre el desempeño ambiental de las organizaciones.

La acción climática es otro de los pilares que comienza a definir la competitividad empresarial. Los estándares incorporan la medición de emisiones de gases de efecto invernadero, planes de descarbonización y estrategias para gestionar impactos relacionados con residuos, agua y calidad del aire.

Sin embargo, el componente social mantiene un papel central. Durante la conferencia, Herrero señaló que las nuevas exigencias ponen especial atención en las condiciones laborales, la participación de los trabajadores, la diversidad, la inclusión y el respeto a los derechos humanos a lo largo de toda la cadena de valor.

Este escenario coincide con la próxima revisión del T-MEC, un proceso que podría reforzar aspectos vinculados con el cumplimiento laboral, la transparencia y la responsabilidad empresarial. Aunque el tratado ya contempla compromisos en estas materias, la tendencia global apunta hacia una integración cada vez mayor entre comercio y sostenibilidad.

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En cuanto a la política interna, Herrero dijo que el Plan México ya busca incrementar la inversión productiva, fortalecer las cadenas nacionales de proveeduría y generar nuevas oportunidades de desarrollo económico y con ello, los estándares de sostenibilidad pueden convertirse en una herramienta que contribuya a estos objetivos y facilite la participación de las empresas mexicanas en mercados más sofisticados.

“México se mantiene como uno de los principales receptores de inversión extranjera directa en América Latina gracias a su posición geográfica, su red de tratados comerciales y las oportunidades generadas por la relocalización de operaciones productivas. Sin embargo, la competencia internacional ya no se limita a los costos o la logística, sino también a la capacidad de demostrar prácticas empresariales responsables”, sostuvo.

El directivo explicó que la sostenibilidad comienza a consolidarse como un factor estratégico para la competitividad. Más allá de responder a nuevas regulaciones, las empresas enfrentan el reto de demostrar con datos verificables cómo gestionan sus impactos sociales y ambientales.

En un entorno donde los mercados premian la transparencia y la responsabilidad corporativa, Herrero consideró que cumplir con estos criterios puede convertirse en una ventaja decisiva para atraer inversión, integrarse a cadenas globales de valor y ampliar las oportunidades de negocio. La sostenibilidad, resaltó, está dejando de ser un elemento complementario para convertirse en un requisito cada vez más determinante para competir en los mercados internacionales.

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