El segundo componente se relaciona con la gobernanza corporativa. La propuesta plantea que los administradores tengan respaldo legal para tomar decisiones que no se basen exclusivamente en la maximización de utilidades.
Desde el sector público, la Secretaría de Economía ha comenzado a integrar criterios de sostenibilidad en sus políticas. Andrea Solano, titular de la Unidad de Normatividad, Competitividad y Competencia, destacó que la regulación puede ser un facilitador para este tipo de modelos.
“Generar y construir normatividad y procesos de normalización debe de traer siempre el foco de incluir el tema de los objetivos de desarrollo sostenible”, señaló Solano.
En ese sentido, explicó que programas como el distintivo “Hecho en México” ya incorporan estos criterios. “Cada vez que una persona solicita la obtención del distintivo tiene que demostrar que cumple con alguno de los objetivos de desarrollo sostenible”, afirmó, al destacar que este mecanismo permite alinear la actividad empresarial con la Agenda 2030.
Lila Gasca, asociada senior de Litigación, Arbitraje y Laboral en Hogan Lovells y miembro de REDINE, explicó que las empresas con propósito representan un cambio en la naturaleza misma de la actividad empresarial.
“Son empresas que desde el centro de su desarrollo tienen el mismo nivel de impacto social y ambiental que la generación de utilidades”, dijo Gasca.
A diferencia de la responsabilidad social empresarial, que suele ser voluntaria, este modelo implica una integración estructural del propósito. “No modifican la naturaleza de la empresa las acciones de responsabilidad social; en cambio, aquí el impacto está implícito en el producto o servicio”, explicó la abogada.
Este enfoque se alinea con compromisos internacionales. México adoptó la Agenda 2030 de Naciones Unidas en 2015, que establece 17 objetivos para erradicar la pobreza, proteger el medio ambiente y promover el desarrollo sostenible. Sin embargo, datos del propio sistema de Naciones Unidas indican que el avance ha sido desigual. El financiamiento para alcanzar estos objetivos sigue siendo uno de los principales retos, especialmente en economías emergentes.