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T-MEC: sostenibilidad enfrenta tensiones rumbo a la revisión de 2026

Presiones sobre inversión, energía y cadenas de suministro limitan el alcance de la agenda ESG en América del Norte.
mié 08 abril 2026 04:55 AM
esg y t-mec
De cara a su revisión en 2026, el capítulo ambiental del T--MEC enfrenta un entorno complejo, marcado por cambios en la política energética de Estados Unidos, la presión de inversionistas internacionales y la necesidad de mantener cadenas de suministro competitivas. (RapidEye/Getty Images)

La sostenibilidad ha ganado espacio en la agenda pública y empresarial de América del Norte, pero su papel dentro del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) sigue condicionado a tensiones políticas, económicas y regulatorias. De cara a su revisión en 2026, el capítulo 24, relacionado con el tema ambiental, enfrenta un entorno complejo marcado por cambios en la política energética de Estados Unidos, la presión de inversionistas internacionales y la necesidad de mantener cadenas de suministro competitivas.

Mientras el tratado incorpora obligaciones ambientales más robustas que su antecesor, los intereses económicos y las prioridades nacionales continúan determinando el alcance real de estos compromisos. A esto se suma un entorno geopolítico en el que temas como la seguridad energética, la relocalización de industrias y las disputas comerciales han desplazado, al menos en el corto plazo, la agenda ambiental.

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“Considero que, por ahora, el tema (de sostenibilidad) no ocupa un lugar prioritario en la agenda. Existen preocupaciones más apremiantes, como la guerra arancelaria o la situación de sectores clave como el automotriz; en ese contexto, la agenda ambiental queda relegada. No obstante, en materia energética persisten tensiones y disputas que evidencian la falta de una alineación clara entre los países”, explica María Rangel, profesora investigadora en relaciones internacionales y economía política internacional de la Escuela de Ciencias Sociales y Gobierno de Tecnológico de Monterrey.

En este escenario, Rangel comenta que México enfrenta desafíos estructurales relevantes. Por un lado, debe equilibrar la atracción de inversión extranjera con el cumplimiento de compromisos ambientales, en un contexto donde Estados Unidos puede resistirse a incorporar obligaciones que incrementen los costos de sus empresas. Por otro lado, persisten limitaciones internas, como una matriz energética aún dependiente de combustibles fósiles, presión sobre recursos como el agua y brechas en la implementación y monitoreo de la regulación ambiental.

“La sostenibilidad es transversal y está relacionada directa e indirectamente con todas las actividades económicas que se discuten no nada más dentro del T-MEC, sino también fuera, especialmente por el grado de integración de las cadenas de suministro”, resalta Erick Hernández, presidente de la Comisión de Medio Ambiente de la International Chamber of Commerce México (ICC México).

Hernández añade que a estos retos se suma la dificultad de alinear prioridades entre los socios comerciales. Mientras Canadá mantiene una postura más favorable a la agenda ambiental, Estados Unidos puede utilizar estos temas como herramienta de negociación, al subordinar estos temas a intereses económicos o comerciales. Esto obliga a México a definir con claridad qué está dispuesto a negociar y qué debe mantener como prioridad estratégica.

“Estados Unidos va a presionar para que estos temas no sean obligatorios si implican costos adicionales para sus inversiones. Muchas veces los usan como moneda de cambio en la negociación”, advierte Hernández.

No obstante, también emergen oportunidades relevantes para México. La creciente presión del sector privado y de inversionistas internacionales está impulsando la adopción de criterios ambientales, sociales y de gobernanza (ESG), lo que posiciona a la sostenibilidad como un factor clave para atraer capital y fortalecer la integración productiva. Además, el país tiene potencial para insertarse en cadenas de valor vinculadas a tecnologías limpias, energías renovables y economía circular.

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“Para cualquier inversionista extranjero que quiere llegar a México es fundamental que su inversión cumpla con todos los requisitos que ellos tienen como empresa, y entre esos requisitos está toda la parte de sostenibilidad, lo que implica ajustarse no solo a la regulación local, sino también a estándares corporativos y marcos internacionales”, explica el presidente de la ICC México.

Asimismo, el contexto global, marcado por tensiones geopolíticas y la necesidad de reducir la dependencia de combustibles fósiles, abre una ventana para fortalecer la cooperación regional en energías limpias, desarrollo tecnológico e infraestructura sostenible. Los especialistas coinciden en que México podría aprovechar su posición en América del Norte para impulsar proyectos conjuntos, atraer financiamiento verde y consolidarse como un actor relevante en la transición energética.

El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) observa que la primera revisión formal del T-MEC, prevista para julio de 2026, no solo como una evaluación rutinaria, sino también como una oportunidad crítica para profundizar la integración regional, enfocándose en la soberanía industrial y la sostenibilidad de las cadenas de valor frente al contexto global.

En este sentido, el BID destaca que el principal reto no solo radica en incorporar la sostenibilidad en el discurso del T-MEC, sino en traducirla en políticas efectivas, mecanismos de cumplimiento y condiciones que permitan equilibrar crecimiento económico con responsabilidad ambiental.

“El resultado de esta ecuación definirá no solo la competitividad de México, sino también el rumbo de la integración regional en los próximos años”, resalta la profesora del Tecnológico de Monterrey.

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