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La medición del Alcance 3 gana relevancia ante riesgos climáticos y regulatorios

Carbon Trust advirtió que hasta 90% de las emisiones de industrias de consumo proviene del Alcance 3, lo que obliga a mejorar trazabilidad y gestión de proveedores.
mié 06 mayo 2026 07:18 PM
Carbon Trust y Pacto Global
Ana Terroba, gerente senior de Sustentabilidad Corporativa de Carbon Trust, dijo que industrias como alimentos, retail o manufactura, concentran el 90% de sus emisiones en proveedores, transporte, uso del producto y residuos. (Rafael Mejía)

Las emisiones indirectas dejaron de ser un dato secundario en las estrategias de sostenibilidad corporativa. En un entorno marcado por sequías, alteraciones en cadenas de suministro y mayores exigencias regulatorias, las empresas comienzan a mirar hacia el Alcance 3 (las emisiones generadas fuera de sus operaciones directas) como una herramienta para fortalecer la resiliencia del negocio.

Ese fue uno de los ejes centrales del panel “De la transparencia a la resiliencia: cómo los datos de Alcance 3 fortalecen la toma de decisiones y la comunicación al consumidor”, realizado durante el Encuentro Pacto Global 2026 y presentado por Ana Terroba, gerente senior de Sustentabilidad Corporativa de Carbon Trust, quien advirtió que, en industrias como alimentos, retail o manufactura, hasta 90% de las emisiones puede concentrarse en proveedores, transporte, uso del producto y residuos, lo que obliga a las compañías a ir más allá de sus operaciones internas.

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De acuerdo con el Protocolo de Gases de Efecto Invernadero (GHG Protocol), el Alcance 3 considera todas las emisiones indirectas de la cadena de valor, desde materias primas hasta el uso final de los productos. Según datos del CDP y del World Business Council for Sustainable Development (WBCSD), estas emisiones representan en promedio más de 70% de la huella corporativa global en sectores de consumo y alimentos.

Durante la conferencia, Terroba explicó que los riesgos climáticos ya están afectando los costos y la disponibilidad de productos básicos. Citó aumentos registrados desde 2022 en alimentos como la lechuga en Australia, con incrementos de hasta 300%, así como el cacao en Costa de Marfil y el café en Brasil y Vietnam, presionados por sequías, calor extremo y alteraciones climáticas.

“Ya está viendo como su cadena de suministro está interrumpida, ya está viendo la volatilidad de los precios. Y pues es una cadena de suministro muy compleja. Tiene una enorme cantidad de proveedores, mientras los consumidores quieren lechuga, café o pescado todo el año, al mismo precio y con múltiples opciones. El supermercado enfrenta márgenes ajustados y, aun así, el 93% de sus emisiones vienen del Alcance 3”, señaló Terroba.

La especialista destacó que muchas compañías han avanzado en energía renovable, reciclaje o eficiencia operativa, pero todavía carecen de información más detallada sobre sus cadenas de suministro. Esa falta de datos limita la capacidad para identificar riesgos críticos y diseñar estrategias de mitigación. En el estudio presentado por Carbon Trust y el Consejo Empresarial Mundial para el Desarrollo Sostenible (WBCSD, por sus siglas en inglés), una de las principales barreras detectadas entre empresas globales fue precisamente la información incompleta y poco precisa para medir emisiones indirectas.

“Sin información sólida, ¿cómo voy a tomar decisiones? ¿Cómo voy a abatir mis riesgos reputacionales y regulatorios para poder comunicar algo sustentado en evidencia? La transparencia por sí sola no resuelve nada si los datos no son robustos y verificables”, afirmó Terroba al explicar la necesidad de mejorar la trazabilidad de proveedores y productos.

Uno de los casos expuestos fue el de una empresa global de ingredientes nutricionales y lácteos que identificó que solo entre 1% y 2% de sus emisiones provenían de sus operaciones directas, mientras el resto se concentraba en su cadena de valor. A partir de un análisis detallado de proveedores y riesgos climáticos, la compañía pudo detectar vulnerabilidades asociadas a la producción de leche, como el estrés térmico en ganado y el incremento de costos veterinarios.

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El panel también abordó cómo las métricas climáticas comienzan a traducirse en lenguaje financiero. Terroba explicó que las emisiones indirectas ya son consideradas por aseguradoras, inversionistas y calificadoras de riesgo, especialmente tras la publicación de estándares internacionales como las normas IFRS S1 y S2 del International Sustainability Standards Board (ISSB), que exigen divulgar riesgos climáticos y su impacto financiero.

“Cuando el cambio climático empieza a alterar costos, disponibilidad de insumos o continuidad operativa, deja de ser un tema ambiental y se convierte en un tema de negocio. Ahí es cuando los datos de Alcance 3 permiten identificar puntos críticos, priorizar inversiones y construir estrategias de resiliencia reales”, sostuvo la representante de Carbon Trust.

Otro de los puntos centrales fue la relación con proveedores. Terroba dijo las empresas no pueden exigir el mismo nivel de madurez climática a toda su cadena de suministro. En algunos casos funcionan incentivos, capacitaciones o herramientas de cálculo compartidas; en otros, se requieren políticas de compras sostenibles o esquemas diferenciados según el nivel de riesgo y relevancia del proveedor.

Al cierre del encuentro, Terroba insistió en que el Alcance 3 no debe verse únicamente como una obligación de reporte. Señaló que, aunque la información nunca será perfecta, contar con datos más precisos permite anticipar riesgos, fortalecer la credibilidad corporativa y tomar decisiones estratégicas en un contexto donde el cambio climático ya está modificando la operación de industrias completas.

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