Verónica Ramírez, directora de Cumplimiento y Asuntos Regulatorios de Liverpool, explica que la estrategia hídrica de la empresa comenzó a tomar forma desde 2020, cuando Liverpool inició proyectos orientados a reducir el consumo de agua potable en sus operaciones. Un año después, la compañía formalizó sus compromisos de sostenibilidad ante la Bolsa Mexicana de Valores (BMV), incorporando objetivos ambientales y de gestión de recursos dentro de su visión de largo plazo. Desde entonces, la empresa sostiene que logró disminuir 20% el consumo de agua potable, mientras incrementó gradualmente el uso de fuentes alternas y sistemas de reutilización.
“Para El Puerto de Liverpool el agua es un recurso vital, por eso implementamos estrategias para cuidar la huella hídrica y garantizar la viabilidad de nuestras operaciones a largo plazo, pero también la de las comunidades donde operamos. La gestión del agua ya no puede verse solo desde una perspectiva ambiental, sino también de continuidad operativa”, dice Ramírez.
Uno de los avances que Liverpool considera más relevantes ocurrió en 2025, cuando 25% del agua utilizada por la empresa ya provenía de fuentes alternas, principalmente agua tratada y captación pluvial. La compañía sostiene que este porcentaje representa un cambio importante frente al modelo operativo que mantenía hace cinco años, cuando la mayor parte del consumo dependía de agua potable. El objetivo de la empresa es seguir aumentando la proporción de agua reutilizada y disminuir la dependencia de fuentes convencionales conforme avance la expansión de infraestructura hídrica en sus operaciones.
La presión hídrica representa uno de los principales retos para la empresa. Liverpool estima que 74% de sus ubicaciones se encuentran en zonas con alto o muy alto estrés hídrico, lo que llevó a la compañía a priorizar inversiones justamente en esas regiones. La empresa evalúa tanto la disponibilidad de agua como el volumen de consumo de cada ubicación para definir dónde instalar sistemas de captación, tratamiento y reutilización. Esta estrategia busca reducir riesgos operativos futuros en entidades donde las sequías y restricciones al suministro comienzan a intensificarse.
Entre las medidas implementadas por la empresa se encuentran plantas de tratamiento, sistemas de captación pluvial y sustitución de equipos tradicionales por dispositivos ahorradores de agua. Liverpool también comenzó a incorporar criterios de sostenibilidad desde el diseño de nuevas tiendas y desarrollos inmobiliarios, con la intención de que las nuevas ubicaciones operen desde el inicio bajo estándares de eficiencia hídrica, reducción de emisiones y aprovechamiento de recursos.
Ramírez reconoce que desplegar este tipo de infraestructura implica inversiones elevadas y procesos graduales. Por ello, dice, Liverpool trabaja bajo metas anuales que permiten monitorear resultados y ajustar prioridades dependiendo de las condiciones de cada región.