Eugenio Grandio, presidente de la Electro Movilidad Asociación (EMA), menciona que al principio muchas empresas, especialmente las internacionales, lo hacían por imagen o compromiso ambiental, pero a medida que la tecnología ha madurado y ha bajado de costo, la decisión se a vuelto menos aspiracional y más financiera, pues destaca que hoy es una decisión sobre costos de operación, mantenimiento y total de propiedad.
“Cuando eres una empresa, la decisión no es emocional como cuando compras tu coche personal. Es mucho más analítica: revisas costos de operación, mantenimiento y financiamiento, y ahí el vehículo eléctrico empieza a ser muy atractivo. Además en la parte ambiental te ahorras 50, 60 o hasta 70% frente a la gasolina y reduces el mantenimiento y emisiones, entonces deja de ser solo un mensaje ESG y se convierte en una decisión racional de negocio”, señala Grandio.
Isabel Studer, presidenta de Sostenibilidad Global, coincide en que la electrificación de flotillas dejó de ser solo reputacional y se volvió estratégica, pues considera que los vehículos eléctricos optimizan rutas, reducen costos y consumo de combustible, y la electricidad más barata que la gasolina mejora la competitividad, como por ejemplo en empresas del sector consumo y comercio electrónico.
“Las empresas han descubierto que la electrificación no es una carga, es un área de oportunidad. En entornos urbanos congestionados, donde el consumo de gasolina es alto y difícil de controlar, los vehículos eléctricos permiten planear mejor rutas, monitorear en tiempo real y reducir significativamente el costo total de operación. Eso se traduce directamente en competitividad”, agrega Studer.
En México, la adopción de vehículos eléctricos comienza a traducirse en beneficios climáticos medibles. De acuerdo con el Barómetro de Electromovilidad de la Electro Movilidad Asociación (EMA), los cerca de 100,000 vehículos eléctricos, híbridos conectables y de rango extendido adquiridos por conductores mexicanos durante 2025 evitarán la emisión de 34,865 toneladas de CO2 equivalente (tCO2e) en un año de operación.
Las grandes empresas como Bimbo, FEMSA, Grupo Modelo, Mercado Libre y Amazon son empresas que han destacado en la transición eléctrica de sus flotillas. En Bimbo, que según su informe es la flotilla eléctrica más grande de Latinoamérica, ya se utilizan 7,757 vehículos que utilizan combustibles alternos, incluyendo los eléctricos, propano y otras tecnologías limpias. Por su parte FEMSA y Grupo Modelo tienen objetivos de tener el 50 y 100% de sus autos eléctricos para 2030 y 2040, respectivamente.
Para las compañías internacionales como Mercado Libre, se han integrado cerca de 2,800 vehículos eléctricos en la región hacia finales de 2024, con Brasil y México como principales mercados. En el caso de Amazon, a principios de 2026, su flotilla eléctrica es destacada como una de las mayores flotas comerciales eléctricas del mundo, con más de 35,000 furgonetas de reparto eléctricas operando a nivel mundial, estrategia que se integra a su división en el país.