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La transición a autos eléctricos evitaría emisiones equivalentes a las de EU o India

Según una encuesta global, 93% de los conductores optaría por autos eléctricos; de concretarse, se evitarían 5,912 MT de CO₂, una cifra comparable a las emisiones anuales de países como Estados Unidos o India.
vie 09 enero 2026 05:55 AM
autos electricos y emisiones de co2
A escala mundial, 93% de los conductores aseguró que volvería a comprar un vehículo eléctrico si tuviera que reemplazar el actual. (Diego Simón Sánchez)

La transición hacia los vehículos eléctricos se consolida como una de las estrategias clave para enfrentar el cambio climático. El transporte es responsable de cerca de una cuarta parte de las emisiones globales de gases de efecto invernadero (CO₂), por lo que la electrificación del parque vehicular se perfila como una vía directa para reducir su impacto ambiental. A medida que aumenta la adopción de estos autos, los beneficios comienzan a ser visibles tanto a nivel local como global.

Esta tendencia se refleja en la preferencia de los propios usuarios. A escala mundial, 93% de los conductores aseguró que volvería a comprar un vehículo eléctrico si tuviera que reemplazar el actual. En contraste, solo 1% consideraría regresar a un auto de gasolina o diésel y 4% optaría por un híbrido enchufable, según la Encuesta Global de Conductores de Vehículos Eléctricos (VE).

Más allá de la intención de recompra, el impacto ambiental potencial es significativo. Con base en los resultados de la encuesta y en datos de Hedges & Company y la Global Carbon Budget, el análisis indica que, si se sustituyera 93% de los 1,644 millones de autos que existen en el mundo y considerando que cada vehículo emite en promedio 3.6 toneladas de CO₂ al año, se evitarían alrededor de 5,912 millones de toneladas de emisiones. Este volumen es comparable al que generan anualmente países como Estados Unidos o India.

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Estos resultados coinciden con lo que advierten organismos internacionales como el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), que subraya que acelerar la electrificación del transporte es indispensable para que los países cumplan sus metas climáticas y avancen hacia ciudades más sostenibles. En ese sentido, cada nuevo usuario de un auto eléctrico no solo toma una decisión individual, sino que contribuye de forma directa a la reducción de emisiones y al combate del calentamiento global.

La elevada preferencia por esta tecnología también se explica por la experiencia de uso. La Alianza Global de Vehículos Eléctricos (GVA) y la Fundación ClimateWorks, responsables de la encuesta, señalan que la satisfacción con el desempeño, los menores costos de operación y la experiencia de manejo han generado un nivel de lealtad poco común para una tecnología que aún enfrenta retos estructurales, como la infraestructura de recarga y el precio inicial.

Entre las principales razones para elegir un auto eléctrico, 63% de los conductores menciona los menores costos de energía. Le sigue el interés por la nueva tecnología, con 31%, mientras que factores como el cuidado del medio ambiente y los menores costos de mantenimiento influyeron en 21% de los casos, respectivamente.

En la misma línea, la Fundación ClimateWorks destaca que cada vez más personas perciben que tener un auto eléctrico resulta más barato a largo plazo que uno de gasolina, incluso en contextos con pocos apoyos públicos. A esto se suma una valoración positiva de su desempeño, reflejada en una mejor aceleración, menor ruido y una conducción más cómoda.

Esta percepción se relaciona también con el tiempo de experiencia al volante. De acuerdo con la encuesta, 33% de los conductores lleva menos de un año con un vehículo eléctrico, 15% acumula dos años, 5% reporta tres años y 3% ya cuenta con cuatro años de conducción, lo que refuerza la confianza en la tecnología conforme se prolonga su uso.

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No obstante, los retos persisten. El análisis EY Mobility Consumer coincide en que, pese a los avances, la infraestructura de recarga, en términos de acceso y velocidad, se ha convertido en el principal obstáculo para los compradores potenciales, incluso por encima de la ansiedad por la autonomía. Superar estas barreras representa tanto un desafío como una oportunidad para fabricantes y concesionarios.

De hecho, 72% de los conductores identifica como principal desventaja la limitada cobertura de cargadores rápidos en sus países, mientras que 31% señala que estos equipos suelen estar fuera de servicio. A ello se suman otros factores, como el tiempo que toma la recarga, la autonomía insuficiente y la dificultad de que un vehículo eléctrico funcione como único auto en el hogar, con 26%, 24% y 23%, respectivamente.

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Percepción en México

En México, los resultados siguen una tendencia similar a la del promedio internacional, aunque con particularidades locales. Los conductores de vehículos eléctricos destacan el impacto positivo en el gasto mensual, especialmente en un entorno marcado por la volatilidad en los precios de los combustibles.

También reconocen beneficios asociados a incentivos vigentes, como la exención de la verificación vehicular y ciertos estímulos fiscales, documentados en análisis de la industria y de organismos públicos sobre la transición a la electromovilidad en el país.

Sin embargo, la encuesta también revela áreas de oportunidad. En México, al igual que en otros mercados emergentes, los conductores consideran que la disponibilidad de cargadores rápidos es incluso más relevante que el precio del vehículo. Además, el país se ubica en los primeros lugares en cuanto a la percepción de que los puntos de carga no se respetan y suelen estar ocupados por vehículos de combustión o autos que no están recargando.

Otro dato relevante es que los conductores mexicanos presentan los niveles más altos de ansiedad por la autonomía al realizar viajes largos, así como una mayor preocupación por la vida útil de la batería.

En conjunto, la Encuesta Global de Conductores de Vehículos Eléctricos muestra que, una vez superada la barrera inicial, la adopción tiende a consolidarse. El hecho de que nueve de cada diez usuarios estén dispuestos a repetir la compra sugiere que la electromovilidad avanza menos por moda y más por convicción.

Para países como México, donde la adopción aún es incipiente frente a economías más avanzadas, este nivel de lealtad envía una señal clara: el reto ya no es convencer a quienes ya conducen un eléctrico, sino crear las condiciones necesarias para que más personas puedan sumarse a esta experiencia.

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Autos eléctricos Contaminación ambiental

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