Según datos de reportes de sostenibilidad, en 2025 KLM alcanzó una participación de 4.6% de SAF en su mezcla mundial de combustible, mientras Lufthansa Group llegó a 1.5% y United Airlines a alrededor de 0.7%.
En México, Aeroméxico busca ampliar el 1.6% de SAF que utiliza en su flota mediante alianzas con empresas de otros sectores. La estrategia parte de una necesidad concreta: la aerolínea estima que este combustible deberá representar alrededor de 63% de su consumo hacia 2050 para cumplir con su ruta de descarbonización. El reto es que México todavía no cuenta con producción de SAF a escala comercial.
Karen Farias, directora de sostenibilidad de Aeroméxico, señala que esta estrategia forma parte de la ruta de descarbonización que Aeroméxico diseñó para alcanzar cero emisiones netas en 2050. El plan contempla cuatro principales palancas: eficiencia operacional, renovación de flota, compensación mediante créditos de carbono y uso de SAF.
La primera está enfocada en reducir el consumo de combustible mediante mejoras operativas, mientras que la segunda consiste en incorporar aeronaves más eficientes. La tercera contempla compensar las emisiones que no puedan eliminarse mediante créditos de carbono. El SAF representa la cuarta palanca y, de acuerdo con las estimaciones de la compañía, tendrá un peso creciente durante las próximas décadas.
Para Aeroméxico, explica Farias, el desafío no consiste únicamente en incorporar SAF a sus operaciones, sino también en contribuir al desarrollo de un mercado que permita disponer de este combustible a una escala suficiente. La compañía considera que las alianzas corporativas pueden ayudar a generar demanda mientras otras iniciativas avanzan en el desarrollo de una oferta nacional.
“La transición solo será posible mediante una red de aliados comprometidos con reducir significativamente el impacto ambiental de toda su cadena de valor y avanzar hacia metas de largo plazo para 2050”, agrega.