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La bioturbosina reduce 80% las emisiones, pero aún no llega al 1% del consumo mundial

La oferta mundial de SAF cubrirá apenas 0.8% del combustible aéreo este año, mientras que las empresas como Aeroméxico preparan la infraestructura para impulsar su desarrollo.
Una persona carga de turbosina a un avión de Aeroméxico
Aeroméxico calcula que necesitará que el SAF represente 63% de su combustible en 2050, pero enfrenta el reto de asegurar su suministro. (Justin Sullivan/Getty Images)

La Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA) estima que la producción mundial de combustible de aviación sostenible (SAF, por sus siglas en inglés) alcanzará alrededor de 2.4 millones de toneladas en 2026, equivalente a apenas 0.8% del consumo mundial de combustible para aviación. Para las aerolíneas, este volumen representará un costo de alrededor de 4,300 millones de dólares. Sin embargo, el SAF puede reducir hasta 80% las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) durante su ciclo de vida frente al combustible convencional.

Pero para contribuir a la meta de cero emisiones netas de la industria, la producción mundial deberá alcanzar alrededor de 500 millones de toneladas anuales hacia 2050. Esto implica multiplicar más de 200 veces el volumen previsto para 2026 y desarrollar, de manera simultánea, nuevas fuentes de materias primas, tecnologías de producción, infraestructura y mecanismos de financiamiento.

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El SAF es considerado una de las principales herramientas para reducir las emisiones de la aviación, ya que puede producirse a partir de materias primas renovables, como residuos orgánicos, aceites de cocina usados y grasas. Para su elaboración, estos materiales se recolectan, procesan y transforman mediante distintas tecnologías hasta obtener hidrocarburos con características similares a las del combustible convencional. Posteriormente, el SAF se somete a procesos de purificación y puede mezclarse con turbosina tradicional.

“Ahora tenemos pruebas irrefutables de que, si se da prioridad a la producción de SAF, la disponibilidad de materias primas no supone una barrera para la descarbonización del sector. Existe suficiente procedente de fuentes sostenibles para alcanzar las cero emisiones netas de carbono en 2050. Sin embargo, esto solo se logrará si se acelera de forma significativa el desarrollo de la industria de los SAF. Necesitamos ponernos manos a la obra ya”, afirma en un reporte Willie Walsh, director general de la IATA.


Walsh señala que acelerar la producción de SAF requiere fortalecer la cadena de suministro de materias primas sostenibles, impulsar tecnologías basadas en hidrógeno y energías renovables, desarrollar infraestructura para la captura de carbono y establecer políticas capaces de atraer inversiones del sector energético y ampliar el mercado.

Crear alianzas para el desarrollo

Las aerolíneas están abordando el desarrollo del SAF no solo mediante la compra de combustible, sino también a través de contratos de largo plazo y alianzas e inversiones destinadas a impulsar su producción. Air France-KLM, por ejemplo, mantiene acuerdos con productores como Nestlé y DG Fuels y participa en proyectos para desarrollar nuevas plantas de SAF. IAG, grupo propietario de British Airways, Iberia y otras aerolíneas, también ha firmado acuerdos de suministro para asegurar producción futura y en 2025 utilizó más de 291,000 toneladas, equivalentes a 3.3% de su consumo total de combustible.

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Según datos de reportes de sostenibilidad, en 2025 KLM alcanzó una participación de 4.6% de SAF en su mezcla mundial de combustible, mientras Lufthansa Group llegó a 1.5% y United Airlines a alrededor de 0.7%.

En México, Aeroméxico busca ampliar el 1.6% de SAF que utiliza en su flota mediante alianzas con empresas de otros sectores. La estrategia parte de una necesidad concreta: la aerolínea estima que este combustible deberá representar alrededor de 63% de su consumo hacia 2050 para cumplir con su ruta de descarbonización. El reto es que México todavía no cuenta con producción de SAF a escala comercial.

Karen Farias, directora de sostenibilidad de Aeroméxico, señala que esta estrategia forma parte de la ruta de descarbonización que Aeroméxico diseñó para alcanzar cero emisiones netas en 2050. El plan contempla cuatro principales palancas: eficiencia operacional, renovación de flota, compensación mediante créditos de carbono y uso de SAF.

La primera está enfocada en reducir el consumo de combustible mediante mejoras operativas, mientras que la segunda consiste en incorporar aeronaves más eficientes. La tercera contempla compensar las emisiones que no puedan eliminarse mediante créditos de carbono. El SAF representa la cuarta palanca y, de acuerdo con las estimaciones de la compañía, tendrá un peso creciente durante las próximas décadas.

Para Aeroméxico, explica Farias, el desafío no consiste únicamente en incorporar SAF a sus operaciones, sino también en contribuir al desarrollo de un mercado que permita disponer de este combustible a una escala suficiente. La compañía considera que las alianzas corporativas pueden ayudar a generar demanda mientras otras iniciativas avanzan en el desarrollo de una oferta nacional.

“La transición solo será posible mediante una red de aliados comprometidos con reducir significativamente el impacto ambiental de toda su cadena de valor y avanzar hacia metas de largo plazo para 2050”, agrega.

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La compañía puso en marcha este modelo con Grupo Bimbo y Compartamos Banco para impulsar el uso de SAF en América Latina y reducir las emisiones asociadas con viajes corporativos y de negocios. Aeroméxico señaló que se trata de las primeras alianzas corporativas de este tipo en la región.

El mecanismo busca atender emisiones de distintas partes de la cadena de valor, porque para la aerolínea, el uso de SAF contribuye a reducir las emisiones de Alcance 1 asociadas con el combustible utilizado en sus operaciones. Para las empresas participantes, el programa está vinculado con las emisiones de Alcance 3 generadas por sus viajes de negocios.

“Este programa es un ganar-ganar porque para nosotros, con este tipo de alianzas o con este programa ayudamos a reducir nuestras emisiones de tipo 1, que son todas las de alcance que dependen de nuestra operación. Para nuestros clientes en este caso o las otras empresas, a ellos les va a ayudar a reducir sus emisiones alcance tres”, explica Farias.

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GRUPO AEROMÉXICO, S.A.B. DE C.V. turbosina sostenibilidad, esg, negocios y finanzas

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