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De la crisis a la regeneración. La tecnología en el desarrollo sostenible

Vivimos como si los recursos fueran infinitos, pero sólo tenemos un hogar. Alcanzar un desarrollo sostenible ya no es una opción, sino una necesidad.
jue 27 febrero 2025 06:02 AM
Sustentabilidad y tecnología, binomio para empresas responsable
Sí, el planeta está en modo urgencia, pero aquí hay buenas noticias: la tecnología no es el villano, sino nuestro aliado más creativo, considera Ana Peña.

Para 2050, necesitaremos casi tres planetas Tierra para mantener nuestro ritmo actual de consumo. La cifra de la Global Footprint Network no es una sentencia, sino un desafío que estamos aprendiendo a resolver. Porque hay otras estadísticas menos conocidas pero igual de poderosas: en la última década, el costo de la energía solar ha disminuido 89%, las áreas marinas protegidas se triplicaron y 21 países lograron reducir sus emisiones mientras mantenían su crecimiento económico. Esto no es una utopía: es la prueba de que cuando combinamos la innovación con el compromiso, reescribimos las reglas.

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Vivimos como si los recursos fueran infinitos, pero sólo tenemos un hogar. Alcanzar un desarrollo sostenible ya no es una opción, sino una necesidad. La pregunta ya no es si debemos cambiar, sino cómo hacerlo sin colapsar. Sí, el planeta está en modo urgencia, pero aquí hay buenas noticias: la tecnología no es el villano, sino nuestro aliado más creativo. Y hay muchos ejemplos que lo demuestran.

La Tierra no tiene 'backup', pero sí un 'update' sostenible

Imagina que tu casa tuviera un termostato que no sólo regula la temperatura, sino que aprende de tus hábitos para ahorrar energía sin que tú hagas nada. Eso ya existe: la inteligencia artificial (IA) lo está haciendo en ciudades enteras. En Londres, el sistema Google DeepMind redujo un 40% la energía usada para enfriar sus centros de datos –sí, esos que guardan tus memes y hacen que puedas ver Netflix sin interrupciones–. ¿Cómo? Analizando millones de datos en tiempo real y ajustando automáticamente los sistemas. Es como si tu celular optimizara la batería, pero a escala global para ayudar al planeta.

La IA ya está optimizando el uso de energía en ciudades y fábricas, reduciendo el desperdicio hasta en 20% en algunos sectores. El Internet de las Cosas (IoT) conecta sensores que monitorean la calidad del aire, el agua y la electricidad en tiempo real. La robótica está transformando la agricultura con drones que reducen el uso de pesticidas en 90%, y aunque todavía suene a ciencia ficción, la computación cuántica es como un laboratorio ultrarrápido: IBM ya la usa para diseñar baterías de coches eléctricos que duran el doble... ¡y sin metales tóxicos!

La tecnología no es un salvavidas mágico, sino una caja de herramientas para rediseñar las reglas del juego. Su potencial es enorme, pero todo depende de cómo la usemos: ¿será para construir un un futuro más sostenible o simplemente para hacer lo mismo de siempre, pero más rápido?

¿Cambio real o un parche más?

La pregunta sigue en el aire: ¿estas innovaciones realmente están cambiando la forma en que producimos y consumimos, o sólo mejoran un modelo insostenible? El verdadero potencial no está en la tecnología en sí, sino en cómo la aplicamos para generar un cambio más grande.

Por ejemplo, la energía solar es una solución, pero sólo si se combina con redes que lleven electricidad a comunidades sin acceso. La energía solar es ya más barata que el carbón en el 80% del mundo. Ni siquiera Elon Musk lo vio venir. En 2016 dijo que la energía solar tardaría décadas en superar al carbón… ¡y hoy es 40% más económica que sus proyecciones!

Empresas como Google ya están trabajando para ubicar sus centros de datos junto a plantas de energía renovable, asegurando un suministro constante de energía verde. Este tipo de integración tecnológica podría ser un modelo clave para reducir la huella de carbono y acelerar la transición energética. ¿Ves? Todo depende de cómo diseñemos e implementemos estas soluciones.

La respuesta podría estar en tres principios clave:

1. Tecnología circular: La industria tecnológica debe seguir avanzando hacia un modelo más sostenible con dispositivos modulares, reciclables y reparables. Por ejemplo, la empresa para la que trabajo optimiza manufactura y reutilización de agua; Apple recicla metales raros; Dell y HP integran plásticos reciclados en sus productos; Microsoft impulsa la economía circular con centros de reciclaje y reutilización de hardware; y Lenovo utiliza plástico oceánico recuperado en el empaque de algunos productos de servidores. Estas iniciativas reducen desechos y alargan el ciclo de vida de los dispositivos, alineándose con un futuro más sostenible.

2. Democratización: La tecnología sostenible no debe ser un privilegio. El acceso a tecnologías, recursos y conocimientos para impulsar la sostenibilidad no debe estar limitado a grandes corporaciones o países con más recursos. Implica que comunidades, pequeñas empresas y países en desarrollo puedan adoptar soluciones innovadoras para enfrentar el cambio climático, mejorar la eficiencia energética y reducir el desperdicio. Por ejemplo:

- Código abierto y acceso a IA: Iniciativas como AI for Youth de Intel permiten que jóvenes de distintos países adquieran habilidades en inteligencia artificial para resolver problemas locales.

- Infraestructura sostenible accesible: Empresas como Google y Microsoft están invirtiendo en energía renovable para alimentar sus centros de datos, pero también en modelos que pueden ser replicados por otros sectores.

- Apoyo a pequeños productores: Tecnologías agrícolas impulsadas por IA y sensores IoT están ayudando a pequeños agricultores a optimizar el uso del agua y fertilizantes sin depender de herramientas costosas.

3. Transparencia: Para que la tecnología impulse la sostenibilidad, es clave medir y reportar su impacto. Que las empresas no sólo digan "somos verdes", sino que lo prueben y se comparen dentro de la industria. Es esencial que publiquen auditorías sobre su consumo energético, emisiones y uso de materiales. También que optimicen la eficiencia de los algoritmos y garanticen cadenas de suministro responsables. Gigantes de las big tech ya divulgan reportes de sostenibilidad, trabajan en reducir emisiones y mejorar la eficiencia en su producción. La transparencia debe convertirse en un estándar, no sólo en una iniciativa aislada.

La tecnología puede ser parte de la solución, pero sólo si replanteamos las reglas del juego. Para que esto suceda, necesitamos entender que el futuro no debe medirse sólo en términos de productividad o crecimiento económico, sino también en función del bienestar colectivo y la salud del planeta.

La ruta hacia la energía 100% limpia

Aunque la energía renovable está ganando terreno, los centros de datos necesitan energía constante, 24/7, para ser exactos. Por ahora, tanto la energía solar como la eólica aún enfrentan desafíos para garantizar esta continuidad sin el respaldo de tecnologías como baterías de larga duración o plantas de energía más tradicionales, como las de gas o nucleares. Pero esto no significa que estamos estancados, al contrario, es una gran oportunidad para seguir innovando en energía limpia.

La transición energética no es sólo paneles solares y molinos de viento: es un rompecabezas donde la tecnología une las piezas. Empresas como Amazon Web Services (AWS) están combinando energía solar, eólica y geotérmica con sistemas de almacenamiento de última generación para alimentar sus centros de datos las 24 horas. ¿Cómo lo hacen? Con programas de computadora que deciden, minuto a minuto, si usar la energía guardada en baterías o la que viene directamente del sol y el viento.

Este tipo de iniciativas demuestra que podemos avanzar rápidamente hacia un futuro más limpio. Y si más empresas siguen este ejemplo, podríamos reducir nuestra dependencia de los combustibles fósiles mucho más rápido.

Aunque aún queda camino por recorrer, la tecnología está avanzando en la dirección correcta y tiene el potencial de acelerar la transición hacia una energía 100% limpia.

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Una gran lección: la sostenibilidad ya no es sacrificio, sino sofisticación

Si unimos innovación, accesibilidad y sostenibilidad en una visión compartida, podremos construir un mundo donde la tecnología sea un verdadero catalizador de cambio positivo. Se trata de encontrar formas más inteligentes de actuar sin renunciar al progreso.

Para 2050, necesitaríamos tres plaanetas Tierra si continuamos con el mismo modelo de consumo que hemos seguido hasta ahora. Pero el futuro no está escrito. El reto ya no es sólo innovar, sino transformar de raíz la manera en la que hacemos las cosas. En el fondo, la sostenibilidad no será sólo una cuestión de eficiencia, sino de equilibrio: entre lo que tenemos, lo que usamos y lo que dejamos para las generaciones futuras. El 2050 puede ser diferente: lo estamos construyendo hoy, y tal vez, el planeta que tenemos será suficiente.

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Nota del editor: Ana Peña es directora de comunicación para Intel Américas. Síguela en LinkedIn . Las opiniones publicadas en esta columna pertenecen exclusivamente a la autora.

Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión

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Opinión Sustentable Tecnología

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