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La importancia de hablar el mismo lenguaje ESG ¿Qué tienen en común los equipos de alto desempeño?

Ante las nuevas exigencias de reporte ESG y economía circular en México, las empresas necesitan equipos que compartan criterios, responsabilidades y un mismo lenguaje.
Personas diversas en una junta dentro de un corporativo.
La integración de criterios ESG requiere que áreas como Finanzas, Operaciones, Compras, Legal y Sustentabilidad trabajen de manera coordinada. (Imagen generada por IA / Google flow)

¿Por qué nos gustan tanto los equipos de alto desempeño? Porque verlos funcionar es casi como ver una coreografía en vivo. Todos se entienden, anticipan lo que viene en la siguiente jugada y cada uno ejecuta su parte con una precisión que, desde fuera, hace que todo parezca fácil. Lo vemos en el tiki-taka de la selección española, en los Bulls de Michael Jordan o en una orquesta bajo la batuta de Alondra de la Parra.

Detrás de esa aparente facilidad hay muchas horas de entrenamiento, pero también algo mucho más elemental: Comunicación.

Todos hablan el mismo lenguaje. No todos hacen lo mismo ni necesitan las mismas habilidades, pero entienden el propósito, conocen las reglas y tienen claro cuál es su responsabilidad. El entrenador no mete todos los goles y una directora de orquesta no toca cada instrumento. Su trabajo es coordinar un sistema en el que cada integrante sabe qué hacer y cómo conectarse con los demás.

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Con ESG sucede algo muy parecido. La sustentabilidad se ha vuelto tan amplia como la propia empresa y atraviesa toda su cadena de valor: diseño de producto, compra de materiales, manufactura o prestación de servicios, ventas, distribución y postconsumo, además de funciones como Finanzas, Legal, Riesgos, Auditoría, Cumplimiento o Gobierno Corporativo. Justamente por ese nivel de especialización, ESG no puede ni debe convertirse en responsabilidad exclusiva de un área. Sustentabilidad puede orquestar el proceso, pero buena parte de la información, las decisiones y la ejecución viven en otras funciones.

En México hay hoy dos retos que hacen especialmente visible esta necesidad de trabajar como equipo. Uno es la preparación y divulgación de información de sostenibilidad bajo las NIS A-1 y B-1 o, según corresponda, bajo IFRS S1 e IFRS S2. El otro es la implementación de la Ley General de Economía Circular. Son marcos distintos, con propósitos y alcances diferentes, pero comparten algo fundamental: ninguno se resuelve con una sola persona ni con un pequeño equipo aislado.

En IFRS S1 e IFRS S2, por ejemplo, la información se estructura alrededor de gobernanza, estrategia, gestión de riesgos y métricas y objetivos. Esto obliga a conectar conocimientos distribuidos en distintas partes de la organización. Sustentabilidad puede coordinar; Finanzas y Contabilidad deben entender la conexión con la información financiera; Riesgos participa en la identificación y evaluación; Auditoría Interna necesita comprender los controles, y Legal, Cumplimiento y Gobierno Corporativo tienen responsabilidades propias. Si cada área interpreta de manera distinta los conceptos, metodologías o supuestos, el problema comienza mucho antes de preparar el reporte.


En cuanto a la Ley General de Economía Circular presenta otro ejemplo. La Responsabilidad Extendida del Productor lleva la conversación más allá de la gestión tradicional de residuos y obliga a mirar el ciclo de vida del producto. El diseño determina materiales y posibilidades de recuperación; Compras define qué insumos entran; Operaciones los transforma, y el postconsumo abre preguntas sobre recuperación, valorización y reincorporación a la cadena de valor.

La ley incorpora el diseño circular y la Responsabilidad Extendida del Productor entre los elementos centrales de este nuevo marco, por lo que difícilmente puede tratarse como una responsabilidad exclusiva del área ambiental.

Hablar el mismo lenguaje en ESG es más que conocer un glosario. Significa entender el propósito, compartir definiciones y criterios y saber cómo se construyen los números que terminarán en un indicador, una divulgación o una decisión. Una tonelada de emisiones, un porcentaje de contenido reciclado, un riesgo de sustentabilidad o una meta de circularidad no deberían significar cosas distintas dependiendo de quién esté sentado en la mesa. El problema más peligroso aparece cuando todos creen haber entendido lo mismo, pero cada área está trabajando con una interpretación diferente.

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Formar equipos de alto desempeño en ESG tampoco significa convertir a toda la organización en especialistas. El CFO no necesita calcular las emisiones, lo que sí necesitan es entender qué parte del reto les corresponde, qué información deben generar, bajo qué criterios, cómo se conecta con el trabajo de los demás y por qué importa.

A medida que las exigencias de sustentabilidad se vuelven más técnicas y transversales, las organizaciones que mejor respondan serán las que consigan operar como un verdadero equipo. Antes de pensar que ESG es responsabilidad de Sustentabilidad, quizá convenga hacerse una pregunta más básica: si sentamos en la misma mesa a Finanzas, Operaciones, Compras, Legal, Riesgos y Sustentabilidad, ¿realmente están hablando el mismo idioma?

Nota editorial: Rodrigo Sánchez Hidalgo es director general de Ambición00 , ISSB Training Partner para México, y miembro de Revolution Sustainability Partners , que se especializa en sostenibilidad, reporting ESG, cumplimiento y riesgos. Es profesor de cátedra de Negocios Conscientes del Tecnológico de Monterrey campus Santa Fe. Síguelo en LinkedIn .

Las opiniones publicadas en esta columna corresponden exclusivamente al autor.

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Gestión empresarial ESG

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