Con ESG sucede algo muy parecido. La sustentabilidad se ha vuelto tan amplia como la propia empresa y atraviesa toda su cadena de valor: diseño de producto, compra de materiales, manufactura o prestación de servicios, ventas, distribución y postconsumo, además de funciones como Finanzas, Legal, Riesgos, Auditoría, Cumplimiento o Gobierno Corporativo. Justamente por ese nivel de especialización, ESG no puede ni debe convertirse en responsabilidad exclusiva de un área. Sustentabilidad puede orquestar el proceso, pero buena parte de la información, las decisiones y la ejecución viven en otras funciones.
En México hay hoy dos retos que hacen especialmente visible esta necesidad de trabajar como equipo. Uno es la preparación y divulgación de información de sostenibilidad bajo las NIS A-1 y B-1 o, según corresponda, bajo IFRS S1 e IFRS S2. El otro es la implementación de la Ley General de Economía Circular. Son marcos distintos, con propósitos y alcances diferentes, pero comparten algo fundamental: ninguno se resuelve con una sola persona ni con un pequeño equipo aislado.
En IFRS S1 e IFRS S2, por ejemplo, la información se estructura alrededor de gobernanza, estrategia, gestión de riesgos y métricas y objetivos. Esto obliga a conectar conocimientos distribuidos en distintas partes de la organización. Sustentabilidad puede coordinar; Finanzas y Contabilidad deben entender la conexión con la información financiera; Riesgos participa en la identificación y evaluación; Auditoría Interna necesita comprender los controles, y Legal, Cumplimiento y Gobierno Corporativo tienen responsabilidades propias. Si cada área interpreta de manera distinta los conceptos, metodologías o supuestos, el problema comienza mucho antes de preparar el reporte.
En cuanto a la Ley General de Economía Circular presenta otro ejemplo. La Responsabilidad Extendida del Productor lleva la conversación más allá de la gestión tradicional de residuos y obliga a mirar el ciclo de vida del producto. El diseño determina materiales y posibilidades de recuperación; Compras define qué insumos entran; Operaciones los transforma, y el postconsumo abre preguntas sobre recuperación, valorización y reincorporación a la cadena de valor.
La ley incorpora el diseño circular y la Responsabilidad Extendida del Productor entre los elementos centrales de este nuevo marco, por lo que difícilmente puede tratarse como una responsabilidad exclusiva del área ambiental.
Hablar el mismo lenguaje en ESG es más que conocer un glosario. Significa entender el propósito, compartir definiciones y criterios y saber cómo se construyen los números que terminarán en un indicador, una divulgación o una decisión. Una tonelada de emisiones, un porcentaje de contenido reciclado, un riesgo de sustentabilidad o una meta de circularidad no deberían significar cosas distintas dependiendo de quién esté sentado en la mesa. El problema más peligroso aparece cuando todos creen haber entendido lo mismo, pero cada área está trabajando con una interpretación diferente.