¿Qué son los impuestos verdes?
Desde hace 35 años, los impuestos verdes se utilizan para gravar a aquellas actividades productivas que causen daños al medio ambiente o que generen a cabo actividades con potencial de tener efectos negativos a la biodiversidad.
Un impuesto verde es una tasa cuya base es una unidad física de algo que tiene un impacto negativo específico y comprobado sobre el medio ambiente (las emisiones de CO2, volumen de residuos y consumo de energía), según la Organización de las Naciones Unidas(ONU).
La ONU menciona que muchos gobiernos gravan diferentes bienes o actividades perjudiciales para el medio ambiente, incluyendo impuestos especiales sobre la gasolina, combustibles, residuos tóxicos, a las emisiones vehiculares y extracción de minerales del subsuelo.
“La transición hacia la neutralidad climática exige un profundo cambio social. En ese sentido, el impuesto verde debe integrarse en un contexto político más amplio que integre una amplia gama de instrumentos, como la fijación de precios, las subvenciones, las normas y la inversión en infraestructuras públicas”, indica un reporte de la Comisión Europea.
Por su parte, el Banco Mundial advierte que si se utilizan incentivos fiscales, los gobiernos deben aspirar a los máximos niveles de coherencia y transparencia, además de reevaluar continuamente su impacto y su alineamiento con los objetivos generales del país.
En México, los impuestos verdes existen desde 1988 con la promulgación de la Ley General del Equilibrio Ecológico y la Protección al Ambiente (LGEEPA). Esta Ley tiene como objetivo de remediación ambiental por la emisión de gases a la atmósfera; la emisión de contaminantes en el agua; y al depósito o almacenamiento de residuos, por lo que es un impuesto regulatorio, no recaudatorio.