“El agua es un recurso limitado y vulnerable que debe gestionarse de manera sostenible para garantizar su disponibilidad presente y futura”, advierte la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) en sus informes sobre recursos hídricos.
En grandes ciudades como la Ciudad de México, la sobreexplotación de acuíferos y la infraestructura insuficiente agravan la problemática. El sistema de aguas local ha señalado que una proporción significativa del suministro se pierde por fugas, mientras la demanda continúa en aumento debido al crecimiento poblacional.
“El uso eficiente del agua es una responsabilidad compartida entre autoridades, sectores productivos y la población”, señala la Comisión Nacional del Agua (Conagua) en sus lineamientos sobre cultura del agua.
Ante este contexto, expertos y autoridades han impulsado campañas para desalentar el desperdicio durante el Sábado de Gloria. En diversos estados y municipios se han establecido sanciones para quienes utilicen el agua de manera indebida, reflejo de la gravedad de la crisis. En la Ciudad de México y el Estado de México, las multas por desperdiciar agua durante esta fecha oscilan entre 100 y 300 UMAs, equivalentes a montos que van de 11,731 a más de 35,000 pesos para usuarios domésticos.
A este escenario se suma el cambio climático, que añade una capa adicional de complejidad. La variabilidad en los patrones de lluvia, el incremento de las temperaturas y la reducción de fuentes superficiales están intensificando la presión sobre los recursos hídricos del país, de acuerdo con el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC).
Más allá de las restricciones, especialistas de Greenpeace coinciden en que el principal desafío es cultural. Transformar una tradición arraigada implica promover nuevas formas de celebración que conserven su sentido simbólico sin recurrir al desperdicio de agua. En este contexto, el Foro Económico Mundial (WEF) ha advertido que el agua se ha convertido en uno de los principales riesgos sistémicos para economías, empresas y ciudades, mientras que la gestión hídrica y la adaptación climática se consolidan como variables críticas de competitividad.
“El acceso al agua potable y al saneamiento es un derecho humano esencial para el pleno disfrute de la vida”, establece la Asamblea General de las Naciones Unidas en la resolución 64/292, subrayando la necesidad de proteger este recurso.
El Gobierno de México a través de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), menciona que el Sábado de Gloria se convierte en una oportunidad para reflexionar sobre el uso del agua y fomentar una cultura de cuidado. Destacan que en un país donde la disponibilidad del recurso es cada vez más limitada, replantear las tradiciones no implica perder su significado, sino adaptarlas a una realidad en la que cada gota cuenta, cada acción individual cobra relevancia en la construcción de un futuro sostenible .