Publicidad

Las empresas usan modelos equivocados de IA y disparan su consumo energético

El uso masivo de esquemas de inteligencia artificial de gran escala para tareas simples tiene el riesgo de aumentar hasta 24 veces la demanda asociada a esta tecnología hacia 2030.
mar 02 junio 2026 05:05 AM
WhatsApp Image 2026-06-01 at 9.58.03 PM.jpeg
Los centros de datos consumieron en 2024 el equivalentes a 1.5% de la demanda eléctrica mundial. (Foto: Expansión)

La adopción de la inteligencia artificial se ha acelerado en las empresas; sin embargo, la implementación de un modelo equivocado puede provocar un consumo innecesario de energía.

El análisis ‘Explorando la escala sostenible del dilema de la IA: un estudio proyectivo de los impactos ambientales de la IA de las corporaciones’ de Capgemini Invent, una consultoría digital, advierte que la demanda energética asociada a estas tecnologías puede multiplicarse hasta 24.4 veces hacia 2030 si las empresas continúan apostando por modelos generativos de gran escala para resolver prácticamente cualquier necesidad.

Publicidad

La preocupación no está relacionada con la adopción de la tecnología en sí, sino con la forma en que se está utilizando. Mientras un sistema de procesamiento de lenguaje natural convencional requiere 0.0000036 kilovatio-hora (kWh) por consulta, un modelo generativo de gran escala puede llegar a consumir hasta 17 vatios-hora (Wh) por interacción, equivalente al gasto energético de un tostador doméstico funcionando durante aproximadamente un minuto; es decir, una diferencia de hasta 4,600 veces en el gasto energético.

“No se trata de frenar el consumo de la IA, sino hacerlo de manera estratégica dentro de las organizaciones. Reemplazar modelos genéricos muy masivos por modelos más pequeños tradicionales, integrar criterios de energía y consumo en etapas tempranas de la planeación y de la proyección de la estrategia de tecnología de la organización”, dice Cordelia Bortoni, Head of Growth de Konfront, una firma de consultoría y diseño de productos digitales.

De acuerdo con la Agencia Internacional de Energía (IEA), los centros de datos consumieron alrededor de 415 teravatios-hora (TWh) de electricidad en 2024, equivalentes a 1.5% de la demanda eléctrica mundial. El organismo estima que este consumo podría alcanzar 945 TWh hacia 2030, una cantidad similar al consumo eléctrico actual de Japón.

El estudio de Capgemini Invent modeló un portafolio empresarial compuesto por 100 casos de uso de inteligencia artificial. Aunque los sistemas generativos representaban apenas 29% de las aplicaciones implementadas, concentraban 99.9% de la totalidad del consumo energético asociado a la IA. Además, se estima un impacto anual de 3.9 GWh de electricidad, 2.48 millones de kilogramos de dióxido de carbono equivalente y más de 160,000 metros cúbicos de agua consumida.

De acuerdo con las personas investigadoras, la huella ambiental no proviene únicamente de la operación de los centros de datos, sino también de la fabricación de servidores, chips y componentes especializados necesarios para ejecutar estos modelos.

Para disminuir el impacto ambiental, Bortoni señala que la adopción tecnológica debería comenzar por definir el objetivo de negocio y posteriormente seleccionar la herramienta adecuada, en lugar de implementar inteligencia artificial únicamente porque se encuentra en tendencia. “En lugar de pensar en dónde vamos a implementar el modelo, es para qué lo queremos implementar”, afirma.

Publicidad

Según el estudio, asignar tareas simples a sistemas más ligeros puede reducir el consumo energético de la inteligencia artificial en casi 28% a nivel global, lo que equivaldría a ahorrar 31.9 TWh de electricidad en un año, equivale a cerca de 6% de toda la electricidad que consume México en un año.

La idea consiste en abandonar el paradigma de que los modelos más grandes son siempre la mejor opción. En la práctica, muchas tareas corporativas pueden resolverse con modelos especializados de menor tamaño, conocidos como SLM (Small Language Models), que requieren menos capacidad de cómputo, generan respuestas más rápidas y reducen el consumo de recursos, explica Bortoni.

La discusión también empieza a trasladarse al terreno regulatorio. Hasta ahora, la mayoría de los marcos normativos relacionados con inteligencia artificial se han concentrado en aspectos como privacidad, seguridad o transparencia algorítmica. Sin embargo, conforme se acumulan evidencias sobre el impacto energético de la tecnología, la especialista prevé que surgirán regulaciones enfocadas específicamente en consumo de recursos y emisiones.

Por lo pronto, mientras esa regulación llega, las empresas deberán seguir implementando herramientas de inteligencia artificial a la par que avanzan en sus compromisos corporativos de reducción de emisiones y los objetivos climáticos establecidos para 2030. “Más que reemplazar procesos o sistemas, la inteligencia artificial viene a optimizarlos. El desafío será aprender a utilizarla de manera más consciente, tanto desde el consumo personal como desde las organizaciones e impulsar regulaciones que acompañen esta evolución tecnológica”, dice Bortoni.

Publicidad

Tags

Inteligencia artificial Energía y recursos naturales

Publicidad