Antes de pensar en nuevas infraestructuras o sistemas complejos, la empresa se enfocó en entender dónde, cómo y cuánto recurso estaba utilizando cada propiedad. El seguimiento permanente permitió detectar consumos atípicos, corregir fugas y optimizar procesos operativos.
Entre las estrategias que implementó la empresa hay algunas que no son visibles para los huéspedes y que además se pueden trasladar a los hogares, como la instalación de reductores de flujo en lavamanos y regaderas. Para la empresa estas últimas operan con un máximo de ocho litros por minuto, por debajo del estándar de nueve litros establecido por la certificación Green Key, mientras que los lavamanos avanzan hacia un consumo igual o menor a cinco litros por minuto mediante aireadores.
“El huésped que se quiere bañar en un caudal enorme, porque es el lujo y la experiencia, lo va a sentir así, como si se estuviera bañando con esa enorme regadera”, dice Castro. Y, aún así, el consumo de agua va a ser menor.
Al cambio de grifos se suma un programa de revisión semanal de fugas y goteos en habitaciones, cocinas, baños y áreas de alimentos y bebidas, con reparaciones inmediatas para evitar pérdidas de agua no contabilizadas.
La estrategia se complementa con un monitoreo mensual del consumo en todas las propiedades, lo que permite detectar desviaciones y corregirlas oportunamente. Una práctica que también se puede trasladar a los hogares y que basta con revisar periódicamente los recibos de agua, comparar consumos entre meses y detectar incrementos inesperados para detectar de forma sencilla fugas o hábitos de consumo poco eficientes.
Además de estas estrategias, la compañía también trabaja en una gestión responsable de las aguas residuales mediante controles internos, análisis periódicos de calidad del agua y, en algunos hoteles, plantas propias de tratamiento que permiten reutilizar el agua.
En destinos con alta presión hídrica, como Cozumel y otras zonas costeras, algunas propiedades también cuentan con sistemas de ósmosis inversa que transforma el agua de mar o salobre en agua apta para la operación, reduciendo así la dependencia de fuentes convencionales de agua dulce.
Castro comenta que la eficiencia hídrica no debe entenderse como una medida aislada, sino como parte de una gestión integral de recursos. “La sustentabilidad es corresponsable en temas de eficiencia de energía y de agua con mantenimiento”, dice.