Transportar una tonelada de mercancías por vía aérea puede generar unas 75 veces más emisiones que hacerlo por barco en la misma distancia. Incluso frente al transporte por carretera, el avión emite cerca de diez veces más CO2 por unidad de carga movilizada.
La principal razón detrás del mayor número de emisiones es la cantidad de energía que requiere para funcionar. Por ejemplo, para despegar un avión de carga de fuselaje ancho (los usados para transporte de carga) requiere una potencia de hasta 130 megavatios (MW), que equivale a a la energía necesaria para abastecer simultáneamente más de 100,000 hogares promedio en la Ciudad de México, para generar un empuje equivalente a más de 120,000 caballos de fuerza.
Además, el principal combustible de los aviones es el queroseno, que proviene de combustibles fósiles. Y aunque existen alternativas menos contaminantes como los combustibles sostenibles de Aviación (SAF), el hidrógeno verde y la electrificación ninguno representa más de 1% del consumo de combustible de la aviación mundial, según datos de la Organización de Aviación Civil Internacional.
La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), a través del International Transport Forum (ITF), señala que el transporte aéreo de carga representa menos de 1% de la actividad mundial de transporte de mercancías medida en toneladas-kilómetro, pero es el modo con mayor intensidad de carbono. El organismo estima que el transporte aéreo emite alrededor de 20 veces más que el promedio del sector de carga por cada tonelada-kilómetro transportada.
En el otro extremo se encuentra el transporte marítimo. La OCDE destaca que más de 80% del comercio mundial de mercancías, medido en actividad de carga, se mueve por mar. Y aunque los barcos son los principales generadores de emisiones en términos absolutos, porque mueven la mayor parte de las mercancías, su intensidad de carbono por unidad transportada es la más baja entre los principales modos comerciales de transporte.
El marítimo es el transporte más eficiente debido a que un solo portacontenedores puede transportar entre 200,000 y 240,000 toneladas en un solo viaje transoceánico. Según la base de datos de emisiones marítimas de la OCDE, las emisiones globales del transporte marítimo alcanzaron 973 millones de toneladas de CO2 en 2024, impulsadas principalmente por buques portacontenedores y graneleros.