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Nueva Ley de Economía Circular, ¿la regulación puede ser tu aliada?

La sobre regulación es una preocupación legítima, especialmente en un país donde cumplir con la norma puede sentirse como un obstáculo más que como un impulso.
mié 25 febrero 2026 06:03 AM
Nueva Ley de Economía Circular, ¿la regulación puede ser tu aliada?
La Ley General de Economía Circular (LGEC) busca transformar el modelo económico lineal (extraer, usar, desechar) hacia uno donde los materiales permanezcan en la economía el mayor tiempo posible, apunta Daniela Hernández Álvarez. (Foto: iStock)

Cada vez que sale publicada una nueva ley ambiental, la reacción empresarial generalmente es de rechazo: más trámites, más costos, más burocracia. Y lo entiendo. La sobre regulación es una preocupación legítima, especialmente en un país donde cumplir con la norma puede sentirse como un obstáculo más que como un impulso.

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Pero la nueva Ley General de Economía Circular (LGEC), publicada en enero 2026, demuestra que no todos los marcos regulatorios son para “poner trabas”. Sí, tiene obligaciones difíciles de cumplir. Pero también abre oportunidades que pocas regulaciones ambientales habían generado.

Así que más allá de filias o fobias: la ley ya está aquí. Y como toda mentalidad emprendedora, es importante ver no sólo los retos, sino las oportunidades que pueden surgir.

¿Qué propone la ley?

La LGEC busca transformar el modelo económico lineal (extraer, usar, desechar) hacia uno donde los materiales permanezcan en la economía el mayor tiempo posible.

Eso no es solo un objetivo ambiental. Es una transformación del modelo de negocio que, bien implementada, genera mayor valor a lo largo de todo el ciclo productivo e impacta favorablemente la rentabilidad de tu negocio de tres formas:

1. Primera: reduces dependencia y costos de materias primas vírgenes. Diseñar productos para la circularidad implica recuperar materiales de tus propios productos al final de su vida útil, creando un flujo de "materia prima secundaria" que ya pagaste una vez.

2. Segunda: construyes resiliencia en tu cadena de suministro. Las cadenas que dependen de proveedores lejanos son frágiles. La circularidad te permite acortar cadenas, diversificar fuentes de materiales, y tener mayor control sobre tus insumos.

3. Tercera: te adelantas a regulaciones futuras. Los estándares ESG seguirán endureciéndose. Empezar el cambio hoy, permite que tu empresa pueda experimentar, cometer errores baratos, y estar preparada cuando la obligación llegue.

¿Cuáles son los retos de esta ley para las empresas?

En mi opinión, hay 2 elementos críticos por lo que implica su implementación:

La responsabilidad extendida del productor —que hace a las empresas responsables de sus productos incluso después de que el consumidor los deseche— es una herramienta poderosa en teoría. En la práctica, implementarla requiere infraestructura logística, capacidad operativa y recursos que muchas pymes simplemente no tienen. Sin acompañamiento real, este principio puede convertirse en una carga que afecta desproporcionadamente a las empresas.

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Lo mismo ocurre con los Análisis de Ciclo de Vida (ACV), que la ley obliga para el registro. Es una metodología extraordinaria para entender el impacto de un producto, pero es técnicamente compleja, y con pocos especialistas disponibles en México. Pedirla como requisito sin antes construir la oferta de servicios accesibles que la soporten puede perjudicar.

Algo positivo es que la ley reconoce diferencias: incluye el Principio de Gradualidad para mipymes, permitiendo metas adaptadas a su capacidad financiera. Contempla estímulos fiscales y preferencia en compras públicas para quienes obtengan el Distintivo Nacional de Economía Circular. Abre mercados de materias primas secundarias.

En otras palabras: hay retos, pero también hay incentivos. Y el balance final dependerá de cómo se implemente el reglamento.

¿Qué sigue con esta ley?

Quedan menos de 180 días para publicar el reglamento. Ese documento definirá cómo se aplicará la ley: qué cuenta como “diseño circular”, cómo se calculan los ACVs, qué incentivos fiscales existirán.

Ahí está la oportunidad que debemos aprovechar.

Las cámaras empresariales, organismos de la sociedad civil y asociaciones necesitamos actuar ahora: formar mesas de trabajo con las instituciones que analizan la ley, presionar por incentivos que premien a quienes lo hagan bien y no solo sanciones para quienes incumplan, y crear programas de acompañamiento para las empresas antes de que la obligación llegue.

La mayoría de las regulaciones en México se han implementado desde la lógica del castigo. Esta ley abre la puerta a otra lógica. Pero esa puerta solo se mantendrá abierta si todas las personas y organizaciones participamos activamente en moldear el reglamento.

La regulación no siempre tiene que jugar en contra:

Personalmente, apuesto más por el cambio cultural que por el regulatorio. La circularidad ocurre cuando las empresas entienden que transformar su modelo económico genera más valor, no solo cuando la ley las obliga.

Pero también reconozco que la regulación pone estándares y fechas que aceleran decisiones que de otra forma se postergan indefinidamente.

La LGEC no es la solución completa y para eso, se necesita la participación de todas las partes interesadas. Pero es un paso en la dirección correcta, y las empresas que lo entiendan así serán las que lleguen mejor preparadas al futuro.

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Los que actúen ahora no solo cumplirán antes: tendrán agencia para definir cómo se implementa. Los que esperen, jugarán con reglas que otros escribieron.

¿En qué lado quieres jugar?

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Nota del editor: Daniela Hernández Álvarez es directora de Earth & Life University, universidad líder en formación de agentes de cambio en sostenibilidad e innovación. Reconocida como Top Voice en Sostenibilidad por LinkedIn y una de las 30 mentes más sostenibles por Forbes México. Ha acompañado a más de 300 empresas y emprendedores en procesos de liderazgo sostenible. Es Licenciada en Relaciones Internacionales, cuenta con una maestría en Ecotecnologías y cursa un doctorado en Neurociencias y Educación. Las opiniones publicadas en esta columna corresponden exclusivamente a la autora.

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