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Los vehículos eléctricos en el futuro de la CDMX

Pueden ser una herramienta clave para reducir la contaminación, si se implementan como parte de una estrategia integral que incluya electrificación de flotas, infraestructura y políticas sociales.
mié 01 abril 2026 06:00 AM
Los vehículos eléctricos en el futuro de la CDMX
Ya empiezan a surgir proyectos de armadoras nacionales y plantas para empezar a producir vehículos eléctricos este mismo año, incluyendo la del propio Gobierno Federal, lo que podría impulsar la oferta local a precios competitivos a mediano plazo, señala Mario Maraboto Moreno. (Foto: iStock)

La transición hacia vehículos híbridos y eléctricos en México avanza de forma inexorable: lo que hace apenas unos años parecía una alternativa para disminuir los problemas ambientales en la Ciudad de México hoy es una realidad de mercado.

De acuerdo con el Inegi, en 2025 la venta de autos híbridos y eléctricos en México tuvo un aumento de 77% frente al mismo período del año anterior, confirmando una curva exponencial seguramente debida a una mayor disponibilidad de modelos, mejoras en desempeño, y una demanda cada vez más consciente de la eficiencia y necesidad de menores emisiones.

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Para la gran mayoría, esta realidad es producto de la modernidad como el internet, la telefonía celular, la Inteligencia Artificial (IA) y los avances tecnológicos en general. Sin embargo, la historia del vehículo eléctrico data del Siglo XIX en Europa y Estados Unidos, como parte de la primera revolución industrial.

Según Wikipedia, la aparición del primer vehículo eléctrico se atribuye a diferentes personas. ​En 1828, el húngaro Ányos Jedlik creó un pequeño coche alimentado por un modelo embrionario de motor eléctrico; en 1834, Thomas Davenport, herrero de Vermont, construyó un vehículo que operaba en una pista electrificada, en 1835, el profesor Sibrandus Stratingh, de Países Bajos, creó un coche eléctrico a pequeña escala, alimentado por baterías no recargables de celdas electroquímicas.

En 1852, empezó la comercialización de autos eléctricos, que se incrementó hacia 1859, gracias a la aparición de las baterías recargables, de plomo y ácido, viables para el almacenamiento de electricidad, y en 1884 el inventor inglés Thomas Parker, inició la primera producción de coches eléctricos usando sus propias baterías recargables de alta capacidad, preocupado por los efectos del humo y la incipiente contaminación en Londres.

Hacia 1920 este tipo de vehículos entraron en declive debido a sus costos de operación, su baja velocidad y el corto alcance, en comparación con los de combustión interna inventados en 1885 o los de vapor desarrollados en 1769.

En este siglo, lo que los ha hecho resurgir, ahora sí con el apoyo de las modernas tecnologías, es la preocupación por los problemas asociados con el uso de hidrocarburos en vehículos, principalmente los daños al medio ambiente. Pero contrario a los antiguos, los modernos autos eléctricos, además de cero emisiones, tienen una alta eficiencia energética, menor mantenimiento (menos cambios de aceite, menos componentes de desgaste, frenos de larga vida por frenado regenerativo), y son silenciosos (menor contaminación auditiva).

Se considera que el transporte en la Ciudad de México aporta el 45% de las emisiones contaminantes, por ello es bueno saber que muchas flotillas de reparto ya están integradas por vehículos eléctricos. El crecimiento en la circulación de estas unidades puede contribuir a la descontaminación en la Ciudad de México y por ello sería importante impulsar la electrificación de taxis, transporte público y todo tipo de vehículos al servicio del gobierno. Eso es algo en lo que vale la pena invertir y no en poner obstáculos en las vías rápidas, como la ciclo pista en calzada de Tlalpan, que complican la circulación vehicular e incrementan la contaminación.

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Analistas del sector proyectan para México un crecimiento de la Tasa de Crecimiento Anual Compuesta (CAGR) de vehículos eléctricos cercano al 28% entre 2026 y 2031, y un aumento sustancial en su valor de mercado. Ello implica que el gobierno empiece a pensar en medidas como incentivos fiscales y considere posibles aranceles a importaciones; vale recordar que algunas reformas arancelarias recién publicadas aumentaron tasas para ciertos vehículos importados (en algunos casos hasta 50%), lo que puede encarecer algunos modelos, especialmente de marcas sin tratado comercial.

No obstante, ya empiezan a surgir proyectos de armadoras nacionales y plantas para empezar a producir vehículos eléctricos este mismo año, incluyendo la del propio Gobierno Federal, lo que podría impulsar la oferta local a precios competitivos a mediano plazo.

Me parece que es momento en que el gobierno piense en los siguientes pasos, entre ellos: priorizar la electrificación de autobuses, camiones de carga y de basura, y taxis; ofrecer subsidios y financiamiento para flotas; acelerar el despliegue de cargadores públicos en puntos clave de toda la ciudad y, sobre todo, vincular la política energética para aumentar renovables en la red.

En resumen: los vehículos eléctricos pueden ser una herramienta clave para reducir la contaminación en la Ciudad de México, si se implementan como parte de una estrategia integral que incluya electrificación de flotas, energía limpia, infraestructura y políticas sociales. Pero no son una solución única, su efectividad depende de la descarbonización de la red eléctrica y de políticas integrales de movilidad.

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Nota del editor: Mario Maraboto Moreno es Licenciado en Periodismo por la UNAM. Investigador Asociado en la Universidad de Carolina del Norte. Autor del libro "Periodismo y Negocios. Cómo vincular empresas con periodistas". Consultor en Comunicación, Relaciones Públicas y situaciones especiales/crisis desde 1991. Escríbele a su correo mmarabotom@gmail.com y síguelo en X como @mmaraboto . Las opiniones publicadas en esta columna pertenecen exclusivamente al autor.

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