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El desperdicio de alimentos es el otro partido en disputa en el Mundial 2026

Los gobiernos y los consumidores deberán implementar estrategias de donación, planificación y uso de tecnología para reducir el desperdicio de alimentos durante la justa de futbol.
vie 29 agosto 2025 05:55 AM
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Cada año, en le mundo, se desperdician un tercio de los alimentos producidos y los eventos masivos, como el Mundial de Fútbol, amplifican este problema.

La Copa Mundial de Futbol 2026, que se celebrará en Estados Unidos, México y Canadá, no solo pondrá a prueba a las selecciones nacionales y a la infraestructura de los países anfitriones, también enfrentará un desafío poco visible pero con enormes impactos ambientales, sociales y económicos: el desperdicio de alimentos.

De acuerdo con el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), cada año en el mundo se desperdician más de 1,000 millones de platos de comida al día, una cifra que equivale a un tercio de los alimentos producidos globalmente. Este fenómeno se agrava en eventos masivos.

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Los antecedentes muestran la magnitud del problema. En los Juegos Olímpicos de Río 2016, se prepararon más de 60,000 comidas al día para atletas y personal. Pese a los esfuerzos de donación, la organización reconoció que una parte considerable terminó en la basura. En Londres 2012, una investigación del diario The Guardian estimó que cerca de 130 toneladas de comida no fueron consumidas.

Fuera de los estadios también hay desperdicios, y es que en cada partido con las reuniones con amigos y familiares, se suele comprar y preparar más comida y botanas de la que se consume.

En México, según la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (SADER), se desperdician cada año 20 millones de toneladas de alimentos, suficientes para alimentar a más de 25 millones de personas.

“Una tercera parte de los alimentos que se producen en México termina en la basura, principalmente en los hogares, donde no se planifica la compra o se cocinan raciones de más”, señala la Procuraduría federal del consumidor (Profeco).

El desperdicio de alimentos no solo significa pérdida económica y social, también es un factor climático. Según la FAO, si el desperdicio de comida fuera un país, sería el tercer emisor de gases de efecto invernadero del planeta, solo detrás de China y Estados Unidos.

“La comida que no se consume también tiene una huella oculta: agua, energía, transporte y trabajo humano. Cuando tiramos un plato de comida, tiramos mucho más que comida”, señala Inger Andersen, directora ejecutiva del PNUMA, en un comunicado oficial.

En un Mundial con millones de asistentes, el efecto multiplicador puede ser enorme, y es que cada hamburguesa no consumida equivale a más de 2,400 litros de agua desperdiciados en su producción.

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Lo que se puede hacer en 2026

​​Una encuesta de la startup Cheaf, especializada en el rescate de excedentes alimentarios, reveló que 55% de los aficionados planea pedir comida a domicilio para ver los partidos de la Copa Mundial 2026, mientras que 48% comprará botanas y bebidas y 39% se organizará con amigos para llevar alimentos compartidos.

“El reto oculto de esta situación es cómo lograr que el consumo previsto se realice de forma consciente y evitar que las personas —sin importar el lugar en donde vean los partidos— y los comercios, acaben por desperdiciar una tremenda cantidad de alimentos debido a una mala planeación”, señaló Braulio Valenzuela, Country Manager de Cheaf en México.

La FAO, en su campaña “Food Heroes”, recomienda medidas simples que los comercios pueden aplicar en el Mundial 2026, cómo planificar los menús con base en datos de asistencia esperada, donación inmediata de excedentes a bancos de alimentos locales, capacitar al personal de cocina en prácticas de almacenamiento y conservación, y creación de alianzas entre organizadores y gobiernos locales para dar salida a los alimentos sobrantes.

La experiencia de otros eventos muestra que sí hay estrategias efectivas. Durante los Juegos Olímpicos de Tokio 2020, pospuestos a 2021, se implementó un sistema digital para ajustar la preparación de comidas en tiempo real, con base en la asistencia y consumo registrado. Gracias a ello, se logró reducir 30% el desperdicio en comparación con Río 2016.

En Estados Unidos, donde se jugará la mayor parte de los partidos, existen programas como Rock and Wrap It Up!, que ha recuperado millones de kilos de comida de conciertos y partidos de la NFL, donándolos a refugios y comedores comunitarios. Replicar estas alianzas en el Mundial 2026 sería clave.

Las personas también pueden realizar algunas acciones para disminuir el desperdicio, de acuerdo con la encuesta de Cheaf entre las medidas más mencionadas para reducir este impacto estuvieron la planificación de compras (54%), el compartir los sobrantes con invitados (44%) y el reaprovechamiento de la comida en días posteriores (40%).

El Mundial 2026 ofrece una oportunidad única para mostrar cómo el fútbol puede ser un motor de cambio. “La lucha contra el desperdicio no es solo un tema ambiental, es también un tema ético y social. En un planeta donde más de 700 millones de personas padecen hambre, cada gramo cuenta”, advirtió António Guterres, secretario general de la ONU, en la presentación del último reporte sobre seguridad alimentaria.

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Industria de bebidas y alimentos Futbol

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