Publicidad

¿Por qué la IA se está volviendo clave para acelerar la sostenibilidad?

Más allá del caso específico, el valor reside en la claridad del objetivo ambiental y en el uso de la tecnología como medio para dirigir la innovación hacia resultados concretos.
mié 07 enero 2026 06:00 AM
ia y sostenibilidad
La capacidad de la IA para procesar grandes volúmenes de información, identificar patrones y anticipar riesgos abre nuevas oportunidades para que las empresas aborden desafíos ambientales y sociales que, hasta hace poco, resultaban difíciles de gestionar de manera sistemática, apunta Antonio Vizcaya Abdo. (Petmal/Getty Images)

En los últimos meses, la Inteligencia Artificial (IA) ha pasado de ser una promesa tecnológica a ocupar un lugar central en la agenda empresarial. Su adopción avanza impulsada por la necesidad de mejorar productividad, automatizar procesos, fortalecer el análisis de datos y optimizar operaciones en contextos cada vez más complejos.

Publicidad

Dentro de este escenario, su vínculo con la sostenibilidad comienza a cobrar especial relevancia.

La capacidad de la IA para procesar grandes volúmenes de información, identificar patrones y anticipar riesgos abre nuevas oportunidades para que las empresas aborden desafíos ambientales y sociales que, hasta hace poco, resultaban difíciles de gestionar de manera sistemática.

¿Cómo están utilizando la IA las empresas?

El Corporate Sustainability Assessment (CSA) de S&P Global ofrece una referencia útil para entender esta tendencia. De acuerdo con este análisis, alrededor del 30% de las empresas encuestadas ya emplean IA para mejorar distintos aspectos de su desempeño en sostenibilidad.

Las aplicaciones más comunes se concentran en la optimización del consumo energético, la gestión eficiente de recursos, el fortalecimiento de procesos de calidad y el análisis más preciso de riesgos operativos y ambientales. No sorprende que las grandes empresas lideren este avance, impulsadas por su mayor capacidad de inversión y por la presión de operar con modelos cada vez más basados en datos.

Sin embargo, este crecimiento también plantea nuevos retos. El uso de IA no está exento de impactos que deben considerarse desde el inicio.

Oportunidades reales, pero con impactos que gestionar

El despliegue de modelos de IA implica una infraestructura intensiva en energía y agua, especialmente en centros de datos. A ello se suma el incremento en residuos electrónicos y el riesgo de que procesos automatizados reproduzcan sesgos o generen efectos sociales no deseados si no se diseñan con salvaguardas adecuadas.

Cuando el objetivo es contribuir a la sostenibilidad, estos factores no pueden quedar fuera del análisis. De lo contrario, las soluciones tecnológicas pueden terminar contradiciendo los impactos positivos que se busca generar.

A pesar de ello, el mismo estudio revela una brecha importante: solo el 21% de las empresas que ya utilizan inteligencia artificial evalúan de forma sistemática sus efectos ambientales o sociales. En muchos casos, la adopción avanza sin métricas claras que permitan entender beneficios reales, riesgos asociados o posibles consecuencias no previstas. Esta falta de medición limita la toma de decisiones informadas y debilita la credibilidad de los avances reportados.

Hacia una integración más estratégica

Algunos casos recientes muestran que es posible adoptar un enfoque más intencional. La colaboración entre IBM y L’Oréal para desarrollar modelos de IA orientados a formulaciones cosméticas más sostenibles es un ejemplo ilustrativo. A través del análisis de grandes bases de datos, estos modelos buscan identificar materias primas renovables, reducir el consumo energético en procesos productivos, minimizar residuos y acelerar la reformulación de productos.

Más allá del caso específico, el valor reside en la claridad del objetivo ambiental y en el uso de la tecnología como medio para dirigir la innovación hacia resultados concretos.

Un potencial que exige claridad estratégica

La IA ya forma parte de las prioridades de muchas organizaciones. Cada vez más equipos directivos reconocen su valor y destinan recursos para desarrollar capacidades internas. Su potencial para mejorar la eficiencia, anticipar riesgos y apoyar la transición hacia modelos de negocio más resilientes es significativo.

Publicidad

No obstante, su implementación requiere algo más que entusiasmo tecnológico. Integrar la inteligencia artificial de forma responsable implica definir objetivos claros, establecer métricas robustas y evaluar de manera explícita los impactos que genera a lo largo de la cadena de valor.

Cuando se aborda con intención y disciplina, la IA puede convertirse en un verdadero acelerador de la sostenibilidad empresarial. El ritmo de adopción es alto y las capacidades siguen expandiéndose. La diferencia la marcará la forma en que las organizaciones utilicen este momento para integrar tecnología, estrategia y responsabilidad en una misma dirección.

_____

Nota del editor: Antonio Vizcaya Abdo es consultor en distintas organizaciones y profesor en la Universidad Nacional Autónoma de México enfocado en Sostenibilidad Corporativa. Reconocido por LinkedIn como Top Voice en Sostenibilidad. Síguelo en LinkedIn Las opiniones publicadas en esta columna corresponden exclusivamente al autor.

Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión

Publicidad

Publicidad