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La startup que trabaja para que la agricultura capture carbono

EcoScience Lab desarrolla biomoléculas que reducen el uso de fertilizantes y capturar carbono en el suelo para enfrentar la degradación de tierras y abrir nuevas fuentes de ingreso para productores.
vie 02 enero 2026 05:55 AM
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Las biomoléculas se aplican directamente a las plantas para incrementar su productividad, reducir el consumo de fertilizantes y aumentar su resistencia a condiciones adversas. (Foto: Zoran Zeremski/Shutterstock / Zoran Zeremski)

La agricultura se ha convertido en un punto clave dentro del debate climático global. Sequías más frecuentes, suelos degradados y altos costos de producción presionan a un sector que es el punto de partida de las cadenas productivas y de la seguridad alimentaria. Ahí nace EcoScience Lab , una startup mexicana que busca aprovechar el potencial de los cultivos no solo para producir alimentos, sino también para capturar carbono y mitigar los efectos del cambio climático.

“Desde un inicio el objetivo ha sido mitigar estas emisiones de gases de efecto invernadero y lo estamos haciendo precisamente de la mano de la agricultura”, señala Nicolás Ángeles, director general de EcoScience Lab.

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El enfoque de la empresa parte del desarrollo de biomoléculas obtenidas a partir de distintos organismos como microalgas, bacterias y hongos. Estas moléculas se aplican directamente a las plantas y buscan incrementar su productividad, reducir el consumo de fertilizantes y aumentar su resistencia a condiciones adversas como la falta de agua o el exceso de temperatura. Pero el componente diferenciador está en su impacto climático.

“Hacemos que las plantas se transformen en una antena para capturar CO2 y meter ese CO2 en la tierra”, explica Ángeles.

El proceso se basa en potenciar la fotosíntesis, mediante la cual las plantas absorben dióxido de carbono de la atmósfera. “Lo que nosotros hacemos con estos procesos es hacer que la fotosíntesis se incremente, de esta forma hacemos que las plantas respiren mucho más”, detalla el directivo.

El carbono capturado se transporta al suelo en forma de carbono orgánico, donde, gracias a proteínas desarrolladas por la empresa, se encapsula y evita su degradación. “Ese carbono que la planta está mandando al suelo se mantenga ahí y ya no se degrade”, afirma Ángeles.

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) estima que alrededor de 33% de los suelos del mundo están degradados por erosión, salinización y uso intensivo de agroquímicos, lo que genera un círculo vicioso de menor fertilidad, mayor dependencia de insumos y pérdida del principal activo de los agricultores: la tierra.

Además del impacto ambiental, EcoScience Lab busca ofrecer una solución económica. La captura de carbono en suelos agrícolas puede traducirse en créditos de carbono, un mercado que ha ganado tracción a nivel global. De acuerdo con el Banco Mundial, los mecanismos de fijación de precio al carbono, que incluyen los mercados de créditos, han más que triplicado sus ingresos en la última década y en 2024 superaron los 100,000 millones de dólares, impulsados por una mayor adopción de esquemas de compensación por parte de empresas y gobiernos.

“Estamos desarrollando una metodología para que este material pueda venderse como créditos de carbono y de esta forma le da a los agricultores un segundo ingreso”, explica Ángeles.

La empresa trabaja en alianza con Carbotelus, una firma especializada en la gestión y validación de proyectos de carbono. Actualmente opera en ocho estados del país y estima que un productor puede capturar entre cinco y ocho toneladas de carbono por hectárea al año.

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“Estamos proyectando que un agricultor puede ganar hasta cien dólares por hectárea al año por la aplicación del producto”, detalla. El costo del insumo es de alrededor de 1,300 pesos por hectárea por ciclo agrícola, lo que, según la empresa, se compensa con la reducción de insumos y el aumento en la productividad.

Sin embargo, la adopción de nuevas tecnologías no ha estado exenta de retos. Ángeles reconoce que existe resistencia por parte de algunos productores.

“Tienen un esquema de trabajo muy tradicional, con sus costumbres muy arraigadas de cómo sembraba su papá, cómo sembraba su abuelita”, comenta.

Para enfrentar esta barrera, la estrategia ha sido permitir que los agricultores prueben el producto en parcelas demostrativas y evalúen los resultados por sí mismos.

A estos desafíos se suman los regulatorios. Aunque el uso de biomoléculas reduce riesgos sanitarios y ambientales, el marco normativo mexicano para insumos agrícolas sigue siendo limitado.

“La normativa que hay para todo este tipo de insumos está bastante atrasada”, afirma Ángeles, al señalar que los procesos son burocráticos y poco adaptados a la innovación tecnológica.

El crecimiento de EcoScience Lab también ha implicado enfrentar retos de financiamiento y escalabilidad. En ese camino, la empresa forma parte del programa GreenTech Latam 2025 de Village Capital, una organización internacional de capital emprendedor sin fines de lucro que apoya startups de impacto social y ambiental mediante programas de aceleración, mentoría y acceso a redes de inversión. Village Capital opera en más de 30 países y se enfoca en modelos de negocio que combinan rentabilidad con impacto positivo.

Para Ángeles, esta experiencia ha sido clave en el desarrollo de la empresa. “Hemos recurrido a Village Capital para todos esos temas precisamente de levantamiento de capital”.

Aunque el mercado de créditos de carbono en México aún se encuentra en etapas iniciales, Ángeles considera que existe un amplio potencial, lo que para Ángeles representa una oportunidad para incorporar a más productores y avanzar hacia prácticas agrícolas que, además de producir alimentos, contribuyan a enfrentar el cambio climático.

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Agricultura Contaminación ambiental

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